La industria manufacturera china avanza y ya no preocupa solamente en el rubro textil.
La amenaza ahora se extiende a sectores que van desde la metalurgia hasta la construcción y el turismo, luego de conocerse que grandes empresas importan desde el gigante asiático, galpones y viviendas “listas para armar”.
El fenómeno “Shein y Temu” parecería ser apenas la punta del iceberg.
Según se supo esta semana, la empresa alimenticia Alimentos Vida S.A., o Vidalac, como es mayormente conocida, inició el proceso de ensamblaje de una flota de cuatro galpones que llegaron listos para montar desde China, transportados en cinco contenedores donde arribó hasta el último tornillo.
La empresa alimenticia prepara la instalación de su planta de almacén y producción en Sauce Viejo, en Santa Fe, donde a lo largo de 24.000 metros cuadrados ubicados cerca del aeropuerto cambiarán la venta a comercios mayoristas por la comercialización directa a minoristas y supermercados, informó El Cronista.
El hecho generó asombro en distintos frentes de la industria argentina, ya que el sector metalúrgico, uno de los que más exporta, corre con la desventaja de los costos de materia prima y mano de obra, que, impulsados y subvencionados por el Estado chino, abaratan los precios hasta un 30%.
Casas y cabañas “cápsula”
El “tour de compra” que se da en los shoppings virtuales como Shein y Temu llegó a extenderse incluso a plataformas similares a Mercado Libre, donde el “Made in China” ofrece no solo bienes tecnológicos o indumentaria, sino también galpones y viviendas listas para armar y usar. Incluso permite contactar directamente con los proveedores, habilitando un mercado mucho más libre.

En el caso de las “casas”, el producto requiere cuidados y contenedores especiales para evitar deterioros durante la importación, lo que encarece su precio final.
Ese es el motivo por el cual aún no se expanden de manera acelerada, aunque en los últimos meses vienen ganando terreno.

En un conversatorio al que accedió Gente de Salta, Facundo Assaf, presidente de la Cámara de Turismo de Salta, señaló que, para sostener la actividad del sector, a las empresas solo les quedó abaratar costos.
También remarcó que se espera con ansias la llegada de ofertas de crédito para profesionalizar los recursos humanos y brindar un mejor servicio, única forma de competir con los precios de los productos que llegan “de afuera”.

El boca a boca sobre los precios y la calidad de los productos de las plataformas chinas se expande, no solo entre consumidores, sino también en sectores productivos, y en un contexto que facilita la importación de bienes de capital mediante proyectos asociados a la minería, el petróleo y el gas, autorizados a través del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), la caída del sector industrial, por ahora sin reforma tributaria ni laboral, parecería no tener piso.
Paradójicamente, esta escalada de importaciones tanto de bienes de consumo como de bienes de capital ocurre en paralelo al reciente acuerdo de comercio entre Argentina y Estados Unidos. Y según los datos de septiembre del INDEC, China sigue siendo el principal socio comercial del país.

