A los 95 años, murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, símbolo de lucha contra la dictadura y emblema de los derechos humanos en la Argentina. Estaba internada en grave estado en el Hospital Italiano. Sus restos se van a velar en el Sindicato de Telefónicos, FOETRA.
Su historia refleja la transformación de una madre que "vivía en una burbuja" hasta convertirse en una de las voces más reconocidas de los derechos humanos en Argentina.
La desaparición de su hijo Alejandro en junio de 1975 por la Triple A marcó un punto de inflexión en la vida de Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida hoy como Taty Almeida. "Alejandro me parió a mí", afirmó la Madre de Plaza de Mayo, haciendo referencia a cómo la pérdida de su hijo la transformó en la luchadora que es hoy.

El joven de 20 años, que escribía poesía, estudiaba medicina y militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) – 22 de Agosto, había salido una noche de invierno de 1975 con la promesa de regresar. "Mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial. Esperame que ya vengo", fueron las últimas palabras que Taty escuchó de su hijo.
Proveniente de lo que ella misma definió como la "familia militar" - su padre Carlos Vidal Miy fue teniente coronel de Caballería y su tío Raúl Uranga llegó a ser gobernador de Entre Ríos -, Taty reconoció que hasta la desaparición de Alejandro "vivía en una burbuja". En su ingenuidad inicial, incluso festejó el Golpe de 1976, pensando que le devolverían a su hijo.
Según el comunicado, recurrió a todos los contactos militares que tenía: Agosti, Galtieri, Camps. Cuando se entrevistó con Jorge Arguindegui, este le respondió que "los únicos culpables son los peronistas", y ella asintió crédula. Sin embargo, poco a poco sus ojos comenzaron a abrirse a la realidad.
La reinvención a los 40 años
Taty se define como una "adelantada". Tras 16 años de matrimonio dedicados al cuidado de sus tres hijos - Jorge, Alejandro y Fabiana -, decidió separarse a los 40 años. "Dicen que la vida empieza a los 40, doy fe. ¡Vaya si comenzó a los 40 mi vida!", sostuvo en el documental dirigido por Claudio de Sautu, según se menciona en el comunicado.
A fines de los 80', cuando una morocha de rasgos duros se acercó al edificio de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo acompañada de su hija, su búsqueda desesperada se transformó en lucha colectiva. Al ver las fotos de otros desaparecidos en la pared, se dio cuenta de que no estaba sola.
Tras la división interna de la Asociación de Madres a fines de los 80', Taty se ubicó junto a Línea Fundadora, que quedó sin financiamiento y locación.
Nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni supo con certeza qué ocurrió con él tras el secuestro. Hasta el final de su vida, Almeida siguió viviendo en el departamento de Palermo desde el que vio partir a su hijo por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada. En el 2025 fue nombrada presidenta de Madres de Plaza de Mayo.