Los antivacunas representan menos del 10%

Salta lidera la vacunación en la Argentina, pero expertos insisten en alcanzar al 100%: Estrategias y confiabilidad

A pesar de ser Salta una de las provincias con mayor cumplimiento del calendario de vacunación, el infectólogo Eduardo López indica las falencias que todavía ponen en riesgo a la población a nivel nacional. Por ejemplo, países como Australia y Noruega lograron coberturas cercanas al 100 % vacunando en las escuelas y el cáncer asociado al VPH está en vías de desaparición.

Por María Fernanda Navarro de Haz

Eduardo López infectólogo — - (GdS)

Mientras que Salta ya recibió nuevas partidas de vacunas para el calendario 2026, se destaca que la provincia es de las mejor posicionadas en materia de cumplimiento de calendario, con un impacto mayor al 90% de la población. No obstante, cada individuo que no tiene vacunas del calendario representa un riesgo, por eso los especialistas no descansan hasta alcanzar el 100% de las poblaciones vacunadas.

En este contexto, el médico infectólogo del hospital Gutiérrez de Buenos Aires, Eduardo López, realiza una gira por el país para difundir la importancia de la vacunación, pero también conocer las dificultades que presenta cada provincia.

El también pediatra dialogó con Gente de Salta y aportó balances complejos pero interesantes a saber en materia de inmunizaciones, entre los que se destacan la presencia de los centros de salud y hospitales como principales fuentes para la población.

Salta presenta uno de los mejores panoramas frente a la caída de vacunación a nivel nacional

Vacunas en Salta

El prestigioso médico infectólogo Eduardo López, trabajador del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” de Buenos Aires, y quien integrara en su momento el comité de expertos en infectología con la ministra Carla Vizzotti, llegó a Salta para concientizar sobre la importancia de la comunicación adecuada pero también para resaltar que esta provincia es de las que mejor organización y distribución tiene a comparación con otras partes del país, lo que no quiere decir que se debe seguir trabajando en cada temporada.

La Argentina cuenta con uno de los calendarios nacionales de vacunación más completos y avanzados a nivel internacional. Fue el primer país en incorporar la vacuna contra la hepatitis A, en incluir la triple bacteriana acelular para embarazadas y en ampliar la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) a adolescentes de ambos sexos. Sin embargo, esa fortaleza histórica convive hoy con un problema creciente y alarmante: La caída sostenida de las coberturas vacunales.

Los datos oficiales muestran que desde 2018 ninguna vacuna del calendario alcanza niveles óptimos de cobertura. En la mayoría de los casos, los porcentajes se ubican por debajo del 90 %, el umbral mínimo necesario para garantizar inmunidad colectiva. En el caso del sarampión, por ejemplo, se requiere un 95 % de cobertura para evitar brotes, una meta que el país no alcanza desde hace varios años.

Eduardo López infectólogo

La magnitud del problema se vuelve más clara al observar los números absolutos. En 2024 nacieron alrededor de 440.000 niños en la Argentina. Si un 20 % queda fuera del esquema de vacunación, eso implica cerca de 88.000 chicos no vacunados por año. En apenas tres o cuatro cohortes, se acumula una población susceptible suficiente para que reaparezcan enfermedades que se creían controladas.

El dato resulta aún más preocupante si se considera que el 87 % de la población se vacuna en el sistema público. Solo el 13 % lo hace a través de obras sociales o del sector privado. Esto vuelve ineludible la responsabilidad del Estado: cualquier falla en el sistema público impacta directamente en la salud colectiva.

Acceso, Reticencia y Desinformación: Factores Clave en la Caída de la Vacunación

Los especialistas identifican tres factores centrales a nivel nacional que explican la caída en las coberturas:

  • Acceso: Vacunatorios con horarios incompatibles y falta de atención en fines de semana y feriados.
  • Reticencia: Dudas y desconfianza hacia las vacunas, amplificadas por redes sociales y discursos anticientíficos.
  • Desinformación: Falta de información clara sobre las vacunas por parte de los profesionales de la salud.

Sobre el primer punto, López aclaró que no ocurre tanto en Salta, donde incluso los domingos hay vacunatorios habilitados.

 

El Caso del VPH: Una Oportunidad Desaprovechada

La vacuna contra el VPH es uno de los ejemplos más claros de esta paradoja. No solo previene infecciones, sino también al menos seis tipos de cáncer, entre ellos el de cuello uterino, el de pene, el anal y el orofaríngeo. A pesar de ello, las coberturas nacionales apenas superan el 60 % en adolescentes, tanto varones como mujeres.

La Organización Mundial de la Salud impulsa el objetivo 90-70-90 para eliminar el cáncer de cuello uterino: 90 % de vacunación antes de los 15 años, 70 % de tamizaje en mujeres adultas y 90 % de tratamiento oportuno. La Argentina está lejos de cumplir esas metas.

La experiencia internacional muestra un camino posible. Países como Australia, Suecia, Finlandia y Noruega lograron coberturas cercanas al 100 % vacunando en las escuelas, con programas sostenidos y comunicación clara. En esos países, el cáncer asociado al VPH está en vías de eliminación.

Experiencias locales confirman esa eficacia. Municipios que implementaron vacunación escolar lograron subir coberturas del 40 % a más del 90 % en pocos años, demostrando que la estrategia activa supera ampliamente al modelo pasivo de esperar que las familias concurran al centro de salud.

