Un estudio realizado por Nomophobia.com determinó que la mitad de los argentinos manifiesta ansiedad cuando no puede ingresar a su smartphone; el término nomofobia es una abreviatura proveniente del inglés: "no mobile phone phobia".
Como en "No puedo vivir sin ti", la película protagonizada por Adrián Suar, el informe revela la dependencia digital: el 28% de los encuestados nacionales admitió utilizar el teléfono durante una reunión laboral, el 19% al conducir y el 5% durante las relaciones sexuales.
Al mismo tiempo, el 23% de los latinos encuestados considera el celular más importante que los amigos y la familia, reafirmando nuevamente la condicionalidad que representa la tecnología en diversas áreas de nuestras vidas.
La primera acción que realiza Carlos ni bien se despierta es chequear su celular, también es la última actividad que hace antes de irse a dormir ya que no puede tolerar que llegue el momento en que la batería se agote, tal idea la produce desesperación.
El personaje principal de la película de Netflix es un reflejo de manera exagerada sobre las conclusiones del reciente estudio realizado por Nomophobia.com, donde el 62% de los argentinos cree que utiliza su teléfono en exceso. Otro de sus destacados hallazgos fue la revelación de que el 78% de los latinoamericanos se considera dependiente de sus smartphones para las actividades diarias y destaca el papel central de estos dispositivos en el estilo de vida de la región.
La encuesta, que involucró a más de 3.000 latinoamericanos de seis países, Argentina, Brasil, Chile, Colombia México y Perú, fue encargada por el portal en línea dedicado a este tópico y encargado de realizar el estudio. El término nomofobia, adoptado en 2008, describe el miedo a estar desconectado del celular.
El tiempo de uso de los smartphones ha ido en aumento: el 76% de los argentinos afirma poseer uno de ellos, mientras que el 21% expresa tener dos. Para siete de cada diez encuestados nacionales, los teléfonos móviles no se utilizaban para los mismos fines hace cinco años, lo que refleja la constante evolución de la tecnología que ha aportado numerosas posibilidades de uso.
El uso del celular en los espacios más impensados
La encuesta descubrió algunos comportamientos curiosos en relación con el uso del smartphone en Argentina. El 28% de los encuestados nacionales admitió utilizar el teléfono durante una reunión laboral, el 19% al conducir y el 5% durante las relaciones sexuales. Los lugares más comunes donde se registra su empleo son: 78% en salas de espera, 63% en restaurantes y 62% durante las comidas con la pareja, la familia y los amigos.
La utilización excesiva del teléfono provocó en un 26% de los consultados, problemas personales y profesionales, e incluso ha hecho perder el trabajo al 11% debido a este comportamiento.
Cómo impacta la nomofobia a la salud
Según la respuesta de los encuestados, "los latinoamericanos son cada vez más dependientes de sus teléfonos celulares, lo cual es preocupante dadas las implicaciones psicológicas y físicas que esto tiene en las poblaciones", afirmó Patrick O'Neill, creador de Nomophobia.com.
Los argentinos consideran que un vínculo excesivo con el teléfono podría causarles diversos problemas de salud tales como: insomnio (57%), ojos secos (56%), dolor de espalda y cuello (55%), entre otras dolencias. Cuatro de cada diez indican que su comportamiento puede llevar al aislamiento e incluso al descuido de familiares y amigos.
En este contexto, el 61% de los encuestados locales declararon chequear sus teléfonos a lo largo del día, incluso sin recibir ninguna notificación, lo que refuerza la idea de un estilo de vida centrado en el teléfono. En América Latina, el 23% considera que los teléfonos móviles son más importantes que los amigos y los familiares: en Brasil es del 29% y en Argentina es del 25%.

¿Cómo saber si estás afectado?
Las manifestaciones de la nomofobia pueden ser variadas y generalmente se dividen en tres categorías:
Síntomas psicológicos
- Ansiedad intensa por no tener acceso a tu teléfono
- Estrés por nivel de batería (incluso si tienes un cargador cerca)
- Miedo irracional a perderse información importante (FOMO)
- Sensación de pánico cuando no hay red ni wifi
- Dificultad para concentrarse en otras actividades
Síntomas físicos
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- sudoración excesiva
- Temblores o agitación
- Náuseas o dolor de estómago
El impacto en la vida diaria
- Alteración de las relaciones sociales y familiares.
- Calidad del sueño alterada (hola insomnio causado por el desplazamiento infinito).
- Disminución de la productividad en el trabajo.
- Dificultad para disfrutar de momentos de relax sin pantalla.
¿De donde viene esta adicción?
- Tecnología (demasiado) inmersiva: los teléfonos inteligentes están diseñados para captar nuestra atención constantemente. Notificaciones, vibraciones, colores atractivos, todo está hecho para mantenernos enganchados. Si a eso le sumamos las redes sociales, que juegan con nuestra necesidad de reconocimiento y validación social, tenemos un cóctel adictivo formidable.
- Presión social y profesional constante: hoy en día, estar localizable en todo momento se ha convertido casi en la norma. Ya sea para responder un mensaje de trabajo tarde en la noche o para no perderse una conversación grupal con amigos, es difícil desconectarse... sin sentirse culpable.
- Ansiedad subyacente: el miedo al aislamiento, la baja autoestima o una necesidad excesiva de control son factores que pueden contribuir a la adicción a los teléfonos inteligentes.

¿Cómo liberarse de ello?
Buenas noticias: hay formas de redescubrir una relación más saludable con tu teléfono sin tener que tirarlo a la basura.
1. Establecer reglas de uso
Establecer bloques de tiempo sin teléfono (por ejemplo, una hora antes de acostarse y al despertarse)
Define zonas libres de pantallas (como el dormitorio o el comedor)
2. Limitar las solicitudes
Desactiva las notificaciones no esenciales (no necesitas recibir notificaciones cada vez que te gusta algo)
Cambie su pantalla al modo blanco y negro para reducir el atractivo visual
3. Reconecta con el mundo real
Priorizar actividades sin pantallas: lectura, deportes, actividades al aire libre.
Reemplace el reflejo del teléfono inteligente con otros hábitos (tomar un libro, hablar con un ser querido, observar su entorno)
4. Pide ayuda cuando la necesites
Si la adicción se vuelve demasiado abrumadora, puede ser útil consultar a un profesional de la salud. Las terapias cognitivo-conductuales (TCC) son particularmente eficaces para cambiar hábitos arraigados.
La nomofobia es un fenómeno creciente en nuestra sociedad hiperconectada. Al tomar consciencia de nuestras conductas y adoptar algunas estrategias sencillas, es posible recuperar el control. Lejos de ser un enemigo, tu teléfono inteligente puede volver a convertirse en una herramienta práctica en lugar de una correa invisible.