Comer ya no es solo una necesidad biológica: se convirtió en una tendencia atravesada por la salud, el bienestar y el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, en un contexto saturado de información —desde redes sociales hasta programas de cocina—, no siempre resulta fácil distinguir qué hábitos son realmente beneficiosos.
El enfoque propuesto por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) apunta a un consumo consciente, con prioridad en alimentos de temporada, de cercanía y con bajo impacto ambiental. Entre las principales sugerencias se destacan la reducción del consumo de carne roja, el aumento de la ingesta de pescado, huevo y la incorporación de opciones como la cerveza sin alcohol dentro de patrones moderados.
Uno de los puntos que más interés genera es el lugar de los huevos en la dieta. Durante años cuestionados por su relación con el colesterol, hoy vuelven a posicionarse como un alimento clave. Según explicó Javier Aranceta, presidente de la SENC, no existe evidencia de que su consumo en personas sanas aumente el riesgo cardiovascular.
Por el contrario, su valor nutricional es alto: aportan proteínas de calidad, vitaminas y minerales esenciales. Las guías recomiendan un consumo de entre 6 y 7 huevos semanales en personas activas, y entre 3 y 4 en quienes llevan una vida más sedentaria. Incluso, algunos especialistas consideran que puede incorporarse hasta un huevo por día dentro de una dieta equilibrada.
Además, los huevos tienen un fuerte efecto saciante, lo que ayuda a evitar el picoteo entre comidas. Consumidos por la mañana, reducen la ingesta calórica posterior; por la noche, pueden disminuir los antojos nocturnos. A esto se suma un beneficio adicional: contienen triptófano y vitamina D, compuestos que favorecen la producción de serotonina y melatonina, hormonas vinculadas al sueño y al ritmo circadiano.
La forma de preparación también es clave
La clara debe cocinarse para facilitar la absorción de proteínas, mientras que la yema conserva mejor sus propiedades antioxidantes si se mantiene poco cocida. Por eso, técnicas como el huevo pasado por agua o escalfado son las más recomendadas.
En esta línea, la especialista Clara Ledoux Morvan sostiene que el huevo es una opción válida para cualquier comida del día, incluida la cena, siempre que se adapte a las necesidades individuales y se integre dentro de una alimentación variada.
Las guías también hacen hincapié en el uso de grasas saludables, especialmente el aceite de oliva virgen, considerado un pilar de la dieta mediterránea. “Más que un alimento, es un medicamento”, destacó Aranceta.
En definitiva, la nueva mirada sobre la alimentación combina ciencia y conciencia: no solo importa qué se come, sino también cómo y con qué impacto. Incorporar alimentos simples, nutritivos y sostenibles —como el huevo— aparece como una estrategia accesible para mejorar la calidad de vida sin perder de vista el cuidado del entorno.
Donde encontrar huevos sanos
En Salta también existen alternativas locales para acceder a alimentos de calidad alineados con estas recomendaciones. Un ejemplo es LaMartinaEggs, un emprendimiento dedicado a la producción de huevos de gallinas de libre pastoreo, criadas en condiciones de bienestar y alimentadas de manera natural. Con una producción mensual que ronda los 7.200 huevos, ofrecen un producto orgánico, nutritivo y de excelente calidad, cada vez más valorado por quienes buscan una alimentación saludable y consciente. Además, comparten su trabajo y novedades a través de su cuenta de Instagram @lamartinaeggs.