Un nuevo descarrilamiento de tren se registró en la provincia de Salta, esta vez en jurisdicción de General Güemes, en cercanías de la estación Cruz Quemada.
Según informaron desde Crónica Ferroviaria, el hecho ocurrió el sábado 11 de abril, cuando una locomotora diésel eléctrica de la empresa Trenes Argentinos Cargas, modelo CRRC Ziyang CDD6A1 N° 9793, se descarriló mientras encabezaba una formación que circulaba por el ramal C de la Línea Belgrano.
El incidente se produjo en una zona afectada por intensas lluvias persistentes desde hace más de un mes, lo que habría deteriorado las condiciones del terreno. Como consecuencia, la locomotora sufrió un descarrilamiento con semivuelco, lo que obligó a interrumpir el tránsito ferroviario durante varios días.

Para restablecer la circulación, trabajaron en el lugar cuadrillas de vía y obra de General Güemes junto a personal de los talleres de Alta Córdoba, quienes utilizaron un guinche de gran porte para encarrilar la máquina. Finalmente, tras varias jornadas de trabajo, se logró despejar la vía y normalizar el servicio.
Una seguidilla de incidentes
Este episodio se suma a otros dos descarrilamientos registrados en la provincia en lo que va de 2026, lo que vuelve a poner en foco el estado de la infraestructura ferroviaria en medio de condiciones climáticas adversas.
El primero y más grave ocurrió a fines de febrero, cuando una formación de la Línea Belgrano se descarriló al cruzar un puente sobre el río Juramento, en cercanías de la estación Ceibalito. En ese caso, la crecida del río habría socavado la estructura del puente, generando un desnivel que provocó el accidente. Aunque varios vagones quedaron en una situación crítica, no se registraron víctimas.

El segundo hecho tuvo lugar el 14 de abril, alrededor de las 3 de la madrugada, en el sector del barrio de Villa Viveros. Allí, un tren que se dirigía hacia Metán sufrió el descarrilamiento de algunos vagones, lo que motivó un operativo de emergencia para controlar la situación.
Con este nuevo incidente en Güemes, ya son tres los descarrilamientos en pocos meses en territorio salteño, en un contexto donde las lluvias y el estado de las vías aparecen como factores recurrentes en cada uno de los episodios.