Un Desafío Sanitario y Político

La caída de las coberturas no responde a una sola causa ni admite soluciones simples. Exige mejorar el acceso, fortalecer la comunicación médica, combatir la desinformación y sostener políticas públicas activas, especialmente en el sistema público de salud.

Calendario

La Argentina tiene las vacunas, el conocimiento técnico y la experiencia acumulada. Lo que falta es una estrategia integral y sostenida que permita transformar ese potencial en resultados concretos. Porque en materia de vacunación, los números no son abstractos: cada punto porcentual que se pierde se traduce en enfermedades evitables, secuelas permanentes y vidas en riesgo.

Efectos “Antivacunas”

La caída en las tasas de vacunación en la Argentina no comenzó con la pandemia. Los datos muestran que el descenso se inicia alrededor de 2018 y que, desde entonces, la confianza social en las vacunas se ha visto progresivamente erosionada. La pandemia no creó el problema, pero sí lo hizo más visible y complejo, especialmente al conocerse la rapidez con las que circulaban por el mundo.

Uno de los hallazgos más consistentes de encuestas nacionales e internacionales es que la desconfianza no se distribuye de manera homogénea. Los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años aparecen como el grupo etario con mayores dudas frente a la vacunación. Al mismo tiempo, los estudios muestran un dato clave para pensar políticas públicas: los políticos son quienes generan menor credibilidad cuando comunican sobre vacunas, mientras que los médicos siguen siendo las figuras más confiables.

Durante años, la información sobre vacunación se concentró en campañas institucionales generales, muchas veces tardías y poco adaptadas a los lenguajes actuales. En contraste, la desinformación circula con enorme velocidad en redes sociales, replicándose de manera casi contagiosa: una experiencia individual, verdadera o no, se multiplica y gana peso simbólico.

Sin embargo, reducir el problema a la existencia de grupos “antivacunas” es un error. Los especialistas coinciden en que existe un núcleo duro, minoritario —estimado entre el 5 y el 10 % de la población—, pero que la mayoría de quienes hoy dudan no rechazan las vacunas de manera absoluta. Son personas con preguntas, temores o información incompleta. En ese terreno, la diferencia entre vacilar y decidir vacunarse depende, en gran medida, de la calidad del diálogo con el sistema de salud.

Aquí aparece otra debilidad estructural: La comunicación médica. Diversas encuestas muestran que una parte importante de la población siente que no recibe explicaciones suficientes sobre qué vacuna se aplica, para qué sirve o cuáles pueden ser sus efectos. La consulta rápida, sin tiempo para preguntas, erosiona la confianza y deja espacio para que la desinformación ocupe ese lugar.

El problema del acceso también es central. Aunque el calendario nacional de vacunación es amplio y gratuito, persisten barreras territoriales, organizativas y comunicacionales. Los brotes recientes de enfermedades prevenibles, como el sarampión, son una advertencia clara de lo que ocurre cuando las coberturas bajan: el riesgo deja de ser teórico y se vuelve concreto.

En este contexto, el rol del Estado es irremplazable. La mayoría de la población depende del sistema público de salud, por lo que la vacunación no puede pensarse solo desde el consultorio. Escuelas, clubes, barrios y campañas territoriales forman parte de una estrategia que debe ser sostenida y cercana. Comunicar a destiempo o de manera marginal es, en los hechos, no comunicar.

La objeción religiosa, aunque existe, tiene un impacto estadísticamente bajo. Mucho más relevante es el cambio cultural y generacional, atravesado por discursos de autonomía individual, desconfianza hacia las instituciones y una relación distinta con la autoridad.

Frente a este escenario, la respuesta no puede ser ni la imposición automática ni la indiferencia. Vacunar implica informar, dialogar y acompañar. Implica formar a los profesionales de la salud en comunicación, fortalecer la presencia del Estado y reconstruir la confianza social.

La evaluación de una política de vacunación —como de cualquier política sanitaria— no se mide solo en normas o presupuestos, sino en resultados concretos: coberturas sostenidas, brotes evitados y una población efectivamente protegida. Ese sigue siendo el desafío pendiente.

Dosis para Salta

El envío comprende las dosis que se utilizarán durante el primer trimestre del próximo año, que incluyen prevención del virus sincicial respiratorio y las requeridas para adelantar la segunda dosis contra sarampión, rubéola y paperas a los 15-18 meses.

El programa de Inmunizaciones del Ministerio de Salud Pública de Salta informó que comenzó la recepción de vacunas enviadas por la cartera sanitaria nacional, para cumplir con las dosis estipuladas para el primer trimestre del Calendario.

Este primer envío incluye 7500 vacunas doble viral y 250 triple viral. Entre los componentes recibidos están los requeridos para iniciar la estrategia de vacunación contra virus sincicial respiratorio (VSR), en enero del año entrante.

Estas vacunas son recomendadas para embarazadas entre las semanas 32 y 36, y 6 días de gestación, para lograr mejor cobertura y protección para recién nacidos en la época en donde aumenta la circulación de bronquiolitis y neumonías.

Asimismo, en esta primera etapa de distribución se incluyó, también, una entrega parcial de las vacunas adicionales de triple viral para implementar el adelanto de la segunda dosis contra sarampión, rubéola y paperas a los 15-18 meses, incluido en el nuevo Calendario.

El objetivo es asegurar una protección temprana y más efectiva debido al aumento de la circulación del virus en varios países de la región.

Los menores nacidos en 2021 recibirán la triple viral junto con otras vacunas de Calendario. Asimismo, se establece que los niños nacidos en 2021 y 2015 comiencen el ciclo lectivo con la inmunización correspondiente.