Precarización laboral ¿Y el control comercial?

Explotación vs. necesidad: Qué hay detrás del "boom" de los negocios chinos en Salta

En los últimos años proliferaron los comercios de diferentes rubros cuyos dueños son de origen chino y coreano; con ellos también se multiplicaron las denuncias por precarización y maltrato laboral. "Vinieron los de control comercial y se fueron con un oso de peluche gigante, chochos", es uno de los testimonios.

Por Marianela Mamaní

Supermercado chino — Imagen Ilstrativa

En los últimos cinco años, Salta registró un creciente y sostenido ingreso de ciudadanos chinos y coreanos que se instalaron en diferentes localidades de la provincia donde expandieron negocios de todo tipo: bazares, supermercados, accesorios y moda: todos productos importados y a muy bajo precio que funcionan como un anzuelo perfecto en tiempos de “bolsillos flacos”.

Sólo basta con hacer un breve recorrido por las peatonales céntricas y observar la proliferación de este tipo de comercios, cuya mano de obra, es casi en su totalidad, gente joven, de entre 19 y 22 años, lo que representa, para muchos de ellos, su primer trabajo, para otros tantos, la única salida laboral. 

Súper chino (Imagen Ilustrativa)

Gente de Salta se entrevistó con algunos de estos jóvenes para conocer la situación laboral, a partir de la denuncia por diversas irregularidades, que llegaron a la redacción de este medio. 

El común denominador de esos testimonios fue la desazón y resignación a la hora de conseguir un empleo: “Busqué trabajo por todos lados, presenté currículums en cuanto lugar pude, pero recién terminé la secundaria y no tengo experiencia, tengo 18 años y es mi primer trabajo, yo quiero seguir estudiando, pero por ahora no tengo la posibilidad y tengo que hacer esto”, señaló Micaela, una joven salteña que trabaja en un bazar céntrico de 9 a 13 y de 17 a 22, sin embargo su jornada es más extensa ya que para ahorrarse el boleto de colectivo, opta por quedarse en el depósito del negocio las horas intermedias. 

Entre 2023 y 2024, según datos aportados por la Dirección Nacional de Migraciones, fueron 139.528 las personas, entre chinos y coreanos, que llegaron a Salta para radicarse. 

Sólo en 2024: entre enero y agosto, entraron a Salta 67.624 hombres y mujeres provenientes de países como: 43.115 de China y 24.509 de Corea del Sur. La cifra, en comparación con los ingresos registrados durante 2023, refleja una tendencia en crecimiento. 

A lo largo del año pasado, ingresaron a Salta 71.904 personas de ambas nacionalidades: 43.166 de China y 28.738 de Corea del Sur. 

Un gran porcentaje de estas familias se inclinó al comercio y comenzó su expansión en la ciudad, sostenida y en crecimiento constante, aunque las condiciones laborales que ofrecen no son las mejores. 

Recientemente en un posteo en redes sociales, un joven se despachó contra un negocio ubicado en 20 de Febrero, cuyos dueños son originarios de China, denunciando extensas jornadas de trabajo de 10 horas, cuya remuneración sería de $18 mil pesos diarios, a razón de $1.800 la hora, muy por debajo de lo que indica la escala salarial de los empleados de comercio. 

Post de la denuncia en la red Facebook

Pero eso no es todo, el joven también apuntó a la Municipalidad de Salta y denunció irregularidades “graves” en los controles comerciales que realiza, como así también, la inacción de la Secretaría de Trabajo de la Provincia “por mirar a otro lado”. 

“Dejen de explotar a la gente argentina y llenarse los bolsillos de plata”, indica el posteo que rápidamente se viralizó en al redes sociales y los comentarios se multiplicaron en cuestión de segundos. 

Siguiendo esa línea, otro de los testimonios recogidos, esta vez el entrevistado decidió mantenerse en el anonimato por temor a perder su trabajo, “yo fui testigo de que el día previo al Día de los Enamorados, un inspector municipal ingresó al local supuestamente a verificar las condiciones edilicias y que todo esté en orden, cuando de repente el chino dueño del local se lo llevó al depósito y estuvieron allí por un rato”

XT regalos (Google Maps)

Y sumó: “Cuando salieron, el chino le entregó un oso de peluche gigante y el inspector que tenía el uniforme puesto se fue riendo y se despidió con risas del local”

Otra de las empleadas consultadas, de un local de accesorios de moda, lamentó que las condiciones laborales sean tan precarias y expresó la impotencia ante controles ineficaces: “Aquí en el local una vez vinieron de la Secretaría de Trabajo, se entrevistaron con todos los empleados y revisaron el local, nosotros les dijimos que queremos cobrar lo que nos corresponde y hasta registraron que uno de los paneles eléctricos estaba muy cerca de cosas inflamables”. 

Y agregó: “Ellos nos prometieron que iban a sancionar al local y exigir que los empleados estuviéramos en regla, pero nada de eso pasó, las condiciones siguen igual y a nosotros nos pagan dos pesos”. 

En otro sector de la ciudad, más precisamente en barrio El Tribuno, funciona un supermercado chino donde el último fin de semana se vivió una situación de maltrato laboral que indignó a los clientes que presenciaron el hecho. 

Supermercado Chino - Imagen Ilustrativa

Los vecinos indicaron a Gente de Salta que, para empezar, el negocio no cuenta con la iluminación que debería tener en los diferentes sectores, como así tampoco, un orden adecuado de atención. 

Respecto al violento episodio presenciado el domingo relataron: “A una de las chicas se le trabó el posnet porque no andaba internet y la retaron feo por demorar la fila, pese a los intentos desesperados de la cajera de explicar lo que estaba pasando. Los clientes, más allá de nuestro apuro la comprendimos y tratamos de defender, pero el chino se dio la vuelta dijo ‘no entender’ y la chica quedó angustiada”. La señora que brindó su testimonio agregó “aun así no me queda otra que venir a comprarles, soy jubilada y no puedo gastar mucho, y dentro de todo no me cobran caro”. 

La gente coincide que el boom de estos negocios se debe a que, en un contexto económico difícil como el que vive nuestro país, los precios bajos y la amplia variedad de productos importados que ofrecen, “son una tentación para el bolsillo en tiempos de crisis”. Sin embargo, queda en evidencia, que los controles deberían ser más eficaces, por un lado para garantizar la seguridad de los clientes y, por otro, para que el personal no resulte esclavizado en pleno XXI.