Los restos de los salteños Franco Gómez y Jorge Valconte llegaron finalmente este jueves a la provincia, luego de una dolorosa espera marcada por demoras logísticas que profundizaron el sufrimiento de sus familias. Ambos jóvenes fallecieron el pasado domingo en la explosión de un complejo habitacional en la localidad santacruceña de Perito Moreno, una tragedia que también se cobró la vida de Gael Morales, un bebé de apenas dos meses.
El traslado de los cuerpos, previsto inicialmente para el miércoles, debió ser reprogramado por inconvenientes técnicos vinculados a la capacidad de las aeronaves disponibles en la zona de Las Heras. Según trascendió, los aviones de fuselaje pequeño no contaban con el espacio suficiente para transportar los féretros, por lo que recién durante la noche pudieron iniciar el operativo hacia Salta.

En Cerrillos y en distintos barrios de la capital salteña, familiares, amigos y vecinos aguardaban con angustia el regreso de los jóvenes para poder iniciar las ceremonias de despedida. Franco Gómez tenía 26 años y Jorge Valconte, 28. Ambos habían viajado al sur del país por trabajo, una realidad compartida por muchos salteños que migran hacia las provincias petroleras y mineras en busca de oportunidades laborales.
Mientras tanto, en Santa Cruz, la despedida de las víctimas conmocionó a toda la comunidad de Perito Moreno. La imagen más dolorosa quedó reflejada en los medios patagónicos durante el funeral del pequeño Gael Morales. El bebé fue despedido en una ceremonia íntima y cargada de emoción, acompañada por vecinos y familiares que caminaron en silencio detrás del cortejo fúnebre hacia el cementerio local.
El padre del niño llevó el pequeño féretro entre sus brazos hasta la unidad funeraria, mientras la madre, Marlene Morales, permanecía quebrada por el dolor. Las escenas de la despedida ocuparon las portadas de diarios y portales del sur argentino, convertidas en símbolo de la tragedia que golpeó a toda la localidad.

También hubo momentos de profunda conmoción durante el velatorio de Jorge Valconte. Su madre, Beatriz Mónica Guantay, había viajado desde Salta junto a su esposo para reconocer y despedir a su hijo. Compañeros de trabajo, vecinos y allegados colmaron la sala velatoria con flores y coronas, mientras largas filas de personas esperaban para dar el último adiós a las víctimas.
La investigación judicial continúa bajo la órbita del juez Eduardo Quelín. Aunque la principal hipótesis apunta a una acumulación de gas en la planta baja del complejo habitacional, todavía no existe una confirmación oficial sobre las causas de la explosión.
Pericias realizadas por Bomberos y especialistas fueron enviadas a Río Gallegos, donde se elaborarán los informes técnicos definitivos que luego serán incorporados al expediente judicial. Las autoridades estiman que los resultados podrían conocerse entre el viernes y la próxima semana.
El impacto de la explosión fue devastador. Según relevamientos preliminares, al menos 30 viviendas sufrieron daños por la onda expansiva y el incendio posterior. Algunas presentan roturas menores, mientras que otras quedaron prácticamente destruidas y deberán ser reconstruidas por completo.

En Perito Moreno, una ciudad de apenas 15 mil habitantes, la tragedia dejó una marca profunda. En Salta, el arribo de los restos abre ahora otra etapa: la del duelo, el acompañamiento y el pedido de justicia por las condiciones de seguridad del edificio donde ocurrió la explosión.
Las enfermeras de la localidad que iban rumbo a atender la tragedia se dieron con la peor noticia, los muertos eran su pareja, su hermano y su hijo.
Desde el Gobierno de Santa Cruz indicaron que la tragedia golpeó profundamente al personal sanitario local, que debió asistir a sus propias compañeras en momentos de pérdida. “Es una situación muy sensible; dos compañeras enfermeras han sufrido la pérdida de su pareja, de su hermano y otra compañera la de su bebé”, manifestó la secretaria General de la Gobernación, Soledad Boggio. Informó además que el Estado trabajó en la gestión de traslados para que los familiares de las víctimas puedan llegar a la localidad para despedir a sus seres queridos.
La tragedia ocurrida en Perito Moreno no solo conmocionó a la comunidad en general, sino que golpeó de manera directa al personal de salud de la localidad, donde varias trabajadoras del sistema sanitario quedaron atravesadas por pérdidas devastadoras.

