EconomíaQué hay detrás del 2%

Inflación en baja, pero sin recuperación: el desafío económico y político que enfrenta Milei

Aunque el índice de mayo volvió a ubicarse cerca del 2% y consolidó la desaceleración inflacionaria, especialistas advierten que la caída de los precios convive con una economía debilitada, consumo en retroceso y crecientes tensiones políticas para el Gobierno.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 11 Junio de 2026
11 Junio de 2026
Luis Caputo y Javier Milei (IA)
Luis Caputo y Javier Milei (IA) .

La inflación de mayo volvió a acercarse al 2% mensual y el Gobierno nacional celebró el dato como una nueva señal de éxito en su estrategia económica. Sin embargo, detrás de la desaceleración de los precios aparecen interrogantes sobre la sostenibilidad del proceso, el estado real de la actividad económica y los desafíos políticos que enfrenta la administración de Javier Milei.

Inflación mes a mes del último año.
Inflación mes a mes del último año.

Para el analista económico Ezequiel Jiménez, el dato confirma una tendencia de desinflación respecto de los meses anteriores, aunque todavía está lejos de representar la solución definitiva de los problemas estructurales de la Argentina.

"Lo primero importante es que el número de mayo empieza a mostrar una desaceleración respecto de lo que fue el récord inflacionario de marzo. Sin embargo, esto también demuestra que uno de los precios más importantes de la economía sigue siendo el dólar y los precios regulados", explicó.

Según el especialista, la dinámica inflacionaria continúa condicionada por variables que exceden el control monetario y fiscal. "Cuando aumentan las tarifas o se producen movimientos en el dólar, la inflación vuelve a acelerarse. Por eso no alcanza con explicar todo únicamente desde la emisión monetaria o el déficit fiscal", sostuvo.

Jiménez remarcó que la economía argentina arrastra una fuerte inercia inflacionaria acumulada durante años y que todavía existen precios que no terminaron de encontrar un punto de equilibrio.

"La inflación núcleo sigue mostrando que hay precios que todavía no terminaron de acomodarse porque forman parte de una economía que continúa convulsionada", señaló.

En ese contexto, consideró que existe una diferencia cada vez más marcada entre algunos indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de empresas y consumidores.

Ezequiel Jiménez, analista económico
Ezequiel Jiménez, analista económico

"Podemos hablar de cierta estabilidad en algunos indicadores macroeconómicos, pero la microeconomía está más desordenada que nunca", afirmó.

Uno de los puntos que más preocupa al economista es la situación del mercado interno. Según explicó, la desaceleración de la inflación ocurre en paralelo con una fuerte retracción del consumo y dificultades crecientes para numerosos sectores productivos.

"Tenemos un mercado laboral deprimido, un consumo que prácticamente no existe y sectores productivos que están perdiendo competitividad y productividad", advirtió.

La caída de la demanda tampoco se traduce automáticamente en una reducción de precios. "Muchas veces los empresarios no pueden bajar precios porque están tratando de sobrevivir a una coyuntura extremadamente difícil", explicó.

Por eso, el especialista planteó uno de los principales interrogantes del actual escenario económico: si la baja de la inflación responde a una mejora genuina de la economía o si es consecuencia de un mercado cada vez más contraído.

"La pregunta es hasta qué punto esta desinflación es resultado de un programa económico exitoso y hasta qué punto es consecuencia de precios regulados, consumo deprimido y actividad económica frenada", planteó.

A su entender, la recuperación sostenible requiere mucho más que una desaceleración de los índices de precios.

"Lo que necesita Argentina es inversión, reglas de juego claras, crecimiento de la producción y generación de empleo. Sin eso, la inflación puede bajar, pero la economía no necesariamente mejora", aseguró.

Un problema estructural que aún no se resolvió

Jiménez sostuvo que, más allá de la mejora mensual, la inflación argentina sigue siendo extraordinariamente alta cuando se la compara con estándares internacionales.

Luis Caputo y Javier Milei.
Luis Caputo y Javier Milei.

"Una inflación mensual cercana al 2% puede parecer baja para los estándares argentinos, pero equivale prácticamente a la inflación anual de muchos países desarrollados. Eso demuestra que seguimos teniendo un problema profundo que ya no es solamente económico o técnico, sino también político", afirmó.

Para el analista, la inflación terminó convirtiéndose en un termómetro de la estabilidad política y social del país, cuando en realidad debería ser el resultado de consensos económicos e institucionales duraderos.

"La economía debería funcionar a partir de un plan económico, de un presupuesto creíble y de acuerdos básicos entre quienes forman precios, pagan salarios e invierten. Sin embargo, en Argentina hace mucho tiempo que no existe esa coordinación", señaló.

Jiménez también advirtió sobre la falta de inversión en áreas clave para el desarrollo económico y cuestionó los recortes en sectores estratégicos. Según sostuvo, resulta “difícil construir una economía más competitiva sin fortalecer la ciencia, la tecnología, la educación y la infraestructura, ya que son esos ámbitos los que permiten aumentar la productividad, generar empleo de calidad y ampliar la capacidad exportadora del país”

Para el especialista, el crecimiento sostenido requiere mirar más allá del ajuste de corto plazo y apostar por políticas que impulsen el desarrollo a largo plazo.

Ministerio de Economía
Ministerio de Economía

El dato que sostiene políticamente al Gobierno

Para Ezequiel Jiménez, la inflación se convirtió en el principal termómetro político del gobierno de Javier Milei. El economista señaló que la promesa de bajar los precios fue uno de los pilares de la gestión y que gran parte del capital político oficialista depende de que esa tendencia continúe. Sin embargo, advirtió que el humor social ya no se mide únicamente por la inflación

Los cuestionamientos por presuntos casos de corrupción, las tensiones internas en La Libertad Avanza y las dificultades para construir consensos también comienzan a influir en la imagen del Gobierno. En ese contexto, consideró que el dato de mayo puede darle algo de aire al Ejecutivo, aunque no alcanza por sí solo para resolver los problemas políticos y económicos de fondo que enfrenta la gestión.

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