El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que prevé la eliminación de aranceles para más del 90% del comercio bilateral y beneficios directos para cerca del 99% de las exportaciones agrícolas, pone en el ojo de la tormenta el rol del campo en las economías regionales.
En Salta, donde la producción agropecuaria ya tiene un marcado perfil exportador, el entendimiento abre expectativas por la mejora en el acceso a mercados, pero también preocupaciones por la letra chica del convenio, los cupos previstos y la posibilidad de que cientos de miles de hectáreas queden fuera del esquema por exigencias ambientales y productivas.
Desde el sector productivo señalan que la provincia no parte de una situación de estancamiento, sino de crecimiento. “Las exportaciones del campo salteño crecieron este año entre un 15% y un 20%”, afirmó Francisco Vidal, presidente de Prograno (Asociación de Productores de Granos del Norte), en diálogo con Gente de Salta.
Los números explican por qué el acuerdo despierta interés en el norte. Según el informe “Los números del campo salteño”, la producción agropecuaria y agroindustrial representa cerca del 20% del Producto Bruto Geográfico de Salta, considerando el impacto directo. En términos de valor, el sector genera alrededor de US$1.943 millones anuales, con producción sobre más de 1,3 millones de hectáreas agrícolas.
En ese sentido se trata de un sector del agro que desde la provincia portan con la categoría de ser formadores de precio a escala global.
“En legumbres, especialmente alubias, Salta es uno de los principales productores a nivel mundial y ya exporta de manera sostenida a Europa”, explicó Vidal. “Nuestros principales clientes están en países como España, Italia y Portugal, vinculados a la industria enlatadora y fraccionadora”.
Qué podría potenciar el acuerdo
Desde Prograno consideran que el acuerdo podría consolidar mercados ya existentes y abrir margen para otros productos. “Un convenio comercial, en términos generales, siempre es favorable”, sostuvo Vidal, aunque aclaró que su impacto dependerá de los detalles finales.
Entre los rubros con mayor potencial aparecen las legumbres, donde Salta ya tiene posicionamiento, y la carne, que podría ganar volumen si se amplían cupos y se reducen aranceles. “La carne es uno de los productos donde puede haber mayor impacto, aunque también es donde más sensibilidad existe del lado europeo”, señaló.
La advertencia
El principal punto de preocupación para el campo salteño está en la letra chica ambiental. Vidal advirtió que algunas cláusulas podrían transformarse en una barrera indirecta para la producción del norte.
“Uno de los temas más delicados es el vinculado a la deforestación y a la fecha de habilitación de los campos”, explicó. “Si se exige que solo puedan exportarse productos provenientes de tierras habilitadas antes de 2021, en Salta eso puede dejar afuera una superficie muy importante”.
Según detalló, con el reordenamiento territorial vigente existe aún una gran cantidad de hectáreas con potencial productivo, tanto agrícolas como ganaderas. “Estamos hablando de cientos de miles de hectáreas que podrían quedar condicionadas si ese criterio se mantiene”, advirtió.
Europa no es un mercado nuevo, pero sí más exigente
Otro aspecto que el sector sigue de cerca es el de las normas sanitarias y productivas. “Hay que ver cómo queda finalmente el tema de los transgénicos, especialmente en soja, porque ahí la letra chica puede terminar repercutiendo mucho más que los aranceles”, sostuvo Vidal.
En ese sentido, remarcó que el desafío no es solo vender más, sino cumplir con estándares que pueden requerir inversiones adicionales. “El riesgo es que el acuerdo termine siendo una oportunidad para algunos y una barrera para otros”, sintetizó.
Expectativa con cautela
Para el campo salteño, el acuerdo Mercosur–Unión Europea aparece como una oportunidad para profundizar un proceso exportador que ya está en marcha, pero no como una solución automática. “Hay que terminar de ver bien el documento final y cómo se instrumenta”, insistió Vidal. “La clave va a estar en que las reglas contemplen la realidad productiva del norte argentino”.
Con exportaciones en crecimiento y un peso decisivo en la economía provincial, Salta observa el avance del acuerdo con interés, pero también con la certeza de que el impacto real dependerá menos de los anuncios y más de los detalles que se escriban en la letra chica.