Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Granada y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid recomienda medir las reservas de hierro desde el inicio del embarazo para reducir el riesgo de anemia materna y favorecer la salud del bebé, según informó el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).
El estudio, publicado en The Lancet Haematology, demuestra que la administración de hierro intravenoso, añadida a la profilaxis oral habitual, aumenta la concentración de hemoglobina materna antes del parto en mujeres embarazadas con deficiencia de hierro sin anemia, reduciendo de forma muy significativa el riesgo de desarrollar una posterior anemia materna y mejorando la salud de los recién nacidos.
La investigación fue liderada por Khalid Saeed Khan, investigador del área de Epidemiología y Salud Pública del CIBER (CIBERESP) en la Universidad de Granada, junto a Naomi Cano-Ibáñez, y contó con la participación de Javier Zamora y Borja Manuel Fernandez-Felix, ambos investigadores CIBERESP del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, así como de otras instituciones como el Services Institute of Medical Sciences o la Fatima Jinnah Medical University de Lahore, de Pakistán.
Recomendación clave
A la luz de estos hallazgos, los autores del estudio recomiendan reconsiderar las estrategias de detección actuales e incorporar la medición sistemática de ferritina, es decir, las reservas de hierro, al inicio del embarazo.
“La evaluación exclusiva de la hemoglobina resulta insuficiente para detectar a las mujeres en riesgo”, tal como indica Khalid Saeed Khan, último firmante del artículo, quien detalla: “La identificación temprana permitiría aplicar intervenciones seguras y eficaces como la administración de hierro intravenoso”.
Contexto del estudio
En una nota de prensa del CIBER se detalla que la investigación pone de manifiesto la importancia de abordar de forma precoz la deficiencia de hierro no anémica durante el embarazo, una condición frecuentemente infradiagnosticada que puede tener consecuencias significativas tanto para la madre como para el feto.
La publicación indica que la deficiencia de hierro no anémica se caracteriza por unas reservas de hierro bajas —detectables mediante la medición de la ferritina— a pesar de mantener niveles normales de hemoglobina, lo que dificulta su identificación en los controles prenatales habituales, donde generalmente solo se evalúa la hemoglobina.
Esta deficiencia puede desembocar en una anemia materna y está asociada con problemas gestacionales, como extrema fatiga y restricción del crecimiento fetal, y neonatales, como menores reservas de hierro en el recién nacido.
Detalles del estudio FAIR-Trial
El ensayo, denominado FAIR-Trial, incluyó a 600 mujeres mayores de 18 años con deficiencia de hierro no anémica en la primera visita de control en tres hospitales de Lahore, Pakistán.
Durante el segundo trimestre del embarazo, se evaluó si la administración de una dosis única de 1.000 mg de hierro intravenoso, añadida al tratamiento oral estándar de dosis diarias de 30 mg, mejoraba la concentración de hemoglobina materna antes del parto.
Metodología
Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a uno de los dos grupos: un grupo de control, que recibió únicamente la suplementación oral, y un grupo de intervención que recibió, además, la dosis de hierro por vía intravenosa.
Resultados clave
El estudio encontró que:
- El 74% de las mujeres que recibieron solo hierro por vía oral desarrollaron anemia antes del parto.
- En contraste, solo el 23% de las mujeres que recibieron hierro por vía oral e intravenosa padecieron anemia preparto.
- Las participantes que recibieron hierro intravenoso reportaron menores niveles de fatiga.
- Un 11% de los hijos de madres que solo recibieron hierro oral padecieron restricciones del crecimiento fetal, en comparación con el 1% en el grupo de intervención.
- Los neonatos de madres que recibieron hierro intravenoso presentaron un mayor peso al nacer (3,2 kg frente a 2,9 kg) y mayores reservas de hierro en sangre del cordón umbilical.
Los resultados en el grupo de intervención mostraron un aumento medio de hemoglobina de 0,74 g/dL en comparación con el grupo control; además, ninguna de las participantes experimentó acontecimientos adversos graves o potencialmente mortales.
También detectaron que, mientras que el 74 % de las mujeres tratadas solo con hierro oral desarrollaron anemia antes del parto, esta cifra se redujo al 23 % en el grupo que recibió hierro intravenoso.
Asimismo, las participantes de este último grupo reportaron menores niveles de fatiga, lo que se traduce en un beneficio directo en su calidad de vida durante la gestación.
Los beneficios se extendieron también a los recién nacidos, ya que la restricción del crecimiento fetal afectó al 11% de los bebés del grupo control, frente a solo el 1% en el grupo de intervención.
Además, aquellos neonatos cuyas madres recibieron hierro intravenoso presentaron un mayor peso al nacer (3,2 kg frente a 2,9 kg) y mayores reservas de hierro en sangre del cordón umbilical.