En una reunión conjunta, las comisiones de Minería del Senado y de la Cámara de Diputados convocaron a la senadora nacional Flavia Royón para conocer los detalles del proyecto de reforma a la Ley Nacional de Glaciares Nº 26639, sancionada en 2010.
Participaron los senadores Gonzalo Caro Dávalos (presidente), Leonor Minetti, Arnaldo Altamirano, Carlos Guitian, Roque Cornejo, Enrique Cornejo y Dani Nolasco. Por la Cámara de Diputados, estuvieron presentes Griselda Galleguillos (presidenta), Jerónimo Arjona, Guillermo Kripper, Nicolás Taibo y Claudio Cansinos.

Durante el encuentro, se hizo hincapié en la importancia de comprender el impacto de la reforma en las provincias, especialmente en Salta, que actualmente no tiene proyectos mineros en áreas de glaciares. Sin embargo hace falta información precisa sobre el alcance de la ley, aunque no se prevea una intervención directa en la misma.
Royón explicó que la reforma busca clarificar la ley del año 2010, que no fue reglamentada durante 15 años y generó controversias por la superposición de competencias entre la Nación y las provincias.
La Ingeniera subrayó que el principal objetivo de la reforma es la protección de los glaciares, pero permitiendo una mayor participación de las provincias en la gestión de sus recursos. Se propone un enfoque más técnico y federal, fomentando la realización de estudios científicos y técnicos para evaluar el impacto ambiental, lo que podría permitir una minería responsable y compatible con la conservación del medio ambiente.
Royón informó que, según el inventario nacional, Argentina cuenta con un total de 17.000 glaciares, de los cuales 646 se encuentran en la provincia de Salta.

Uno de los puntos clave abordados fue la ambigüedad en la definición del “ambiente periglaciar” en la ley actual. La falta de conocimiento sobre qué áreas deben considerarse parte de esta definición generó disputas sobre su aplicación. La reforma busca subsanar esta falta de precisión, devolviendo a las provincias la facultad de determinar qué áreas deben ser protegidas en función de su función hídrica.
La reforma establece que las provincias tendrán la facultad de determinar qué glaciares cuentan con recursos hídricos estratégicos y, en consecuencia, cuáles deben ser protegidos.
Además, se introduce la posibilidad de realizar estudios científicos y técnicos, favoreciendo un enfoque más funcional y menos restrictivo respecto a las actividades productivas.
Al finalizar el encuentro, la legisladora ratificó que el proyecto se tratará en el Senado durante el mes de febrero, adelantando su apoyo a la iniciativa.

Contexto: La Actual Ley Nacional de Glaciares
La Ley Nacional de Glaciares, sancionada en 2010, tiene como objetivo la protección de los glaciares y el ambiente periglaciar, es decir, las áreas cercanas a los glaciares que influyen en el ciclo hídrico.
La ley establece que el Estado Nacional tiene la responsabilidad de proteger estos recursos, prohibiendo actividades que puedan comprometer su integridad. Sin embargo, ha sido criticada por superponer competencias provinciales y por no haber sido completamente reglamentada durante más de una década, lo que generó disputas sobre su aplicación.
La ley también impide ciertas actividades productivas en las zonas donde se encuentran los glaciares, lo que ha ocasionado controversias, especialmente en relación con proyectos mineros y otras actividades extractivas. Uno de los puntos controversiales de la ley es la falta de definición clara sobre qué comprende el ambiente periglaciar, lo que dificultó su implementación.
Puntos Clave del Proyecto de Reforma
El proyecto de reforma a la Ley de Glaciares, actualmente en estudio en el Senado de la Nación, propone una modificación de la ley sancionada en 2010. Uno de los cambios más relevantes es el traspaso de mayores facultades a las provincias para que puedan gestionar sus recursos naturales de manera autónoma.
La reforma aclara que la protección de los glaciares se centrará en aquellos que contienen recursos hídricos estratégicos y permitirá que las provincias actualicen el inventario de glaciares, con la posibilidad de agregar o excluir aquellos que no sean relevantes para el ciclo hídrico.
La reforma también establece un enfoque más federal y técnico, permitiendo que las provincias realicen estudios científicos y técnicos sobre el impacto ambiental de proyectos potenciales, como la minería.
En el caso de Salta, la reforma no afectaría las actividades productivas en zonas de glaciares, ya que actualmente no existen proyectos mineros en dichas áreas. Además, la reforma busca aclarar la definición de “ambiente periglaciar”, permitiendo que las provincias tengan más control sobre qué áreas deben ser protegidas.

Glaciares en Salta
En Salta se descubrieron 646 glaciares, que abarcan un área total de 31 kilómetros cuadrados distribuidos en distintos puntos de la parte andina de la provincia. El dato fue dado a conocer por el Inventario Nacional de Glaciares. Las heladas estructuras geológicas locales se encuentran en seis zonas y son el origen de varios ríos como el Bermejo, Rosario, Calchaquí y Pescado, entre otros.
La característica de los glaciares salteños es que no se los detecta a simple vista como al Perito Moreno, por ejemplo, o a los que flotan en los mares glaciales. Parecen una parte más del paisaje árido cordillerano, pero bajo esas formaciones camufladas existen grandes reservorios de agua congelada, fundamentales para la regulación de los recursos hídricos, cita el periodista Pablo Ferrer para un informe publicado en medios locales.
A estas geoformas se las conoce como glaciares de escombros, que revelan la presencia del denominado "permafrost" o suelo permanentemente congelado. Ese piso incluye roca, hielo y materia orgánica, que se genera en el ambiente conocido como periglacial.
El porcentaje de hielo en los glaciares de escombros varía entre el 40% y el 60%, de ahí su vital importancia como reservorio de agua dulce y regulador del ciclo hídrico en regiones como los valles productivos del noroeste argentino. En el volcán Lullaillaco y el Nevado de Cachi se identificaron glaciares de escombros, solo para mencionar dos lugares conocidos de los más de 600 descubiertos.

Superficie
El inventario presentado indica que son cerca de 16.968 glaciares (casi 8.500 kilómetros cuadrados), la Argentina es el segundo país en América del Sur con mayor superficie cubierta por esos cuerpos de hielo. A pesar de la enorme importancia hidrológica, socioeconómica, geopolítica, ambiental y científico académica de esas estructuras congeladas, el conocimiento actual de las mismas en el país es muy limitado.
Santa Cruz contiene la mayor superficie de glaciares del país (3.421 km2 y 2.420 unidades) y le sigue Mendoza (1.239 km2 y 4.172 cuerpos inventariados).
