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Síndrome de Tourette: los mitos que la ciencia ya desmintió y que aún alimentan la discriminación

Durante años, el síndrome de Tourette fue retratado de manera errónea en películas, programas de televisión y redes sociales. Sin embargo, los avances científicos permitieron comprender mejor esta condición neurológica y desmontar una serie de mitos que todavía afectan la vida cotidiana de miles de personas en todo el mundo.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 8 Junio de 2026
8 Junio de 2026
Síndrome de Tourette
Síndrome de Tourette .

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de tics motores y vocales involuntarios. Estos pueden manifestarse a través de movimientos repetitivos, sonidos, gestos o expresiones que la persona realiza sin poder controlarlos de manera consciente. Generalmente aparece durante la infancia o la adolescencia y su intensidad puede variar con el paso del tiempo.

A pesar de tratarse de una condición ampliamente estudiada por especialistas en neurología y psiquiatría, el desconocimiento sigue siendo una de las principales barreras para quienes conviven con este diagnóstico. La falta de información ha dado lugar a prejuicios y estereotipos que afectan la inclusión social, educativa y laboral de las personas con Tourette.

La ciencia ha demostrado que muchas de las creencias más difundidas sobre este trastorno son falsas. Conocer la realidad detrás de estos mitos es un paso fundamental para construir una sociedad más informada y empática.

Jordi Rodríguez es un joven español con síndrome de Tourette. A través de un vídeo publicado en sus redes sociales, Jordi ha reivindicado el ‘Stop’ al bullying, algo que ha vivido en sus propias carnes y que ahora vuelve a sufrir mediante el sufrimiento de su primo.

Jordi Rodríguez no entiende porque en pleno 2026 siguen produciéndose estas situaciones de bullying entre niños. “De verdad que no sabéis lo mal que se pasa. No hemos evolucionado como personas. Yo también lo he pasado muy mal por ser homosexual en la secundaria. Se metían conmigo y me llamaban de todo. Se pasa muy mal”, dijo en sus redes sociales Jordi.

Respecto a su publicación en redes sociales, Jordi Rodríguez relata que “es un vídeo un poco de reflexión, visibilidad sobre el síndrome de Tourette y educación”. Además, pide por favor “que se pare el bullying y sobre todo cuando eres tan pequeño, que tendrías que disfrutar y reír”.

Sobre su propia experiencia y la situación de su primo, asegura que hay muchos niños más que viven estas desagradables situaciones. Por ello, reclama que “hace falta más empatía, más información y menos juicios. No te rías, no señales y respeta. Visibilizar también es cuidar”.

Finalmente, concluye que “el bullying sigue pasando, sobre todo con niños que simplemente son diferentes. El síndrome de Tourette no es una broma, ni algo que se pueda controlar así porque sí. Detrás de cada tic hay un niño formando su autoestima, y las burlas duelen más de lo que parece”.

Mito 1: Todas las personas con Tourette dicen insultos o palabras obscenas

Probablemente sea el mito más conocido y también uno de los más equivocados. Existe la creencia de que todas las personas con síndrome de Tourette insultan de manera involuntaria o pronuncian palabras socialmente inapropiadas.

La realidad es muy diferente. Solo una minoría de las personas con esta condición presenta coprolalia, un síntoma específico que consiste en la emisión involuntaria de palabras obscenas o expresiones inapropiadas. La mayoría de los pacientes experimenta tics mucho más comunes, como parpadeos repetitivos, movimientos de cabeza, encogimiento de hombros o sonidos simples.

Los especialistas advierten que este mito ha contribuido significativamente a la estigmatización del trastorno, ya que suele ser la imagen que se muestra en la ficción y en los medios de comunicación.

Mito 2: El síndrome de Tourette es una enfermedad mental

Otra creencia errónea es considerar que el Tourette es un problema psiquiátrico o una alteración del comportamiento.

