Tras el descenso de las aguas en El Galpón, el foco de la emergencia se trasladó al frente sanitario. Con el objetivo de prevenir brotes epidemiológicos y garantizar el seguimiento clínico de las familias damnificadas, el ministro de Salud Pública, Federico Mangione, y el intendente Federico Sacca encabezaron una reunión de gabinete en el Salón Cultural local.
Las autoridades coincidieron en que la etapa posterior a la inundación es crítica, debido al riesgo de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y afecciones cutáneas, habituales en contextos de anegamiento y acumulación de agua.

Protocolo activado y monitoreo nominal
Mangione explicó que el protocolo sanitario para inundaciones se activó de manera inmediata apenas se conoció la magnitud de la situación.
“El protocolo sanitario fue activado de manera inmediata, lo que permitió organizar la atención de las familias afectadas y de las personas evacuadas en el complejo municipal”, señaló.
El ministro detalló que se realizó un seguimiento nominal de los grupos familiares, con control del estado de salud y verificación de esquemas de vacunación. Además, aseguró que los hospitales cabecera de la región cuentan con medicamentos e insumos adicionales, conforme a la planificación de emergencia.
También subrayó la necesidad de mantener la alerta ante posibles casos de hepatitis y enfermedades transmitidas por mosquitos, en un trabajo articulado con distintas áreas del Gobierno provincial.
Coordinación y presencia territorial
Por su parte, el intendente Sacca destacó la rapidez de la respuesta sanitaria:
“La presencia temprana del equipo de Salud permitió acompañar a la comunidad en un momento difícil y comenzar a planificar el monitoreo sanitario de las personas afectadas”, afirmó.
En la misma línea, la gerente del hospital local, Cristina Lobos, remarcó que la etapa posinundación es clave desde el punto de vista sanitario y que el apoyo provincial resulta fundamental para fortalecer la prevención y la atención médica.

Operativo extramuros
Como parte del despliegue territorial, se puso en marcha un operativo de especialidades médicas que incluye pediatría, ginecología, obstetricia, cardiología y dermatología.
Los profesionales trabajan de manera articulada con agentes de Atención Primaria de la Salud (APS), con el objetivo de llevar la asistencia directamente a los barrios y garantizar el acceso a controles médicos en cada punto de la localidad.
Con el agua en retirada, el desafío ahora es evitar que la emergencia climática derive en una crisis sanitaria, reforzando la vigilancia epidemiológica y la presencia activa del sistema de salud en el territorio.