Por años, el parkour en Salta fue un movimiento espontáneo: chicos y adolescentes que saltaban muros, trepaban barandas y aprendían solos lo que veían por internet. Entre ellos estaba Daniel Sardinas, quien hoy, una década después, está al frente de la Escuela de Parkour Salta, un proyecto que nació de forma informal y que este año experimentó un crecimiento sin precedentes.
“Nosotros aprendimos todo en la calle”, recuerda Sardinas. “Éramos adolescentes, 15 o 16 años, y entrenábamos porque nos gustaba. Un día pasaba alguien y nos pedía que le enseñemos, y así se fue sumando gente”. El punto de encuentro era el Monumento a Güemes, que llegó a reunir decenas de personas entrenando al mismo tiempo.
Con el tiempo, Sardinas estudió el Profesorado de Educación Física, lo que marcó un giro para la actividad y empezó a dar clases en gimnasios que aprovechaban el interés creciente de los más chicos por la disciplina.
Luego, el proyecto tomó forma propia: “En un punto ya empezamos a llamarnos Escuela de Parkour. Eso viene desde hace 3 o 4 años, pero este año fue un boom”, explicó a Gente de Salta.
Un boom respaldado por instituciones
Hoy la Escuela de Parkour funciona mediante convenios con la Municipalidad de Salta y con el Ministerio de Turismo y Deportes. Las clases se dictan en tres puntos clave: Complejo Xamena, Complejo Nicolás Vitale y Parque del Bicentenario.

El esquema es autogestionado, es decir los alumnos pagan una cuota mínima y cuentan con seguro. En total, son más de 80 chicos los que integran los grupos, en su mayoría niños entre 6 y 13 años, aunque también hay adolescentes y adultos.
Del alto rendimiento al trabajo formativo
Hace unos años, Sardinas integró la selección argentina de parkour, en competencias reguladas por la Federación Internacional de Gimnasia (FIG). Incluso entrenó a deportistas que lograron podios en los Juegos Evita Urbanos y a otro alumno que llegó al seleccionado nacional.

Pero el alto rendimiento se vio condicionado por la falta de apoyo económico. “Estábamos clasificados para competir en Italia o en Ámsterdam, pero había que costear todo. Era trabajar o competir”, admite.
Por eso, hoy el proyecto está centrado en lo formativo y recreativo. Aunque el deseo de volver al circuito competitivo permanece, Sardinas reconoce que requiere sacrificio diario y que, por el momento, la prioridad son los grupos infantiles.
La proyección para el próximo año es avanzar hacia un modelo mixto: espacios recreativos y grupos con entrenamiento más técnico para los talentos emergentes.
Quienes quieran sumarse pueden contactarse vía Instagram (@ParkourSalta) o al WhatsApp 3876840874 para obtener horarios, costos e información de inscripción.