De acuerdo con la información difundida desde el sur, una de las enfermeras perdió a su pareja, el trabajador salteño Jorge Valconte, y a su hermano, Franco Gómez. Ambas víctimas habían llegado desde Salta por razones laborales y fallecieron durante la explosión del complejo habitacional. Además su hijo sufrió quemaduras y permanece internado.
A su vez, otra integrante del sistema de salud local enfrenta el dolor más extremo: la pérdida de su hijo, el pequeño Gael Morales, el bebé de dos meses que también murió como consecuencia de la detonación e incendio.
Desde el gobierno provincial señalaron que, además de la asistencia psicológica y el acompañamiento institucional, el Estado intervino para facilitar los traslados de familiares desde Salta hacia Santa Cruz y posteriormente colaborar con el operativo de retorno de los cuerpos a la provincia norteña.

La tragedia dejó al descubierto además el fuerte entramado social de una localidad pequeña como Perito Moreno, donde gran parte de la comunidad mantiene vínculos cercanos y donde el personal sanitario debió afrontar la emergencia mientras también atravesaba pérdidas personales irreparables.
Relato de una trabajadora de salud: "Lo que vi no pensé verlo en mi vida"
El conmovedor relato de una de las colegas de las trabajadoras de la Salud que se encontraban de guardia en el hospital local cuando sucedió la tragedia que les arrebató a sus seres queridos.
Mientras continúan las investigaciones y el seguimiento médico de los sobrevivientes, el testimonio refleja la dimensión humana y emocional de una tragedia que golpeó profundamente a Perito Moreno y a toda Santa Cruz.

En medio del operativo de emergencia, una trabajadora del Hospital Distrital “Dr. Oscar H. Natale” relató el dramático momento que vivió junto al resto del personal de salud durante la atención de las víctimas: “No dormimos todavía, fue caótico. Lo que yo vi no pensé verlo en mi vida”, expresó conmovida, al describir el trabajo contrarreloj que se desplegó apenas comenzaron a llegar los heridos.
Todo el equipo sanitario respondió de inmediato, incluidas dos compañeras que se dieron con la peor noticia: médicos, enfermeros, administrativos y choferes de ambulancia trabajaron sin descanso para asistir especialmente a los menores afectados. Éramos todo el equipo de salud tratando de dar una mano a los chicos, sobre todo a los menores, que es lo que a uno como madre más golpea, señaló.

Dos enfermeras que estaban de guardia al momento de la tragedia eran familiares directas en los fallecidos. Una de ellas perdió a su hermano y a su esposo (Los salteños Gómez y Valconte), mientras que su hijo permanece internado en Caleta Olivia. La otra trabajadora sufrió la pérdida de su bebé de apenas dos meses.
“Trabajamos muy rápido y muy profesionalmente, con el corazón estrujado, pero sabiendo lo que teníamos que hacer”, afirmó. “No faltó ninguno del hospital que no acudiera a ayudar”.
La mujer también describió los momentos de tensión que se vivieron en los accesos al hospital y en la zona de la explosión, debido a la gran cantidad de vecinos y curiosos que intentaban acercarse para colaborar o conocer información. “La gente quería ayudar, pero a veces no se daba cuenta de que necesitábamos llegar rápido. Fueron segundos claves”, explicó.
Además, la trabajadora explicó que el sistema sanitario local debió responder a la emergencia con recursos limitados, ya que el hospital cuenta con cinco ambulancias, pero al momento de la tragedia dos se encontraban en ruta realizando otras derivaciones médicas.
