Estudiantes de La Plata se consagró campeón del Torneo Clausura 2025 tras imponerse a Racing por 5 a 4 en la definición por penales. Además del título, el “Pincha” obtuvo un premio económico que volvió a evidenciar la marcada desigualdad financiera entre el fútbol argentino y el resto de las ligas sudamericanas.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, otorgó al conjunto platense una suma de 500.000 dólares, además del 70% de la recaudación de la final, una vez descontados los gastos de organización. Sin embargo, esta cifra resulta significativamente inferior en comparación con los premios que se entregan en otras competencias del continente.
Un claro ejemplo es el Brasileirao, la Primera División del fútbol brasileño, cuyo campeón percibe un premio cercano a los 10 millones de dólares. Incluso el ganador de la Serie B de Brasil recibió alrededor de 642.000 dólares, una suma superior a la entregada al campeón del fútbol argentino.
Estas diferencias reflejan la precariedad económica del fútbol argentino frente a la liga brasileña, que se ha consolidado como la más poderosa de Sudamérica y ha dominado la Copa Libertadores en los últimos años, con siete títulos consecutivos.
Brasil no es el único país que supera a la Argentina en cuanto a premios económicos: ligas como las de Uruguay y Bolivia también ofrecen montos mayores, con recompensas cercanas al millón de dólares para sus campeones.
La situación se repite en otros torneos locales. En noviembre, Independiente Rivadavia de Mendoza se consagró campeón de la Copa Argentina tras vencer por penales a Argentinos Juniors por 5 a 3. Al igual que Estudiantes, el club mendocino recibió un premio considerablemente menor en relación con certámenes similares de la región.
Desde los 32avos de final hasta la obtención del título, Independiente Rivadavia acumuló apenas 140.000 dólares. En contraste, el campeón de la Copa de Brasil recibió 13.400.000 dólares, cifra que ascendió a unos 20 millones si se considera la totalidad de los premios otorgados a lo largo del torneo.
De esta manera, el fútbol argentino, bajo la conducción de Claudio Tapia, se encuentra muy lejos de equipararse económicamente con otros países del continente, especialmente con Brasil, su principal rival histórico en el plano deportivo.