En un conversatorio abierto realizado en la Universidad Católica de Salta, el economista Marcelo Capello analizó los desafíos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en una economía que busca reactivarse después de varios meses de estancamiento. El vicepresidente del IERAL, centro de estudios de la Fundación Mediterránea, explicó que la baja de la inflación abre un nuevo escenario con más previsibilidad, pero también con riesgos financieros que no deben pasarse por alto.
Capello advirtió que la estabilidad de precios obliga a observar con cuidado las tasas de interés fijas.
“Hay que tener ojo con que las tasas estén muy por encima de la inflación”, señaló.
El economista recordó que durante los años de alta inflación el dinero perdía valor con rapidez, en ese contexto las primeras cuotas de un crédito se sentían más pesadas pero las últimas terminaban licuadas por la misma inflación. “Hoy la situación es diferente. Si la inflación sigue bajando el costo real del dinero puede aumentar con lo cual hay que tener un especial cuidado para analizar las tasas”, explicó.
Aun así, sostuvo que el nuevo contexto también puede convertirse en una oportunidad. Según su análisis, el crecimiento de la actividad económica, que permanece estancada desde febrero según las estimaciones mensuales, podría reactivarse gracias a la inversión y al crédito, antes que por el consumo y los salarios.
Capello presentó una comparación de los ingresos reales entre octubre de 2025, noviembre de 2023 y marzo de 2018, que refleja la pérdida de poder adquisitivo en la mayoría de los sectores.
Si bien los salarios privados y las jubilaciones medias se mantienen levemente por encima de los niveles de fines de 2023, casi todos los ingresos continúan muy por debajo de los valores de 2018, cuando comenzó el proceso de ajuste macroeconómico.
Ingreso Var. vs nov-23 Var. vs mar-18 Salario privado registrado 0,6% -17% Salario público -13% -30% Salario informal 20% -17% Jubilación media 6% -31% Jubilación mínima -3,6% -26% AUH 102% 10% Tarjeta Alimentar -26% -58%
“La reactivación no va a venir ni por el empleo ni por los ingresos, sino por el crédito y la inversión”, sintetizó.
Según el IERAL, el consumo privado podría aumentar un 74 % hacia 2030, traccionado por el financiamiento y la confianza en la economía.
La inversión total, pública y privada, crecería un 21 %, mientras que las exportaciones se expandirían un 23 %, impulsadas por la mayor demanda energética y minera y por precios internacionales favorables.
Capello señaló que el Gobierno debe tener cuidado en la orientación de los créditos, especialmente en los destinados a importaciones dentro del sector manufacturero o industrial. Según explicó, en los próximos años los sectores de energía y minería ampliarán su participación en la economía, pero su crecimiento también trasladará costos a las industrias y a la mano de obra intensiva.
En ese contexto, favorecer el financiamiento de importaciones podría profundizar la caída de los sectores fabriles, al competir con la producción local en un escenario de tipo de cambio bajo y salarios elevados en dólares. El economista insistió en que el crédito debe acompañar la inversión productiva, la mejora tecnológica y la modernización de la capacidad instalada, no el reemplazo de bienes nacionales por importados.
La baja del tipo de cambio también plantea tensiones: producir en dólares es más caro y exportar, más difícil. A la vez, los salarios altos medidos en dólares encarecen los costos laborales y fomentan la automatización. “El riesgo es que las empresas reemplacen trabajo humano por tecnología antes de tiempo”, alertó.
El impacto en el Norte: oportunidades y riesgos
En su proyección hacia 2030, la Fundación Mediterránea prevé que el crecimiento se concentrará en Patagonia, Cuyo y el NOA, impulsado por los proyectos de gas, litio, cobre y petróleo.

Si bien el peso del Norte pasaría de representar el 7% al 8% de las exportaciones nacionales, en términos reales el salto sería considerable por el aumento de producción, servicios y empleo indirecto.
“Aunque la mejora porcentual parezca menor, el impacto en la economía regional será muy visible”, sostuvo Capello.
En el caso de Salta, la expansión minera y energética podría generar demanda de proveedores locales en construcción, transporte, logística, mantenimiento e insumos industriales. Sin embargo, el economista advirtió que la apertura comercial y la presión competitiva externa pueden afectar a sectores fabriles o de manufactura local si no se acompaña con políticas de modernización.
La baja inflación, según Capello, aumentó la capacidad productiva y mejoró las ventas en el corto plazo, pero no garantiza un crecimiento sostenible si no se amplía el acceso al crédito y se moderniza la estructura productiva.
“Las pymes deben aprovechar este momento para invertir en eficiencia y tecnología. El crecimiento no vendrá por vender más, sino por producir mejor”, concluyó.