En las últimas horas se desató un escándalo debido a la muerte de un residente de anestesiología del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia por sobredosis y el descubrimiento de presuntas fiestas donde un anestesista del Hospital Italiano habría suministrado propofol y fentanilo.
El Propofol es un agente anestésico de acción rápida que se administra por vía intravenosa y se utiliza de forma habitual en distintas prácticas médicas. Su principal función es inducir y mantener la sedación en pacientes sometidos a cirugías, estudios diagnósticos o tratamientos en unidades de cuidados intensivos.
Gracias a su efecto casi inmediato, el propofol permite controlar el nivel de conciencia del paciente en cuestión de segundos. Sin embargo, su potencia exige un monitoreo constante, especialmente de las funciones respiratorias y cardiovasculares.
De aspecto blanquecino y textura espesa, este medicamento actúa sobre el sistema nervioso central, reduciendo la actividad cerebral y llevando al paciente a un estado de sueño controlado. Por este motivo, su uso siempre debe realizarse en entornos médicos supervisados.
Usos clínicos del propofol
De acuerdo con la National Center for Biotechnology Information (NCBI), el propofol tiene múltiples aplicaciones en la práctica clínica:
- Inducción de anestesia general en pacientes mayores de tres años
- Mantenimiento de la anestesia en distintos procedimientos quirúrgicos
- Sedación en estudios diagnósticos bajo monitoreo
- Sedación de pacientes intubados con asistencia respiratoria en unidades de cuidados intensivos
Cuáles son los efectos adversos del propofol
Como todo anestésico, el propofol puede generar efectos adversos que requieren una vigilancia estricta por parte del equipo médico.
El riesgo más importante es la depresión respiratoria: al disminuir la actividad cerebral, también puede reducirse el ritmo respiratorio y, en casos extremos o ante una dosificación inadecuada, provocar un paro respiratorio.
Otro efecto relevante es la disminución de la presión arterial, por lo que su uso debe evaluarse cuidadosamente en pacientes con hipotensión.
Además, el propofol contiene componentes como aceite de soja y lecitina de huevo, por lo que está contraindicado en personas con alergias a estos productos o a sus derivados.
La conexión con Michael Jackson
El 25 de junio de 2009, Michael Jackson falleció en su casa de Los Ángeles debido a una intoxicación aguda por propofol. “El Rey del Pop” lo utilizaba como ayuda para dormir durante sus giras, convencido de que era seguro si un médico lo supervisaba.
El artista recibía este potente anestésico fuera de un entorno médico adecuado para tratar su insomnio, lo que derivó en una intoxicación aguda. El caso puso en evidencia los riesgos de utilizar este tipo de fármacos sin el monitoreo estricto de profesionales de la salud y generó un fuerte debate sobre su uso indebido.
Causa de muerte: la autopsia determinó que la causa principal fue el propofol, potenciado por un "cóctel" de benzodiazepinas (lorazepam, midazolam y diazepam) que el Dr. Conrad Murray le administró para tratar su insomnio crónico.
Negligencia médica: el Dr. Murray fue condenado por homicidio involuntario. Se demostró que administró el anestésico en una residencia privada sin el equipo de monitoreo necesario, sin registros adecuados y que abandonó al paciente mientras este se encontraba bajo los efectos de la droga.
Muerte de un anestesiólogo: investigan desvío de drogas hospitalarias y apuntan a una médica residente
La muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar abrió una investigación que sacude al sistema de salud y puso bajo la lupa a la joven médica Delfina Lanusse, conocida como “Fini”, quien cursaba la residencia de Anestesiología y quedó en el centro de la causa.
El caso se inició el 20 de febrero, cuando Zalazar, de 31 años, fue encontrado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo. El médico trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y había realizado su residencia en el Hospital Rivadavia.
La escena con la que se encontraron los investigadores encendió rápidamente las alarmas: el cuerpo presentaba una vía intravenosa colocada en el pie derecho, y en el lugar se hallaron frascos de Propofol y Fentanilo, junto con material descartable utilizado para infusión continua.
La autopsia fue contundente: Zalazar murió como consecuencia de una sobredosis de estos dos potentes anestésicos, cuyo uso está estrictamente limitado al ámbito hospitalario y bajo supervisión médica.
La hipótesis: un circuito ilegal de fármacos
A partir de este episodio, la investigación judicial comenzó a avanzar sobre una hipótesis preocupante: la posible existencia de un circuito de desvío de medicamentos de uso hospitalario. Según los primeros indicios, estas sustancias podrían haber sido sustraídas del sistema de salud para ser utilizadas fuera de ese ámbito, incluso en contextos recreativos, como fiestas privadas.
En ese marco, el nombre de Delfina Lanusse empezó a cobrar relevancia dentro del expediente. La joven médica, que se desempeñaba como residente en Anestesiología, quedó bajo investigación por su presunta vinculación con ese circuito.
Si bien su grado de responsabilidad aún no está determinado, los investigadores buscan reconstruir cómo estos fármacos —de acceso restringido— pudieron salir del circuito legal y llegar a manos de particulares.
Un caso que suma exposición mediática
En paralelo al avance judicial, el caso adquirió una fuerte repercusión mediática por el perfil de la residente. Bajo el apodo de “Fini”, Lanusse mantenía una activa presencia en la red social TikTok, donde compartía contenidos de su vida cotidiana, bailes y momentos personales.
Ese contraste entre su exposición pública y la gravedad de la investigación sumó un nuevo foco de atención sobre el caso, que continúa en desarrollo y podría derivar en nuevas imputaciones.