En el marco del debate por la posible reforma de la Ley de Educación que habilitaría la modalidad de escuela en casa, una docente y una psicopedagoga aportaron sus perspectivas a Gente de Salta, desde la experiencia cotidiana con las infancias. Ambas coinciden en que la escuela cumple hoy un rol social irremplazable, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
“La escuela sostiene vínculos que afuera están rotos”
Para la docente Josefina Soler, los vínculos que se construyen dentro de la escuela “son un reflejo de los vínculos sociales en general”. Según explica, niños y niñas ingresan a las aulas trayendo consigo las formas de relacionarse que viven fuera del ámbito escolar, muchas atravesadas por violencia, falta de escucha y situaciones familiares dolorosas.
Soler sostiene que el rol docente se transformó: “Hace mucho que enseñar no es solo transmitir contenidos. La mayor parte de lo que hacemos es contener, escuchar, mediar, encauzar situaciones muy difíciles”. Cuenta que, en escuelas de sectores vulnerables —donde ha trabajado la mayor parte de su carrera— las carencias materiales, afectivas y vinculares ingresan diariamente al aula.
Relata escenas cotidianas: Estudiantes que lloran durante la clase, que se esconden bajo el banco, que comparten vivencias angustiantes sobre sus familias. “Los docentes siempre tuvimos un rol de contención, pero hoy está intensificado. La escuela resuelve, calma o alivia necesidades que no se están atendiendo en otro lado”, afirma.

Por eso, Soler considera que pensar en el homeschooling (escuela en casa) “en un contexto social tan quebrado” implica cerrar una de las pocas puertas de contención, escucha y acompañamiento que tienen muchos chicos y chicas. “Con todos sus errores, la escuela sigue siendo ese lugar donde algo se abre para ellos”, concluye.
“La educación se construye en el encuentro con otros”
La psicopedagoga Cristina Álvarez también cuestiona la propuesta de habilitar la educación en casa. Desde su perspectiva, el desarrollo de un niño no se basa solo en aprendizajes académicos, sino en valores y vínculos sociales que se forman fuera del hogar.
“La enseñanza empieza en la familia, pero se completa en el afuera. Es en el roce con otras personas donde se aprenden las diferencias, la tolerancia, la convivencia”, explica. Para Álvarez, educarse únicamente en casa limita esa construcción, porque dentro de la familia los roles están definidos: padre, madre, hijo, pero no maestro.
Recuerda además que durante la pandemia quedó claro que muchos padres “no quieren ni están preparados para ejercer el rol docente”, tanto por formación como por disposición emocional.

El valor de socializar
Álvarez destaca que la interacción con pares y docentes ofrece perspectivas diversas que enriquecen la formación. “En la diversidad está el aprendizaje. Conocer otras realidades, maneras de pensar o actuar, forja el carácter ciudadano”, señala.
Respecto a los temores de las familias sobre influencias externas, considera que el camino es fortalecer el acompañamiento en el hogar: “Si un niño crece seguro, con valores firmes y confianza en sí mismo, el afuera deja de ser un riesgo”.
Ante la idea de “volver a la educación en casa como era antes”, Álvarez sostiene que ese modelo perdió vigencia por los cambios sociales, económicos y de roles al interior de las familias. “Hoy la mayoría de los hogares depende del trabajo de ambos padres. Las dinámicas son otras y también se han quebrado muchos valores que sostenían aquella forma de vida”, argumenta.

Los cambios que necesita el sistema educativo
Por último plantea que el principal cambio pendiente es recuperar el valor social de la educación y la docencia. Sostiene que la formación de maestros debe ser más exigente y prestigiosa, y que la sociedad necesita recomponer valores como la empatía, la verdad y el respeto. Merece ser una profesión bien remunerada, con la carga horaria justa y necesaria para que a labor sea provechosa y agradable para ambas partes.
“Formar personas no es algo liviano. Quienes eligen la docencia deben tener vocación y conciencia de la responsabilidad que implica”, afirma.

