Lo que empezó como una venta online de objetos personales terminó convirtiéndose en un espacio físico donde el pasado cobra vida. Hace casi cuatro años, José Ernesto Teruel decidió abrir las puertas de Retro Salta JET, un local que hoy es sinónimo de nostalgia, colección y encuentro entre generaciones.
Antes del local, vendía por redes sociales discos, cassettes, libros y juguetes que formaban parte de su hobbie como coleccionista, pero luego esa idea fue mutando hasta lo que es su local en la 12 de Octubre y Balcarce. “Tenía discos, juguetitos de colección, álbumes, figuritas y libros en general. Y después se me ocurrió abrir la puerta, como una venta de garage pero retro, vintage”, contó con orgullo a Gente de Salta.
Lo que comenzó como una extensión de su colección personal fue creciendo con el tiempo y se convirtió en una especie de círculo, en la que vende o se desprende de cosas que había obtenido y luego llegan más para surtir tanto su colección como al negocio. “Mis cosas ya las vendí todas, pero vuelven otras cosas relacionadas. Es como algo que se da por si solo, lo que llega lo acondiciono para que salga o si me gusta me lo quedo", señaló.
Un viaje directo a la infancia
Al cruzar la puerta del local, el visitante se encuentra con autitos, muñecos de superhéroes, vinilos, revistas clásicas y libros de todas las temáticas. Hay referencias a Star Wars, El Señor de los Anillos, Harry Potter, cómics, mangas y también reliquias editoriales como Anteojito, Billiken, Patoruzú, Nippur de Lagash o D’Artagnan.

“Yo pensaba que mis clientes solo iban a ser gente de 40 para arriba, pero vienen más jóvenes que grandes”, reconoció con cierta sorpresa. Muchos adultos llegan con sus hijos y se produce una escena repetida. “La gente grande se pone nostálgica, sonríe de la nada. Les explican a sus hijos ‘yo tenía esto, jugaba con esto’. Se da como una conexión entre generaciones”, expresó Teruel.
El local no solo vende, también compra o recibe donaciones de aquellas personas que se quieren desprender de distintos elementos. “Hay mucha gente que tira libros, cassettes, CD. Yo los recibo, los arreglo y les doy vida nuevamente”, aseguró. En el tiempo que abre el local desde las 14, José limpia vinilos, prueba discos, acondiciona libros antiguos y revisa cada objeto para dejarlos listos y ofrecerlos al público.

Lo más antiguo y lo más curioso
Entre las piezas más valiosas hay vinilos de las décadas del 60 y 70, ediciones de los Bee Gees o los Beatles, revistas de los años 70 y 80 y libros con sello de edición 1950. “Los curo con delicadeza, los limpio y van a la venta. He llegado a poner en etiquetas de libros que son edición 1950”, reveló.
También hay álbumes de figuritas de distintos mundiales, versiones especiales de tapa dura, sobres cerrados, cospeles, fichas de videojuegos arcade, fichas de teléfonos públicos y diferentes elementos de numismática.

“Yo actualmente colecciono billetes argentinos de distintas épocas y también internacionales. Desde australes, patacones hasta monedas de Indonesia, Francia, España hasta Sudáfrica que fui consiguiendo con los años. Incluso hasta me invitaron a ferias de numismática por lo que tengo”, contó con orgullo Teruel.
Entre lo más curioso aparecen revistas históricas, pósters originales de mundiales, antiguas ediciones de El Gráfico y diferentes colecciones, como las de Luis Miguel o Michael Jackson, con cassettes intactos de la época y vinilos o tarjetas, que se encuentran a disposición de la gente.

Curiosos, coleccionistas y buscadores de recuerdos
A la hora de hablar de sus clientes, José relató que por el local pasan curiosos que recorren, preguntan y se van con una sonrisa. También coleccionistas que llegan con pedidos puntuales. “Algunos ya saben lo que quieren y me preguntan directamente si lo tengo, o van al sector para comenzar con la búsqueda”, aseguró Teruel.
En TikTok, una clienta de Chile mostró que consiguió en JET un vinilo muy particular de Charly García. Se trata del cuarto álbum solista del músico argentino, "Parte de la Religión", lanzado en 1987.
Para la gente que es del palo, caer en el local de Teruel puede significar hallar el tesoro que tanto buscaba y creía perdido. Lo mejor es que los precios son accesibles y se pueden acordar en el momento, sin llegar a cifras elevadas.
Consultado por el tema del coleccionismo, el dueño de JET asegura que en la Argentina no te pagan lo que podrían pagarte en el exterior por algunas cosas, pero que eso forma parte del hobby y lo acepta como es. “No es como en los programas de Discovery Channel, donde te pueden llegar a pagar dos mil dólares por algo. Acá hay un mercado de coleccionistas pero no es tan así”, reveló.

Teruel aseguró que lo que más se vende son vinilos, libros y juguetes de colección. Muchos llegan por un objeto específico y terminan sumando algo más. “Siempre agregan algo. Y si traen a sus hijos, olvidate”, manifestó.
Un cable a tierra convertido en emprendimiento
Retro Salta JET no es el único trabajo de José. Por la mañana se desempeña en el Ministerio Público y por la tarde abre el local hasta la noche, incluso fines de semana. “En vez de estar adentro viendo tele, abro acá y lo disfruto”, explicó.
El proyecto también tuvo un componente personal, ya que tras un divorcio José encontró en la apertura del local una forma de reconstruirse, conectando a su vez con su afición de coleccionista. “Esto fue un cable a tierra para mi. Cuando me separé empecé a pensar qué podía hacer para salir adelante, y la verdad que compartir todo lo que vine juntando con la gente me hizo muy bien”, confesó.

Hoy asegura que lo que más lo llena no es únicamente la venta. “Venga o no venga gente, yo me siento acá y ya me relajo. Disfruto. Pero es lindo ver a la gente sonriendo, sacando fotos, emocionándose”, concluyó.
En las paredes exteriores, un mural con íconos retro pintado por artistas locales anticipa lo que se vive adentro. Un espacio donde lo de antes y lo de ahora conviven en perfecta armonía.