SociedadHace dos décadas es refugio de mujeres trans

La argentina que recibió el apoyo del Papa Francisco colgó los hábitos: Eligió amar a las trans

Mónica Astorga renunció a su vida religiosa tras las presiones que recibió por parte de autoridades de la Iglesia Católica, no así del Papa Francisco que la alentó hasta el último minuto.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 23 Enero de 2026
23 Enero de 2026
Mónica Astorga y sus chicas trans
Mónica Astorga y sus chicas trans - (BBC)

"Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Este mensaje del Evangelio de San Mateo es un pilar de la caridad cristiana.

Sin embargo, ponerlo en práctica puede generar conflictos, incluso dentro de la Iglesia Católica.

La historia de Mónica Astorga, una argentina nacida en 1964, ilustra este punto. Tras casi 40 años como Carmelita Descalza, se vio forzada a renunciar a sus hábitos por ayudar a mujeres trans, uno de los grupos más vulnerables. "Fue muy fuerte, muy fuerte, fue fortísimo", declaró la exreligiosa al programa Outlook del Servicio Mundial de la BBC.

Mónica Astorga y sus chicas trans
Mónica Astorga y sus chicas trans

Un Encuentro Fortuito

El vínculo entre Astorga y la comunidad trans de Neuquén, a más de 1.000 kilómetros de Buenos Aires, surgió casi por azar hace dos décadas.

En julio de 2006, Romina, una mujer transgénero, buscó ayuda en la parroquia donde trabajaba Astorga. El sacerdote le pidió a una religiosa que la atendiera.

"Era la primera vez que me encontraba con una trans", recuerda Astorga. Le pidió a Romina que le contara su historia.

"Soy ignorante en el tema y no quiero lastimarte. Cuéntame, ¿Cómo es? ¿Cuándo te sentiste mujer? ¿Cuándo fue tu cambio? ¿Cómo lo viviste?", le preguntó, invitándola a traer a sus amigas.

Pocos días después, cuatro trabajadoras sexuales trans llegaron al convento, inicialmente con escepticismo.

"¿Y tú qué vas a hacer? Hemos golpeado todas las puertas, nadie nos ayudó. Metida en un convento, ¿Qué puedes hacer por nosotras?", le preguntaron, según relata Astorga.

La entonces monja respondió recordando las enseñanzas de su madre.

"Ella me decía: 'La persona que golpee la puerta pidiendo, aunque sea una naranja, que es lo único que tenemos, se la damos'", recordó, admitiendo que su infancia fue difícil.

Sus padres se separaron cuando era niña y su madre, empleada doméstica con problemas de alcoholismo, apenas podía mantenerla.

Tras formar un grupo con las mujeres trans, Astorga comenzó a investigar sus sueños, aspiraciones y necesidades.

Kathy le dijo: "Quiero una cama limpia donde morir. Porque no sé si esta noche cuando salgo me matan o termino internada en una cama que ni las sábanas nos cambian", contó Astorga. Muchas del grupo eran VIH positivas.

Con el permiso de su superiora y la aprobación de su comunidad, Astorga solicitó al obispo un lugar para albergar a las mujeres.

"Me dijo: 'Hay una (casa), pero está totalmente destruida'. Yo le respondí: 'Usted no se preocupe, deme la casa y yo veo cómo se arregla'", relató.

En 2010, con ayuda de un empresario, la casa fue rehabilitada y comenzó a recibir a mujeres trans que salían del hospital para continuar su recuperación o tener un lugar digno donde morir.

Mónica Astorga y sus chicas trans
El Papa Francisco siempre la alentó

El Apoyo del Papa Francisco

En 1987, años antes de conocer a Romina y Kathy, Astorga conoció en Buenos Aires a Jorge Mario Bergoglio, un sacerdote jesuita que la alentó a seguir adelante con su trabajo, sin importar los obstáculos. Con el tiempo, Bergoglio se convertiría en el Papa Francisco.

"Fue incondicional", aseguró Astorga.

"Al principio las trataba en masculino en las cartas, y después, cómo que fue abriendo su cabeza también. Al final me decía: 'Dale saludos a tus chicas'", afirmó.

