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Sorprendente: La genética descubre todo lo que hay de común entre los humanos y los golden retrievers

Lo que se comparte entre el Hombre y esa raza desempeñan un papel en la ansiedad, la depresión y la inteligencia.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 26 Noviembre de 2025
26 Noviembre de 2025
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En un giro sorprendente de la ciencia, un equipo de investigadores ha desenterrado evidencia genética compartida entre nosotros y nuestros leales compañeros, los golden retrievers. Un lazo invisible que une nuestras emociones y comportamientos más profundos, revelando que quizás no seamos tan diferentes después de todo. Imagine la escena: un laboratorio bullicioso, científicos absortos en el análisis de intrincadas secuencias de ADN, buscando respuestas en el código genético de estos adorables caninos.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), arroja luz sobre cómo ciertos genes que influyen en el comportamiento canino también desempeñan un papel en la ansiedad, la depresión y la inteligencia humana. Una revelación que invita a la reflexión, planteando preguntas sobre la naturaleza de nuestras emociones y la forma en que compartimos este mundo con otras especies.

"Los resultados son realmente sorprendentes: proporcionan pruebas sólidas de que los seres humanos y los golden retrievers comparten raíces genéticas en lo que respecta a su comportamiento", afirma la autora principal, Eleanor Raffan, con evidente entusiasmo en un comunicado de la Universidad de Cambridge. Sus palabras pintan una imagen de descubrimiento y asombro, al contemplar las conexiones genéticas que nos unen a estas criaturas peludas.

Genes que afectan emociones en dos especies

Según Raffan, los genes identificados "influyen con frecuencia en los estados emocionales y el comportamiento de ambas especies". Para llegar a esta conclusión, los autores se sumergieron en el genoma de 1.300 golden retrievers, con edades comprendidas entre los tres y los siete años, y lo compararon minuciosamente con sus rasgos conductuales. Imagine la dedicación requerida para recopilar y analizar tal cantidad de datos, buscando patrones y conexiones que pudieran desentrañar los secretos de su comportamiento.

Los dueños de los canes, convertidos en colaboradores clave de la investigación, completaron un cuestionario detallado que abarcaba 73 comportamientos distintos. Esta valiosa información permitió a los científicos identificar genes asociados a la adiestrabilidad, el nivel de energía, el miedo a los extraños e incluso la agresividad. Visualice a estos dueños reflexionando sobre las peculiaridades y los hábitos de sus amados perros, contribuyendo así a un mayor entendimiento de la genética del comportamiento.


Coincidencias genéticas entre perros y humanos

El siguiente paso fue crucial: los investigadores compararon estos hallazgos con datos equivalentes en humanos. Y ahí, entre las complejas líneas del código genético, descubrieron que doce genes identificados en los golden retrievers también subyacen a rasgos conductuales y emocionales humanos. Una convergencia sorprendente que desafía nuestras ideas preconcebidas sobre la singularidad de nuestra especie.

Por ejemplo, el gen PTPN1 fue vinculado con la agresión de los golden retrievers hacia otros canes, mientras que en humanos se asocia con inteligencia y depresión. Otro gen relacionado con el miedo de estos canes hacia otros perros influye en la tendencia humana a preocuparse excesivamente o revivir situaciones vergonzosas. Piense en las implicaciones de estos hallazgos: un gen que influye tanto en la agresividad canina como en la inteligencia humana, un recordatorio de la intrincada red de genes que dan forma a nuestro ser.

"Si tu golden retriever se esconde detrás del sofá cada vez que suena el timbre, quizá te sientas un poco más comprensivo si sabes que está genéticamente predispuesto a ser sensible y ansioso", señala la coautora Anna Morros-Nuevo, con una sonrisa comprensiva en su voz. 

Sus palabras nos invitan a mirar a nuestros compañeros caninos con una nueva perspectiva, reconociendo que su comportamiento no siempre es una elección, sino a veces una predisposición genética.

Predisposición genética y comportamiento

Los resultados demuestran que "la genética determina el comportamiento, lo que hace que algunos perros sean propensos a percibir el mundo como estresante", explica el coautor Enoch Alex. Imagine a un perro que, debido a su genética, ve el mundo como un lugar amenazante y abrumador, una experiencia que puede moldear su comportamiento de manera significativa.

Si sus experiencias agravan esta predisposición, "pueden actuar de formas que interpretamos como un mal comportamiento, cuando en realidad están angustiados", agrega. Una perspectiva que nos anima a la empatía y la comprensión, recordándonos que detrás de un comportamiento problemático puede haber un animal sufriendo.

Implicaciones para el bienestar animal y humano

El estudio sugiere que estos hallazgos podrían ayudar a los dueños a comprender mejor a sus perros, pero también ayudar a los humanos. Visualice a un dueño que, gracias a esta investigación, puede comprender mejor las ansiedades de su perro y adaptar su enfoque para brindarle el apoyo que necesita.

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"Nuestras mascotas pueden ser excelentes modelos de algunas afecciones psiquiátricas humanas asociadas a trastornos emocionales", opina el firmante Daniel Mills, especialista en comportamiento animal de la Universidad de Lincoln. Sus palabras abren la puerta a nuevas vías de investigación, explorando cómo el estudio del comportamiento animal puede arrojar luz sobre las complejidades de la salud mental humana.

Posibles mejoras en la adiestrabilidad y en tratamientos veterinarios

La adiestrabilidad del golden retriever está asociada al gen ROMO1, que en humanos se relaciona con la inteligencia y la sensibilidad emocional. Esto implica que el adiestramiento debe considerar el componente emocional de cada perro, más allá de la clásica recompensa. Imagine un futuro en el que el adiestramiento canino se adapte a las necesidades emocionales individuales de cada perro, creando un vínculo más fuerte y una comprensión más profunda.

Además, los hallazgos podrían orientar tratamientos veterinarios: si un comportamiento temeroso en un golden retriever está impulsado por un gen ligado a la ansiedad humana, medicamentos ansiolíticos podrían ser útiles. Una perspectiva que promete un futuro en el que los tratamientos veterinarios se basen en una comprensión más profunda de la genética y el comportamiento animal, brindando un alivio más efectivo y compasivo a nuestros compañeros peludos.

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