Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Una herida abierta

La Guerra de Malvinas narrada por un Veterano salteño: "No nos dimos cuenta de que el 2 de abril de 1982 empezábamos a escribir la historia"

El 2 de abril de 1982, Argentina le puso fin a la usurpación británica en las Islas Malvinas y desafió, con desventaja de armamentos, a una de las mayores potencias del mundo. Decisiones equivocadas, Impericias y falta de información llevó a miles de soldados argentinos a combate en un suelo hostil y desconocido.

Marianela  Mamaní
por Marianela Mamaní 3 Abril de 2026
3 Abril de 2026

El 2 de abril de 1982 los argentinos se sorprendieron al conocer la noticia: efectivos militares habían desembarcado en las Islas Malvinas, recuperando un territorio nacional usurpado por los británicos casi 150 años antes, en 1833. El operativo, bautizado “Operación Rosario”, en homenaje a la Virgen, fue decidido por la junta militar del gobierno de facto, integrada por el general Leopoldo Galtieri, el almirante Isaac Anaya y el brigadier Basilio Lami Dozo. 

Operacion Rosario
Operacion Rosario

La misión tenía como objetivos recuperar las Islas Malvinas, izar el pabellón nacional, dejar solamente una unidad de combate, y negociar con Gran Bretaña. El máximo responsable de aquella operación fue el contraalmirante Carlos Büsser. 

Aquel 2 de abril, un grupo de comandos anfibios, al mando del Capitán de Corbeta Guillermo Sánchez Sabarots, va a Moody Brook, asiento de los infantes ingleses; las barracas estaban desiertas, ya que los británicos ya estaban apostados para defender la ciudad. 

Otro grupo, al mando del Capitán de Corbeta Pedro Giacchino tiene la misión de ir a la casa del gobernador a exigirle la rendición. 

Mientras tanto, a las 6:20 comienzan a desembarcar del Cabo San Antonio, los vehículos anfibios, uno cada 30 segundos. También lo hacen tropas del Regimiento de Infantería 25 e infantes de marina. Unos se dirigen al Aeropuerto. Encuentran la pista llena de obstáculos. Otros irían al faro, que ya estaba apagado. 

A las 6:30 Giachino, con la orden de no producir bajas en el enemigo, rodea la casa del gobernador, que se niega a deponer su actitud. Giachino decide ingresar solo a la vivienda y es abatido por una ráfaga de ametralladora. Su segundo, el Teniente de Fragata Diego García Quiroga también es herido cuando lo está auxiliando, así como el Cabo Primero Enfermero Ernesto Urbina, que había ido en rescate de ambos. 

El gobernador de las islas, consciente de que está rodeado, negocia su rendición con Carlos Büsser. "Los intimo a que abandonen las islas", expresó Hunt. "Desembarcamos en 1833. Ríndanse", contestó el Contraalmirante. 

La rendición se efectiviza a las 9:30 horas. El comandante del teatro de Operaciones, general de División Osvaldo García, se hace cargo de las islas y al mediodía se iza oficialmente la bandera argentina en el mástil frente a la gobernación. 

Mientras tanto, en Buenos Aires se difundía la noticia de la recuperación. Finalizaban 149 años de ocupación británica y comenzaba una guerra que duraría 74 días. 

Para conocer más de cerca la historia que cambió para siempre a los argentinos, Gente de Salta dialogó con el veterano de Guerra de Malvinas, Hugo Navas, quien rememoró algunos de los momentos más significativos de aquellos días. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

Transcurrían los primeros meses de 1982 y luego de un verano en familia, Navas se disponía a iniciar el último año del colegio militar para luego, una vez egresado, recibir el destino correspondiente y continuar su vida militar. 

Pero el destino y los planes políticos del Gobierno nacional encabezado por Galtieri, alterarían esos proyectos. 

Sobre esos días , el veterano recuerda que de Malvinas se hablaba muy poco o casi nada y “no se hacía demasiado hincapié en la soberanía, era una cosita más que estaba en el mapa”. Sin embargo, el 2 de abril quedaría marcado para siempre en su memoria. 

Aquella mañana, mientras realizaban la instrucción a los cadetes que recién habían ingresado al colegio militar, un oficial instructor los convocó de manera imprevista: “lo primero que pensamos es que nos habíamos mandado una macana, jamás nos hubiéramos imaginado que se trataba de Malvinas, incluso fuimos preocupados porque creíamos que recibiríamos un reto”. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

Todos correctamente formados recibieron con alegría la noticia que se había recuperado el archipiélago, “nosotros lo recibimos con asombro, algunos estaban en una nube, no entendíamos bien de qué se trataba y no nos dábamos cuenta de que a partir de ese momento estábamos empezando a escribir una historia”, lo que grafica el desconocimiento que tenían aquellos soldados sobbre lo que se estaba gestando y mucho menos, sobre lo que vendría después. 

Navas agrega: “Era una historia para la que, consciente o inconscientemente, se prepara todo militar, porque uno no se prepara para estar en un escritorio, inconscientemente lo hace para la guerra”. 