La elección de Bergoglio como Papa en 2013 no interrumpió su relación.

"Sigue trabajando así, acompañada por la comunidad y sin dejar la oración. Rezo con y por ti", escribió el pontífice en cartas y correos electrónicos que Astorga conserva.

Un Proyecto Ambicioso

La casa fue solo el primer paso. En 2017, el ayuntamiento de Neuquén cedió un terreno y, con apoyo del gobierno regional, comenzó la construcción de 12 apartamentos.

"Cuando iba viendo la construcción de la obra no lo podía creer", admitió.

El proyecto se completó en 2020 y la inauguración fue emotiva: "Una chica me dijo: 'No puedo creer que me voy a poder bañar en una ducha. Años que no veo una ducha'", narró Astorga.

"Ver que abrían cada una esa puertita y que tenían todo fue muy fuerte", admitió.

"La que se pudo bañar, venía muy deteriorada y duró cuatro meses. Cuatro meses pudo disfrutar de la casita. Murió ahí mismo en el departamento", prosiguió.

Aunque los apartamentos están ocupados, Astorga explicó que algunas residentes se han mudado, buscando independizarse. El objetivo es que cada una construya su propio camino, quedándose o marchándose según sus deseos, calificando la iniciativa como "única en el mundo".

El colectivo trans en Argentina enfrenta desafíos. En el primer semestre de 2025 se registraron 102 crímenes de odio, un aumento del 70% respecto a 2024, según el Observatorio de Crímenes de Odio LGBT+, indicando que el 70% de las víctimas fueron mujeres trans.

La organización, dependiente de las defensorías del pueblo de Buenos Aires y de la nación, reportó 17 fallecimientos por estos hechos en los primeros seis meses del año.

Mónica Astorga y sus chicas trans
Mónica Astorga y sus chicas trans

El Adiós a los Hábitos

Tras la inauguración del complejo habitacional y el reconocimiento a la labor de Astorga, surgieron resistencias dentro de la Iglesia.

A finales de 2020, el obispo de Neuquén visitó el convento y le comunicó su desaprobación: "¿Por qué las trans? ¿No te planteás que no es tu vocación esta, que puede ser en otro lugar?' Y le digo: 'No, no me siento en otro lugar'", relató Astorga.

Aunque el Papa Francisco la animó a seguir adelante, Astorga descubrió oposición incluso dentro de su propia comunidad.

Las tensiones aumentaron hasta que Astorga decidió renunciar. El Vaticano aceptó su desvinculación en 2024.

"No, no puedo", le escribió al Papa. "Yo voy a seguir ayudando. Él me dijo: 'Te entiendo (…), sigue adelante (…), no bajes los brazos'", contó.

En 2023, se mudó a Buenos Aires, donde continúa asistiendo al colectivo trans. Bergoglio le brindó apoyo económico desde el Vaticano durante su instalación.

"Me hicieron un contrato por 10 años (por un departamento), que a los 10 años se renueva, pero me pusieron un montón de condiciones. No puedo entrar a ningún instituto religioso ni formar una familia ni que nadie entre acá, porque se habrán pensado que iba a llenar este sitio de trans", comentó.

De Ayudar a Ser Ayudada

Astorga reveló que su orden intentó impedirle despedirse de las mujeres trans de Neuquén, pero ella se negó.

"Me dijeron: 'No le avises a nadie y no puedes despedirte de nadie'. 'No', dije, 'discúlpenme, pero yo, con las trans, necesito hablar'", relató.

"Las chicas son las que me han ayudado económicamente", dijo, mencionando que una le pagó un curso de peluquería, oficio que hoy le permite ayudar a otros en Buenos Aires.

La exreligiosa reconoció que su relación con la Iglesia ha cambiado.

"La fe no la perdí. Lo que sí perdí es que no creo en la gente que está dentro de la Iglesia, no creo en ellos", reconoció.

"Voy a misa cuando siento una necesidad fuerte de ir, pero entro después que termina de hablar el cura, porque no los puedo escuchar", explicó.

Astorga afirmó que, si pudiera retroceder el tiempo, actuaría igual y seguiría haciendo lo que le pidió el Papa Francisco: "Sanar las heridas del Señor en mis chicas".

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