Un nuevo fallecimiento sacudió a la comunidad de San Ramón de la Nueva Orán y encendió las alarmas sanitarias en el norte provincial. Un efectivo del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional Argentina murió en las últimas horas en el hospital San Vicente de Paul, y aunque oficialmente se informó que fue por un síndrome febril agudo, crecen las sospechas de que podría tratarse de un nuevo caso de hantavirus.
El gendarme fue identificado como sargento Darío Jesús Molina, quien cumplía funciones en el Puesto 28 y permanecía internado desde hacía varios días. Desde la fuerza indicaron que los estudios realizados hasta el momento descartaron enfermedades tropicales propias de la región, aunque aún no se confirmó el origen del cuadro que derivó en su muerte.
La Gerente del Hospital San Vicente de Paul de Orán, Silvia Gutiérrez, aclaró que los estudios iniciales para Hantavirus realizados al gendarme fallecido dieron resultado negativo. Pese al diagnóstico preliminar, la profesional informó que se aguardan contrapruebas de mayor complejidad para confirmar o descartar totalmente la posibilidad de hantavirus y si se trató de una sepsis generalizada o un cuadro respiratorio grave.

La situación genera especial preocupación porque se da en un contexto reciente marcado por el fallecimiento del cabo Ponte, un gendarme oriundo de Chaco, quien murió semanas atrás en el mismo hospital tras ingresar por un cuadro febril y tras su muerte se confirmó que tenía hantavirus. Además, en su momento trascendió que al menos dos efectivos más habían permanecido internados con síntomas compatibles, lo que alimenta la hipótesis de un posible brote.
Protesta de familiares y reclamos a IOSFA
En medio de la incertidumbre, familiares de gendarmes se manifestaron este martes en las puertas del hospital de Orán. La protesta, sin embargo, no estuvo dirigida principalmente al centro de salud sino a la obra social de las fuerzas armadas, IOSFA.
Según denunciaron, pese a los descuentos que se realizan a los efectivos, el servicio “no funciona como debería”, especialmente en situaciones críticas como la actual. También señalaron que la entidad atraviesa un proceso de transición administrativa, lo que, aseguran, agrava las dificultades en la cobertura y la atención.
El reclamo se suma a la preocupación por la salud de los efectivos y deja en evidencia un clima de tensión creciente, mientras se aguardan definiciones oficiales sobre el origen del cuadro que ya se cobró la vida de dos gendarmes en Orán.

Sueldos bajos y condiciones precarias
Las críticas no solo alcanzan a la obra social, sino también a la propia Gendarmería Nacional Argentina y al Estado en general. Los familiares aseguran que los efectivos continúan siendo enviados a zonas de riesgo, incluso tras los fallecimientos recientes.
“No puede ser que los manden al monte sin protección, sin insumos, sin nada. Ni guantes, ni equipos sanitarios. Nada”, reclamaron.
Además, denunciaron falta de acompañamiento institucional en situaciones extremas: “Una madre tuvo que retirar el cuerpo de su hijo de la morgue, abandonado. Eso es inhumano”, señalaron.
Otro de los puntos críticos es la situación económica de los gendarmes. Según relataron, los salarios rondan los 500.000 a 700.000 pesos, montos que resultan insuficientes frente al costo de vida actual.
“Un alquiler en Orán no baja de 500 o 600 mil pesos. No alcanza para vivir”, indicaron. A esto se suman gastos en salud, transporte y educación, que en muchos casos deben afrontar sin asistencia estatal.
Incluso, advirtieron sobre un incremento en las bajas voluntarias dentro de la fuerza, producto de las condiciones laborales y la falta de cobertura médica.

