Luego de caminar por once días finalmente Mariana Aranda llegó a la capital salteña, cerrando su travesía que arrancó el pasado 5 de junio cuando salió con su carrito a cuestas desde General Mosconi. Pero a la vez, abrió un nuevo capítulo en esta lucha que emprende día a día por obtener justicia para su hija Valentina Cabana y su nieta Evangeline. Un capitulo que estará centrado en lograr ser escuchada por el Ministerio Público Fiscal y conseguir avances en la investigación del caso por supuesta mala praxis que denunció.
Mariana arribó a la Ciudad Judicial de Salta cerca del mediodía, con un notable cansancio en su cuerpo pero con un fuego interior que le dio fuerzas para afrontar los micrófonos que la aguardaban en el lugar. “El objetivo no está cumplido, esto recién empieza”, declaró a Gente de Salta, dejando en claro que no va a detenerse hasta que comience a ver resultados fehacientes por parte de la Justicia.
“Como mamá sigo poniendo el cuerpo y ahora le pido a Su Señoría que me reciba. Que le pueda contar todo lo que ha pasado, pido que se esclarezca el caso, que se diga la verdad. Que me otorguen las documentaciones originales, las cuales he entregado para la investigación. Y más allá de las documentaciones, las historias clínicas que se tendrían que haber pedido”, señaló Aranda.
“Mi hija no murió por dar a luz, murió por negligencia. Y mi nieta también. Por eso pido justicia para ellas. Mi hija entró caminando a la clínica y salió en un cajón. Dicen que fue por un virus intrahospitalario pero con eso lo están naturalizando. Nos están matando y se está naturalizando, como mamá no lo acepto. A mi hija me la mataron y pido que se haga justicia y se investigue. No podemos naturalizar esto, nuestros hijos tienen derecho a vivir. Las madres no estamos para enterrar a nuestros hijos”, exclamó Aranda emocionada.
Mariana fue recibida por un grupo de mujeres pertenecientes al Plenario de Trabajadoras, quienes llevaron pancartas y un gran pasacalles, y también por Pamela Cardozo y Emmanuel Cassin, ambos abogados y quienes la representarán legalmente totalmente ad honorem en este caso.
A su vez, también Aranda fue admitida dentro de Ciudad Judicial para mantener una reunión con un allegado del Procurador General Pedro García Castiella. Los letrados por su parte, adelantaron a Gente de Salta que van a requerir la documentación mencionada anteriormente por Mariana y que pedirán formalmente el cambio de jurisdicción del caso de Embarcación a Salta Capital.
"Desde Urundel hasta acá me sentí hostigada"
Aranda no quiso dejar de mencionar el episodio que le toco vivir en la localidad jujeña de Yuto, donde señaló que “quisieron subirla a una camioneta” para dar por terminada su caminata y dio más detalles sobre lo ocurrido en aquella ocasión.
“Han interceptado mi camino para tratar que abandonara la lucha, pero cuando yo los esperé en el norte, esperé una respuesta por parte de la Justicia y no la tuve. Por eso les pedí que me dejaran terminar esto. Aparte cuando se presentaron, lo hicieron sin identificación ni vehículos oficiales. Me sentí hostigada. Desde Urundel hasta aquí me sentí hostigada”, señaló.
Y añadió: “Es por eso que responsabilizo al Gobierno de mi provincia, a la clínica San Antonio y sus representantes, todos sus socios, si me llegara a pasar algo a mi familia o a mí”.
Un camino lleno de historias y solidaridad
Desde su salida el 5 de junio desde Mosconi, Mariana Aranda no solo ha contado con el acompañamiento de la Policía y Gendarmería a lo largo de su travesía sino también se ha topado con decenas de gestos solidarios en las localidades por las que pasó.
“Les agradezco a los vecinos de la provincia de Salta, Jujuy y de distintos puntos del país que me han acompañado, que han salido a la ruta, me han dado agua, me han dado fruta. A las familias que me han dado un lugar donde dormir en las noches, a las parroquias, a las iglesias, a los pastores evangélicos que me han dado un lugar. Que me han curado los pies, el dolor en mis piernas, las ampollas en mis pies que marcaron los kilómetros que hice”, manifestó
Consultada sobre las historias con las que se cruzó en su camino hacia la capital salteña, Mariana señaló que muchas personas se identificaron con ella y que varios casos que le comentaron tenían que ver con la salud. “En cada abrazo me contaban al oído sus casos, me contaban en pequeños fragmentos sus historias personales y tiene mucho que ver con la asistencia médica. Tiene que ver mucho con el que no nos animamos a denunciar porque no tenemos recursos económicos. Y yo tampoco los tengo, sin embargo me animo porque yo creo que no podemos naturalizar cosas como estas. Que nos sigan matando y un sistema de salud realmente obsoleto que se ha quedado en el tiempo. De lo contrario creo que a mi hija le hubiesen encontrado a la primera, a la segunda qué es lo que tenía”, concluyó.