El doctor en Ciencias Biológicas, profesor de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y ecólogo Enrique Derlindati, habló con Gente de Salta sobre la situación ambiental de la provincia en general, a partir de la conocida causa ya iniciada en Puesto Guardián, Orán, donde un pozo petrolero mal cerrado emana gases tóxicos.
El especialista agradece que al menos este asunto haya permitido poner sobre la mesa cuestiones ambientales, pero lamenta que haya tenido que venir Greenpeace y exponerlo en la cumbre ambiental de Brasil para que tome relevancia, cuando él ya lo venía advirtiendo desde hace tiempo pero no fue escuchado.
Pide no puntualizar ni un solo caso ni las causas judiciales porque desvían el foco de atención de los más importante: “Salta está en el horno en cuestiones ambientales, en todas partes. No le dieron importancia al ambiente durante años ni los estratos ejecutivos, desde donde no solo no convocan a mesas de diálogo sino que además desaparece la figura de ambiente para cambiarla por minería en su gabinete; ni legislativos, donde no se debate nada desde hace 24 años al respecto; ni el judicial, que solo emite fallos, alguna que otra multas y se termina”.
Considera que Salta tiene gente idónea y con mucho compromiso pero se termina “fugando” por el desinterés estatal y el desfinanciamiento general. Además, sostiene que ocuparse de temas ambientales requiere de mucho estudio de campo, y no hay fondos para viajar; mucha lectura y posibilidad de hacer divulgaciones, pero el sistema exige resultados rápidos, informes para progresar en lo laboral, y así “tampoco es negocio para nadie”.

Más allá de la jurisdicción o de la responsabilidad administrativa sobre el pozo —discusión en la que la provincia se centra para definir quién debe hacerse cargo del cierre—, el problema es válido e importante para asignar responsabilidades por los daños. Pero “nadie está haciendo nada respecto de la remediación”.
Derlindati plantea que es importante abarcar el problema de forma integral y es lo que no se hace porque “no garpa a corto plazo, que es lo que le interesa a la política”: ¿Cuál es el daño? ¿Quién lo causó y por qué? Y, en función a eso, que se ocupe quien corresponda, con la provincia ejerciendo control y vigilancia.
Pero el otro costado del que no se habla es: ¿Cómo se encara la remediación del daño ya hecho?. Cuando ocurre algo así, ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial se preocupan. Pueden poner multas o sanciones, pero no obligan a remediar. Además, funcionan como compartimentos estancos: Energía e Hidrocarburos por un lado; Ambiente por otro, Hídricos por otro y el que ni aparece, Ambiente. ¿Quién se hace cargo?
“Hoy lo que hacen es esconder el problema debajo de la alfombra: no sé si por desidia o incapacidad. Y, desde la sociedad, tampoco hay una presión fuerte”.

Falta de referentes ambientales en Salta
El profesor manifiesta que en Salta no hay referentes ciudadanos del tema ambiental. Hay grupos que plantan árboles o hacen parquizaciones, “y está muy bien”, pero no hay acciones más allá de eso. Afirma que el problema ambiental de la provincia es gravísimo y nadie se hace cargo, no contestan, no hay voces. “Al final termino hablando yo, simplemente porque soy de los pocos que hace divulgación”.
Esto muestra el desinterés social. No hay cobertura ni divulgación, y el gobierno tiene intencionalidad de callar. La sociedad escucha y lee lo que le dicen que tiene que escuchar y leer. Y la información ambiental requiere lectura, artículos, informes, análisis. Mucho más.
Advierte del fuerte impacto que tienen hoy las redes sociales, y el daño de hacer creer a la gente que lo ve es lo real, con una Inteligencia Artificial (IA) que ridiculiza la naturaleza, humaniza a los animales, y ese impacto es enorme porque desnaturaliza al ser humano en los entornos urbanos. “Vivimos en una burbuja y el ambiente está siendo sometido a actividades complejas que generan impactos profundos y no nos enteramos si no leemos las verdaderas divulgaciones”, dice.
Es importante que podamos hablarlo porque el ambiente es el lugar en donde vivimos nosotros y los que vendrán, si se abordaran con seriedad los temas ambientales desde los gobiernos se resolverían problemas como la pobreza estructural, enfermedades emergentes y hasta la economía tomaría otro rumbo, pero no, cuando lo decimos nos responden “Ahí los tenés a los hippies hablando del ambiente”, como si los que opinaran eso vivieran en otro planeta.
“Salta está pasando por una situación ambiental gravísima: ríos, bosques… a donde vayas hay problemas. Desde San Antonio de los Cobres hasta Metán, de Orán a Cafayate. Si acumulás todo, la provincia está en el horno”, y agrega que los indicadores e informes científicos existen, son regionales y nos muestran como la peor provincia de la región en cuestiones ambientales".
Aclara que cuando se habla de contaminación no son solo microbasurales —que son urbanos y de más fácil solución— sino procesos regionales:
- Pérdida de biodiversidad,
- Menos especies y menos abundancia,
- Poblaciones que se reducen,
- Masas boscosas deterioradas,
- Ríos contaminados.
Afirma que no es percepción: son hechos. Los informes existen y los tienen los gobiernos: La municipalidad tiene los del río Arenales (El vertedero San Javier y el río Arenales son un problema desde su cabecera hasta el dique Cabra Corral); la provincia tiene los de La Puna, Bermejo, Pilcomayo. “La Puna se convierte en una ciudad industrial con minería por todos lados, pero no se ven los informes. Tenemos problemáticas graves de humedales altoandinos, de glaciares —pocos en Salta, pero existen— y ni siquiera son reconocidos".
La UNSa y el rol del sistema científico
El sistema científico argentino permite investigar donde quieras, explica, pero en la UNSa hay mucha orientación a salud y enfermedades, y menos a ambiente, ecología y conservación. Además, el sistema en general obliga a publicar todo el tiempo; no se pondera la divulgación, por lo que muchos la ven como pérdida de tiempo.
Estamos desfinanciados. No podemos ir al pozo de petróleo en Pichanal: no tenemos medios; y, si pudiéramos ir, tampoco tenemos permisos por cuestiones judiciales.
Derlindati reclama que el gobierno no convoca a la universidad. “Necesitamos que nos convoquen: hay comisiones preparadas para asesorar”. Pero dependemos de que nos escuchen, y eso depende de lo que decimos.
El biólogo tuvo la posibilidad de integrar una secretaría de ambiente como asesor en materia de biodiversidad, y chocarse contra las barreras de la falta de idoneidad y voluntad. Recordó la respuesta de un funcionario hace algunos años: "¿Sabes cuál es el problema de ustedes los biólogos? Ustedes dicen las consecuencias, y como políticos no podemos mostrar consecuencias”. Con ese criterio, ya se perdieron los Ojos de Mar; ya no funcionan como sistema. El Estado podría haber dicho: “Nos equivocamos, vamos a trabajar para que no se repita”, y no lo hizo.
Critica que vean las cuestiones ambientales como obstáculos porque piensan en el corto plazo, sin embargo, el aprovechamiento sostenible del ambiente permitiría resolver situaciones y tener previsiones de acá a 100 años o más.