El día que su madre lo vio partir 

Todos los sucesos que vinieron despues de aquel 2 de abril, sucedieron de manera presurosa y casi sin darse cuenta, el 7 de abril ya estaba egresando del colegio militar, cuando normalmente los egresos ocurrían en diciembre de cada año. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

No obstante, todos quedaron atentos y a disposición ante cualquier novedad que surgiera. Navas y su familia experimentaban una tensa calma pues el destino que le había tocado era el Regimiento de Infantería, en Pasos de los Libres, casi en el límite con Brasil, muy lejos de Malvinas, lo que le brindó tranquilidad a sus padres que se habían mudado a Buenos Aires para acompañarlo. 

“Nos mandaron a destinos de paz, después con el tiempo nos vamos dando cuenta que a los destinos que nos mandaban eran a las unidades que iban a movilizar hacia Malvinas”, explicó Navas y agregó: “en el cuartel dejaron a un grupo muy reducido de soldados y todo el resto partió a Malvinas”. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

Cuando los planes cambiaron, la angustia se apoderó de aquella madre que apretando su manos contra el pecho, despidió a hijo rogando que volviera lo antes posible: “Soy hijo único, imaginate cómo puede haberse sentido mi vieja o mi viejo. Mi madre con el corazón en la boca, para ella era un gran dolor, no le gustaba, porque ella estaba entregando un hijo, mientras yo estaba cumpliendo una meta, estaba siendo partícipe para lo que me había estado preparando durante tres años”. 

“Mi mamá estaba muerta en vida”, resume sobre el pesar de esa mujer que periódicamente le escribió cartas mientras duró su estadía en Malvinas y que fue uno de los sostenes emocionales más importantes que tuvo Navas para transitar aquellos días grises, donde el frío quemaba la piel y el hambre acechaba, “cuando llegamos a Malvinas nos dimos cuenta que el frío ese no lo habíamos sentido nunca, no era el mismo frío de Comodoro Rivadavia o Santa Cruz, el uniforme que nos dieron no daba a basto, la humedad era constante y el sol no calentaba nunca, tratábamos de que el camperón se secara pero eso no ocurría”. 

Poca información, “locura por ir” 

Consultado sobre las sensaciones que tuvo al subir al avión que lo trasladaría al archipiélago, Navas resumió: “Nosotros estábamos convencidos de que todo estaba tranquilo allá y teníamos la convicción que seguíamos llevando gente para poblar Malvinas y que seríamos los primeros en llegar a la isla, de alguna manera íbamos a ser pioneros en algo”. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

Y agrega: “Cuando subimos al avión, la sensación no era de miedo, al contrario, era efervescencia, ansiedad, era locura por ir y teníamos una felicidad inmensa”. 

Durante los primeros días todo transcurrió con cierta “normalidad”: se organizó el campamento en Puerto Argentino, los víveres alcanzaban para todos y cada uno tenía una tarea definida que se cumplía sin cuesitonar. La interacción con los “kelpers” estaba prohibida: “Había que evitar todo contacto, nosotros no podíamos ir a comprar a los lugares que compraban ellos y mucho menos entablar un diálogo”. 

Mientras duró la guerra, Navas se desempeñó como oficial del COL (Centro de Operaciones Logísticas) junto a otros cuatro suboficiales a cargo. De ellos dependía, entre otras cosas, que se abasteciera con armamento y comida a cada una de las unidades en combate, aunque reconoce que “hubiera preferido estar en la primera línea de combate, en Puerto Howard, para hoy sentir que cumplió su misión de defeder a la Patria hasta “el último suspiro”. 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

Navas no quiere que lo llame héroe, ya que aegura que los verdaderos héroes” fueron aquellos compañeros que dejaron su sangre en la isla, que volvieron seriamente heridos o que no volvieron. 

Primeros ataques ingleses a Puerto Argentino 

A las 4:40 hs del 1 de mayo, un bombardero británico B-2 Vulcan, proveniente de la isla ascensión, descargó un racimo de bombas de mil libras sobre la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Esa incursión ejecutada desde gran altura tomó por sorpresa a la defensa antiaérea argentina que, a partir de ese momento, entró en estado de alerta. La pista sufrió un agujero de veinte metros de diámetro, sin embargo, los Hércules C-130 y otros aviones de menor porte pudieron seguir operando hasta el fin del conflicto. 

Los británicos habían dividido sus fuerzas navales en dos grupos de tareas; uno, liderado por el portaaviones “Invencible” que se ubicó al norte de la Isla Soledad, a 130 km de Puerto Argentino; el otro, encabezado por el portaaviones “Hermes”, se situó al noreste, a 93 km de la costa malvinera, desde estos navios partieron los aviones Harrier y Sea Harrier que atacarían a las fuerzas argentinas. 

