La preocupación se ha posado sobre Salta desde hace meses. La temporada alta de 2025, que solía resonar con el bullicio de visitantes ávidos por descubrir sus encantos, se ha visto ensombrecida por una caída del 20% en el número de turistas.
Los hoteles, que bullían de actividad, ahora enfrentan niveles de ocupación inquietantemente bajos en comparación con el año anterior Ante esta situación, las autoridades y los operadores turísticos están explorando nuevas estrategias para revitalizar el sector y atraer a los turistas internacionales.
Entre las medidas contempladas se incluyen campañas de marketing digital focalizadas en mercados emergentes y el desarrollo de paquetes turísticos que ofrezcan experiencias únicas ligadas a la cultura y la naturaleza argentina. Además, se está evaluando la posibilidad de implementar incentivos fiscales y mejorar las infraestructuras de transporte para facilitar el acceso a destinos menos explorados pero de gran potencial, pero lo que explica el fenómeno es el contexto nacional y así loe refleja el INDEC.
El flujo migratorio turístico argentino
Las cifras oficiales pintan un panorama aún complejo. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reveló que, durante septiembre, el ingreso de turistas a Argentina se desplomó un 18,9%, mientras que, paradójicamente, las salidas de argentinos al exterior experimentaron un notable aumento del 21,8%.
Esta danza entre llegadas y partidas revela una transformación en los hábitos de viaje y en la percepción del país como destino turístico.
Durante el noveno mes del año, 642.400 visitantes no residentes cruzaron las fronteras argentinas, divididos entre 374.800 turistas, ávidos por explorar los rincones del país, y 267.600 excursionistas, en travesías más breves.
De este flujo receptivo, una mayoría del 68,7% provenía de países limítrofes, con Brasil liderando la lista (24,8%), seguido por Uruguay (18,7%) y Chile (13,5%). En cuanto a las vías de acceso, el cielo argentino fue conquistado por el 50,3% de los turistas no residentes, mientras que el 37,7% optó por la carretera y el 12% restante navegó por ríos y mares.
En contraposición, las salidas al exterior alcanzaron la cifra de 1.204.600, con 706.400 turistas aventurándose en tierras extranjeras y 498.100 excursionistas explorando destinos cercanos.
Al igual que en el turismo receptivo, los países limítrofes fueron los más visitados, atrayendo al 65,1% del turismo emisivo, con Brasil (22%) y Chile (17,5%) a la cabeza. La vía aérea también fue la preferida para las salidas, utilizada por el 54,7% de los turistas residentes, seguida por la vía terrestre (37,9%) y la fluvial/marítima (7,4%).
El balance de septiembre revela un saldo negativo de 562.200 visitantes internacionales, compuesto por 331.700 turistas y 230.500 excursionistas.
Esta diferencia entre llegadas y partidas plantea interrogantes sobre la competitividad del país como destino turístico y la necesidad de estrategias para revertir esta tendencia.
El cielo argentino, puerta de entrada y salida para miles de viajeros, también refleja esta dinámica cambiante.
La vía aérea, la más utilizada por los turistas no residentes, experimentó una caída del 6,7% en los arribos, con un estimado de 188.400 llegadas en comparación con septiembre de 2024. En contraste, las salidas se dispararon un 28,1% interanual, alcanzando las 386.100.
En resumen, durante septiembre, la vía aérea internacional registró un saldo negativo de 197.700 turistas, una señal de alerta que exige una reflexión profunda sobre las políticas turísticas y la necesidad de fortalecer la imagen de Argentina como un destino atractivo y competitivo.