Cada 10 de mes, frente al Monumento a la Madre, una familia salteña vuelve a reunirse para reclamar justicia. Lo hacen con fotos, carteles y un dolor imposible de esconder. Allí recuerdan a Valentina y a su hija recién nacida, Evangeline, fallecidas en octubre de 2025 luego de una cesárea que, según denuncia la familia, terminó en una grave infección intrahospitalaria.
“A mi hija no la mató el embarazo. Mi hija eligió ser mamá y estaba feliz”, expresó su madre, quien desde hace siete meses encabeza una lucha judicial y pública para esclarecer lo ocurrido.
Según relató, Valentina ingresó el 26 de septiembre a la Clínica San Antonio de Tartagal por una ruptura de bolsa, con un embarazo a término y todos los estudios médicos en condiciones. La cesárea había sido programada por el profesional que seguía su embarazo, el médico Sergio Ocampo, denunciado hoy por la familia por presunto homicidio culposo agravado. La mujer aseguró que desde el postoperatorio comenzaron a notar que algo no estaba bien.
“Lejos de mejorar como cualquier mamá después de una cesárea, mi hija empeoraba. Yo les decía a las enfermeras y al médico que algo estaba pasando, pero hicieron caso omiso”, sostuvo.
Con el correr de los días, la infección avanzó. La familia denuncia que no hubo una derivación inmediata y que incluso Valentina fue enviada a su casa pese a presentar síntomas alarmantes. Cuando finalmente fue trasladada a la ciudad de Salta, el cuadro ya era crítico.
“Los médicos nos dijeron que la infección estaba totalmente avanzada y que provenía de la zona donde fue intervenida quirúrgicamente. Era una bacteria contraída en el quirófano”, afirmó la madre.
Valentina murió el 10 de octubre de 2025. Cinco días después, falleció también la pequeña Evangeline, que había logrado sobrevivir apenas 14 días.
La causa está siendo investigada por la fiscal Gabriela Soto, de Embarcación, mientras que la familia es representada por el abogado querellante Rambert Ríos.
Una problemática silenciosa en hospitales y clínicas
El caso volvió a poner en discusión las infecciones intrahospitalarias y las muertes maternas evitables, una problemática que sigue generando preocupación en Argentina.
Las infecciones hospitalarias pueden producirse durante cirugías, internaciones o procedimientos médicos y, en muchos casos, derivan de bacterias resistentes, fallas en los protocolos de higiene o demoras en la atención. En mujeres embarazadas o recién paridas, estas complicaciones pueden convertirse rápidamente en cuadros severos de sepsis.
Según estadísticas sanitarias nacionales, la mortalidad materna en Argentina mostró un aumento durante 2024, alcanzando el nivel más alto desde 2010 fuera del contexto de pandemia. Especialistas advierten que muchas de esas muertes están vinculadas a causas obstétricas directas y podrían evitarse con atención médica adecuada y controles oportunos.
Los informes nacionales remarcan además que las infecciones y complicaciones posteriores al parto forman parte de las principales causas de muerte materna prevenible.

“No queremos que otra familia pase por esto”
Lejos de quedarse en silencio, la familia decidió transformar el dolor en una campaña de concientización.
“Denuncien. No todos los médicos son iguales, pero hay profesionales que no pueden seguir actuando con negligencia. No queremos que otra mamá ni otro bebé mueran así”, expresó la madre de Valentina.
También aseguró que, según les informaron, los profesionales denunciados continuarían atendiendo normalmente, algo que incrementa la angustia de la familia.
“Nos están matando hijos. Hay médicos que tienen un bisturí en las manos y no toman dimensión de la responsabilidad que tienen”, dijo conmovida.
Mientras la investigación judicial avanza, cada marcha mensual se convirtió no solo en un pedido de justicia por Valentina y Evangeline, sino también en un reclamo más amplio por mejores controles sanitarios y mayor seguridad para las mujeres embarazadas en clínicas y hospitales.