Durante años, la obesidad en mascotas fue tratada como un problema secundario, más vinculado a la estética que a la salud. Sin embargo, el avance de nuevas terapias veterinarias empieza a colocar el tema en el centro de la agenda científica.
El desarrollo de un medicamento similar a Ozempic para tratar la obesidad en perros y gatos está cada vez más cerca de convertirse en una realidad. La empresa Okava, especializada en tratamientos para enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento de animales de compañía, anunció el inicio de MEOW-1, el primer ensayo clínico de pérdida de peso con terapias basadas en GLP-1 dirigido específicamente a felinos con sobrepeso.

El estudio evalúa la seguridad, tolerabilidad y eficacia de OKV-119, un implante subcutáneo del tamaño de un microchip de identificación. El dispositivo libera durante seis meses exenatida, una sustancia análoga al GLP-1, la misma familia de fármacos que revolucionó el tratamiento de la obesidad en humanos. Su acción se centra en regular el apetito, aumentar la sensación de saciedad, ralentizar la digestión y reducir la ansiedad asociada a la ingesta de alimentos.
El implante utiliza la plataforma tecnológica NanoPortal, desarrollada por la biofarmacéutica Vivani Medical. Se trata de un sistema de liberación sostenida de fármacos que permite administrar el tratamiento durante largos períodos mediante una única intervención, con mínima participación de los cuidadores y sin la necesidad de dosis diarias.
Según sus desarrolladores, la tecnología podría mejorar significativamente la calidad de vida de los animales, promover un envejecimiento más saludable y convertirse en una de las terapias más eficaces disponibles para prolongar la vida de los gatos.
“El ayuno es una de las intervenciones más consolidadas para mejorar la salud metabólica y prolongar la vida en gatos, pero también una de las más difíciles de sostener”, explicó a la revista WIRED Michael Klotsman, director ejecutivo de Okava.
“OKV-119 busca imitar muchos de los efectos fisiológicos del ayuno como una mayor sensibilidad a la insulina, la reducción de la masa grasa y un metabolismo más eficiente sin alterar las rutinas de alimentación ni el vínculo entre humanos y animales, que a menudo gira en torno a la comida”.
Resultados preliminares y próximos pasos
En pruebas de laboratorio, el implante mostró resultados alentadores. El prototipo fue evaluado el año pasado en cinco gatos criados para investigación científica. Durante los 112 días posteriores a la implantación, los investigadores monitorearon la ingesta de alimento, el peso corporal y los niveles de exenatida en sangre.
El fármaco comenzó a circular en el organismo de los felinos siete días después del implante y se mantuvo en concentraciones elevadas durante más de 84 días. Cuatro de los cinco animales registraron una reducción superior al 5% de su peso corporal, junto con una disminución sostenida del consumo de alimentos.

El avance apunta a un problema de salud en crecimiento. Se estima que entre el 25% y el 30% de las mascotas en países desarrollados viven con obesidad o sobrepeso. Veterinarios y especialistas atribuyen esta tendencia al sedentarismo, la sobrealimentación, dietas inadecuadas y la falta de información de los dueños sobre los riesgos asociados, que incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes y una menor expectativa de vida.
Los responsables del proyecto señalaron que los resultados del ensayo MEOW-1 serán clave para obtener las autorizaciones regulatorias necesarias y abrir el camino a estudios similares en perros. Si los plazos se cumplen, el implante podría llegar al mercado entre 2028 y 2029.