La minería y el futuro
Cuando las mineras celebran que tienen para “Cincuenta años” no es nada, y menos si se hace mal. Dice que las empresas responden a lo que se les exige y a final las normas internacionales son más estrictas que las locales, los organismos que las financian les imponen controles. La provincia no.
A las empresas les resulta incómodo invertir porque Salta no tiene reglamentación ambiental actualizada, y agrega:
La minería concentra riqueza afuera. El pico de generación de empleo es la instalación, que dura meses. Los 50 años son de extracción y destrucción. ¿Y después qué hacemos con el pasivo ambiental? Hay que tener proyección y planes, y no se conoce tal contemplación.
Cuenta que cuando planteó el problema que se puede suscitar en las comunidades de aquí a medio siglo, un funcionario le dijo: “Yo ya voy a estar muerto, ¿Qué me importa?”. Y que ahí está la clave, en el pensamiento de la sociedad. Los legisladores ni siquiera ven la cuestión ambiental. La Ley 7.070 era muy buena, pero tiene 24 años, no se reglamentó y no se volvió a tocar el tema.
En cuestiones educativas, hay que pensar la provincia a 100 o 200 años. No se puede seguir con contenidos educativos retrasados 40 años. Tirar un papel en el cesto está bien, pero no resuelve todo el problema ambiental, que hay que estudiarlo de manera integral.

Caso pozo: falta total de información
“Para el pozo petrolero en Orán, la solución es simple: tomar datos. Pero no hay información. Sabemos que hubo mortandad de ganado, pero no sabemos cuánto. No se hicieron necropsias. Estamos en el aire. Las mediciones de hace meses mostraron 90% dióxido de carbono, algo de metano y agua salinizada, eso es lo que está matando la vegetación. Pero no hay informes actualizados”, dice.
Sin datos no podemos trabajar. Hídricos y Ambiente no informan nada.
Derlindati asegura que la UNSa tiene profesionales capaces de evaluar y proponer soluciones. Pero el Estado debería hacerse cargo como protector de los ciudadanos y dar a conocer lo que pasa ambientalmente, no solo jurídicamente. ¿Qué pasa en el sitio, por qué murieron animales, cuál es la superficie de afectación directa e indirecta?. La casa de altos estudios tiene gente y la Provincia las herramientas para generar ciencia, datos y acción, pero tiene que haber voluntad.

La UNSa hoy
Biología es la segunda carrera más numerosa de la Facultad de Ciencias Naturales. La mitad de los estudiantes llegan altamente comprometidos, con ganas de trabajar en lo local y con buena capacidad. Es un semillero fuerte. Muchos buscan financiamiento y ya aumentó el número de graduados. Pero la falta de políticas ambientales en Salta y con el CONICET desfinanciado, se produce la famosa “fuga de cerebros”. Ocurre en Salta: se van a otras provincias y también al exterior.

