El fin de semana suele ser sinónimo de descanso, tranquilidad y desconexión para la mayoría de la gente, no así para los vecinos de Corrientes e Ituzaingó, en el macrocentro salteño, que desde hace tres semanas se les hace imposible dormir los fines de semana.
Así lo cuenta Nelson a Gente de Salta, que cansado de hacer reclamos y denuncias, recurrió a este medio para relatar lo que vive cada fin de semana: “es imposible poder dormir desde que se instaló este karaoke”, asegura el hombre que además debe contener emocionalmente a su madre, una mujer mayor y enferma: “mi madre se pone muy nerviosa a raíz de esta situación, es una mujer grande que con su enfermedad no puede estar pasando todo esto”.
“La situación de mi madre me preocupa, porque ella tiene un 80% de discapacidad, tiene tres prótesis en la espalda y tiene que hacer reposo absoluto. Ella se pone muy nerviosa y yo no quiero tener este conflicto con los inquilinos que abrieron el local”, lamentó el hombre.
La odisea de estas y otras familias de la zona comenzó hace tres semanas cuando abrió este local con una rutina muy similar cada fin de semana reveló Nelson: “la música arranca a las 11 de la noche y no para más hasta las cinco de mañana, se oye todo clarito porque el volumen es demasiado alto”.

Consultado sobre si ya realizó alguna denuncia, el hombre expresó: “Llamé muchísimas veces al 9-1-1 pero ellos no hacen más que venir y pedir que bajen el volumen, más que eso no pueden hacer y el problema de fondo sigue. También presentamos una nota dirigida a la Municipalidad de Salta para que revea la habilitación de este local, no puede estar habilitado si no cumple con la insonorización, además de estar ubicado en una zona residencial”.

Y agregó: “Es inadmisible para mí que hayan dado permiso para hacer un karaoke no estudiando quiénes viven en la zona, cómo vivimos, a dónde va la música, si molesta a otros, etc. Mi reclamo es para que la Municipalidad vea que se cumplan todos los requisitos y sobre todo que cuente con el aislante de sonido para que no moleste a otros, yo no quiero que dejen de trabajar pero sí que hagan las cosas bien para no molestar al resto”.

A modo de ejemplo, Nelson contó que el pasado fin de semana largo por Semana Santa, los ruidos molestos y el desfile de gente fue constante: ”Este fin de semana, que fue largo por Semana Santa, abrieron miércoles a la noche, sábado a la noche y el domingo a la noche. Todos esos días no podíamos dormir, porque creemos que además funciona como boliche”, deslizó.