Más tarde los radares nacionales, desplegados en Puerto Argentino, anunciaron la llegada de nuevas incursiones. Los sistemas de artillería antiaérea conformados por efectivos de Artillería de Defensa Aérea del Ejército Argentino, con misiles Roland, cañones Oerlikon de 35 mm y sus radares y directores de tiro Skyguard, y artilleros antiaéreos de la Fuerza Aérea y de la Armada entraron en acción. 

Entre las 7:40 y las 8:35 horas se desarrolló un violentísimo duelo entre aviones británicos y artilleros nacionales 

“El 1 de mayo a las cuatro y media de la mañana, es el primer ataque ya certero de los ingleses. Ahí muchos caímos, se nos apagó la luz y empezamos a ver en gris lo que nos estaba pasando”, reflexionó el Veterano de Guerra y agregó: “Esto no era joda, estamos en guerra”. 

Un Galtieri “envalentonado” y error que costaría hasta la actualidad 

El 10 de abril de 1982, ocho días después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, el entonces general Leopoldo Galtieri salió a los balcones de la Casa de Gobierno, enfrentó nervioso, titubeante, imprevisible, a una multitud que había sido convocada frente a la Rosada “y en todas las plazas del país”, para dar un baño de aprobación a la operación militar que estaba a punto de desencadenar la guerra. Y dijo su frase fatídica, dirigida a Gran Bretaña y a su gobierno, una frase que ahogó, o empezó a ahogar, toda posibilidad de paz: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”. 

Al respecto, Navas explicó: “La idea siempre fue que se recuperen las islas, armar un gobierno tripartito, sacar a la gente, listo, negociemos”. Obnubilado, dice el militar, Galtieri improvisó en esa plaza colamada de gente y los planes cambiaron: “Imaginate para un Galtieri que venía de una época de procesos, donde había gente que estaba a favor, mucha gente en contra. Y de golpe sale al balcón y ve a una multitud que lo coreaba. La gente lo vivió como si fuera un partido de fútbol y no una guerra”. 

“El desconocimiento lo envalentonó y le hizo cambiar los planes porque la idea no era la guerra, el objetivo era recuperarlas como se hizo pero después vino la improvisación”, remarcó Navas. 

Lo que dejó la guerra: mucho más que números 

La lucha que 23.200 hombres argentinos llevaron adelante contra el Reino Unido por la soberanía de las Islas duró 74 días. 

A pesar de que 219 aviones y 15 barcos fueron desplegados por el ejército comandado por el dictador Leopoldo Galtieri, nada fue suficiente para derrotar al enemigo. Los ingleses extendieron la fuerza naval más poderosa desde la Segunda Guerra Mundial en el territorio austral. El saldo para la Argentina fue fatal: 60 aviones derribados y 3 barcos hundidos. 

Durante los meses que duró la guerra, los héores de Malvinas abatieron 11 aviones y 7 barcos ingleses. El conflicto, que apuró el fin de la dictadura militar en el país, terminó el 14 de junio de 1982. 

Murieron 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. 

Según asociaciones de veteranos, más de 350 ex combatientes -hasta 454, según algunas fuentes- se han suicidado tras el conflicto que en 1982 enfrentó al Reino Unido y Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, cifra que supera la de muertos en ese combate y en el hundimiento del crucero General Belgrano. 

 "Incapacidades, impericias, negligencias y falta de decisión política han contribuido al agravamiento del deterioro psíquico que la guerra produjo por sí misma a quienes participaron en ella", señala un informe recién publicado por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CEIM). 

Hugo Navas ex combatiente de Malvinas
Hugo Navas ex combatiente de Malvinas  (Foto: Javier Corbalán)

“La sociedad siempre tuvo un gran respeto y admiración hacia nosotros pero la clase dirigencial política y militar de ese momento nos dio la espalda. Había una grieta entre el que había ido a Malvinas y el que no, para el resto de los camaradas eramos malas palabras, los cobardes porque perdimos. Lo que sumado al estrés postraumático, resultó muy dificil para todos ”, lamentó Navas. 

Un mensaje final: “Fallé” 

Una vez concluida la guerra, Navas regresó junto a su familia. Años más tarde su madre se enfermó y pidió la baja en el Ejército, eso le dejó un sabor amargo y lamenta no haber dejado la vida en la isla, pese a haberlo dado todo: “Yo a los 20 años juré defende mi Patria hasta perder la vida y tuve la oportunidad histórica de cumplir mi juramento pero fallé” y se quiebra.  

“No perdí la vida defendiéndola, me faltó. Por eso todavía no me considero un héroe. Pero sé que voy a terminar siendo un héroe. Porque cuando yo me muera voy a morir defendiendo a mi bandera y voy a cumplir mi juramento”, remarcó.

No existe absolutamente nada que se le pueda reprochar a esos cientos y cientos de soldados argentinos que fueron a combate, lo dieron todo, entregaron todo por la soberanía de este país. Serán siempre héroes de la Patria y es justo honrarlos conociendo su historia, esa que estuvo silenciada por muchos años y que aun hoy espera ser reconocida. 

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