La evidencia científica indica que se trata de un trastorno neurológico del neurodesarrollo. Esto significa que está relacionado con el funcionamiento de determinadas áreas cerebrales encargadas de regular el movimiento, los impulsos y ciertas funciones motoras.

Si bien algunas personas con Tourette pueden presentar condiciones asociadas como trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad o trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el síndrome en sí mismo no constituye una enfermedad mental.

Mito 3: Los tics son permanentes e imposibles de controlar

Muchas personas creen que quienes tienen Tourette presentan tics constantes durante todo el día y que no existe ninguna forma de reducirlos.

Sin embargo, los especialistas explican que los síntomas suelen fluctuar. Factores como el estrés, la ansiedad, el cansancio, la presión emocional o determinados contextos sociales pueden aumentar temporalmente la frecuencia e intensidad de los tics.

Además, existen tratamientos y terapias conductuales que ayudan a muchas personas a reconocer ciertas señales previas y desarrollar estrategias para disminuir la frecuencia o intensidad de los síntomas. Aunque no siempre es posible eliminarlos por completo, sí pueden ser manejados de manera efectiva en numerosos casos.

Síndrome de Tourette
Síndrome de Tourette

Mito 4: Las personas con Tourette tienen discapacidad intelectual

Este prejuicio ha generado durante años situaciones de discriminación, especialmente en ámbitos educativos.

Las investigaciones científicas muestran que las personas con síndrome de Tourette poseen capacidades intelectuales similares a las de la población general. El trastorno no afecta la inteligencia ni limita el potencial académico o profesional.

Cuando aparecen dificultades escolares o sociales, suelen estar relacionadas con la incomprensión del entorno, el bullying, la ansiedad o la presencia de trastornos asociados, y no con una disminución de las capacidades cognitivas.

Por eso, los especialistas destacan la importancia de la información y la inclusión para garantizar que niños, adolescentes y adultos con Tourette puedan desarrollarse plenamente.

Mito 5: El Tourette impide llevar una vida normal

Quizás uno de los mitos más dañinos sea pensar que una persona con Tourette no puede estudiar, trabajar o formar una familia.

La realidad demuestra exactamente lo contrario. Miles de personas con esta condición desarrollan carreras profesionales exitosas, completan estudios universitarios, practican deportes, construyen vínculos afectivos y llevan adelante proyectos personales como cualquier otra persona.

El acceso a diagnóstico temprano, acompañamiento médico, apoyo psicológico y comprensión social permite mejorar significativamente la calidad de vida y favorecer una integración plena en todos los ámbitos.

La importancia de derribar prejuicios

Aunque la ciencia ha avanzado notablemente en el conocimiento del síndrome de Tourette, los mitos continúan presentes en gran parte de la sociedad. Estas ideas erróneas no solo generan desinformación, sino que también pueden provocar aislamiento, discriminación y sufrimiento emocional en quienes conviven con la condición.

Interpretado por la actriz argentina Violeta Urtizberea, Flor Estrella fue uno de los personajes más recordados de la telenovela Las Estrellas. La joven padecía Síndrome de Tourette, una condición neurológica caracterizada por la presencia de tics motores y vocales involuntarios. En la ficción, Flor expresaba algunas de sus crisis a través de insultos inesperados y situaciones tan desopilantes como emotivas, lo que permitió visibilizar una condición poco conocida por gran parte del público. A través del humor y la sensibilidad, el personaje contribuyó a generar conversación sobre el síndrome y a derribar prejuicios, mostrando que detrás de los tics existe una persona con sueños, afectos y una vida completamente normal.

Comprender que el Tourette es un trastorno neurológico, que no afecta la inteligencia y que no define las capacidades de una persona resulta fundamental para promover una mirada más humana e inclusiva. La información basada en evidencia sigue siendo la herramienta más poderosa para combatir los prejuicios y garantizar que quienes viven con este diagnóstico puedan desarrollar su vida con respeto, oportunidades y plena participación social.

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