¿Fin.?
El odio no llena la olla. La distribución de la riqueza que tiene la Argentina no condice con el hambre y la necesidad que pasa el pueblo oprimido por un sistema que promete cambios una y otra vez, cambios que duermen en los laureles. La riqueza se fuga al exterior y la que queda adentro, es privilegio de algunos. Se va Adorni, pero es solo un eslabón de una cadena interminable de cómplices de la corrupción.