La Ley de Modernización Laboral, aprobada por el Senado y a la espera de su debate en Diputados, integra dentro de su marco de beneficios impositivos un régimen ya probado desde 2024 para megaproyectos, principalmente vinculados a la minería. De obtener mayoría en la Cámara baja, el nuevo esquema -con otras condiciones- se extendería a empresas de menor envergadura.
Bajo el nombre de Régimen de Incentivos a las Medianas Inversiones (RIMI), y a diferencia del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), el nuevo esquema está dirigido a “Micro, Pequeñas o Medianas Empresas —tramo 1 y tramo 2 inclusive—”, según el documento aprobado en la cámara alta del Senado.
Mientras el RIGI, reglamentado en 2024, ampara con alivios fiscales y jurídicos durante 30 años a los proyectos que superen los U$s200 millones, el RIMI, reduce ese monto a un rango de “entrada” de entre u$s150 mil - u$s9 millones, dependiendo del tamaño de la empresa.
- Micro Empresas: u$s 150.000.
- Pequeñas Empresas: u$s 600.000.
- Medianas Empresas (Tramo 1): u$s 3.500.000.
- Medianas Empresas (Tramo 2): u$s 9.000.000.
Se contemplarán las inversiones realizadas durante los dos primeros años de vigencia del régimen, siempre que estén destinadas a la adquisición, fabricación o importación de bienes nuevos —excepto automóviles— que puedan amortizarse en el Impuesto a las Ganancias, así como a la ejecución de obras vinculadas a la actividad productiva.
El beneficio central: pagar menos Ganancias al principio
El eje del RIMI es la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias. En términos simples, la empresa puede descontar la inversión en un plazo más corto al calcular el impuesto. Eso reduce la carga fiscal en los primeros años y mejora el flujo de caja.
No se trata de una baja permanente del tributo, sino de un alivio en el arranque del proyecto que mejora la rentabilidad financiera.
Devolución anticipada de IVA
El régimen también acelera la devolución del crédito fiscal de IVA generado por la compra de bienes de capital.
Hoy ese recupero puede demorar hasta seis períodos fiscales mensuales. Con el nuevo esquema, se reduciría a tres. En la práctica, la empresa recuperaría el IVA en la mitad del tiempo, lo que implica menos capital inmovilizado, mayor liquidez y menor necesidad de financiamiento.
Qué tipo de empresas pueden ingresar
Más allá del tamaño formal, el acceso al RIMI estará determinado por el tipo de inversión que se realice. El régimen está orientado a proyectos productivos concretos, es decir, aquellos que impliquen ampliación de capacidad instalada, incorporación de tecnología o ejecución de obras vinculadas directamente a la actividad principal de la empresa.
- Industrias manufactureras que adquieran maquinaria nueva o amplíen sus plantas de producción.
- Empresas agropecuarias que incorporen sistemas de riego, mallas antigranizo o equipamiento destinado a mejorar el rendimiento y la productividad.
- Bodegas y economías regionales que inviertan en infraestructura productiva, ampliación de capacidad de guarda o modernización tecnológica.
- Firmas vinculadas a la eficiencia energética que reconviertan procesos o incorporen equipamiento de alto rendimiento.
- Empresas de servicios productivos o logísticos que ejecuten obras o incorporen bienes de capital amortizables orientados a mejorar su operatoria.
El denominador común no es el rubro, sino la naturaleza de la inversión. El régimen no alcanza a colocaciones financieras, activos de cartera ni bienes de cambio, y excluye expresamente la compra de automóviles. El foco está puesto en bienes de capital nuevos y en obras que incrementen la capacidad productiva.
Está diseñado para PyMEs que puedan realizar inversiones de escala relevante. Aunque formalmente incluye micro, pequeñas y medianas empresas, los pisos de entrada (u$s 600.000 o más en la mayoría de los casos) lo ubican en un segmento de empresas con capacidad financiera significativa. Tampoco baja impuestos estructuralmente solo mejora el flujo financiero en el arranque de la inversión.
Que el nuevo instrumento impacte en las Micro, Pequeñas y Medianas empresas, depende todavía, del aval de Diputados, tras la media sanción en el Senado de la Reforma Laboral.