El Ministerio de Salud Pública de Salta reconoció que la provincia atraviesa un escenario epidemiológico “preocupante” en relación a la tuberculosis (TBC), aunque aclaró que el incremento de casos no necesariamente implica un empeoramiento reciente de la situación sanitaria, sino una mayor capacidad de detección y seguimiento de pacientes.
El ministro Federico Mangione sostuvo ante legisladores provinciales que las cifras actuales —que ubican a la provincia con una de las tasas más altas del país— responden a un cambio en la estrategia sanitaria: la búsqueda activa de pacientes que anteriormente no estaban registrados dentro del sistema.

“Sabemos que los números son importantes, pero también sabemos que lo son porque hemos empezado a hacer control y seguimiento de pacientes que antes estaban escondidos, no se sabía que existían”, afirmó el funcionario, al defender el enfoque de diagnóstico ampliado.
Un problema histórico que ahora se visibiliza más
Las declaraciones oficiales plantean una lectura particular del fenómeno: la tuberculosis no habría aumentado necesariamente en los últimos años, sino que siempre habría estado en niveles elevados, aunque subregistrada.
En ese sentido, el Gobierno provincial argumenta que la mayor tasa actual de notificación —que supera los 60 casos cada 100.000 habitantes— es consecuencia directa de la incorporación de personas que antes no eran detectadas por el sistema de salud.

Sin embargo, los propios datos oficiales muestran un panorama crítico:
- Salta registra la mayor tasa de mortalidad por tuberculosis del país
- En 2024 se contabilizaron 82 muertes
- La provincia triplica el promedio nacional de fallecimientos

Diagnóstico más fuerte, pero problemas estructurales persistentes
El plan sanitario 2026 apunta a reforzar la detección mediante tecnología como el sistema GeneXpert MTB/RIF, que permite diagnósticos rápidos y la identificación de resistencia a medicamentos en pocas horas.
También se busca mejorar la tasa de éxito del tratamiento, que actualmente ronda el 71%, con la meta de alcanzar el 90%.
No obstante, especialistas advierten que la mejora en el diagnóstico no resuelve los factores estructurales que sostienen la enfermedad:
- Condiciones de vida precarias
- Hacinamiento en sectores vulnerables
- Dificultades de acceso al sistema sanitario
- Abandono o interrupción de tratamientos prolongados

Una lectura oficial bajo tensión
La postura del Gobierno provincial introduce una interpretación que genera debate: si los casos “aparecen más” es porque antes no se veían. Sin embargo, ese mismo razonamiento deja en evidencia una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo convivió la provincia con una enfermedad subdiagnosticada y sin control efectivo?
Mientras la administración sanitaria insiste en que la visibilización actual es un avance, los indicadores de mortalidad y transmisión sostienen otra lectura: la tuberculosis en Salta no es un fenómeno nuevo, sino una problemática histórica que ahora, al menos, deja de estar oculta.

Entre la mejora estadística y la realidad sanitaria
El desafío, en este contexto, no parece limitarse a contabilizar mejor los casos, sino a responder por qué una enfermedad prevenible y curable sigue teniendo un impacto tan alto en la provincia.
La tensión entre mayor detección y persistencia de la mortalidad abre un interrogante central: si el sistema hoy ve más, ¿qué tanto se hizo —o no se hizo— cuando no se veía?

