Estudiantes de profesorados y carreras terciarias se manifestaron este lunes en el centro salteño para rechazar la suspensión del servicio nocturno de SAETA. Durante la protesta aseguraron que, si debieran reemplazar el colectivo por remises o aplicaciones de transporte para regresar a sus hogares, los costos podrían ir desde los $4.000 o $5.000 por viaje para quienes viven en barrios periféricos de la capital hasta los $16.000 para alumnos que llegan desde localidades como Campo Quijano.
La situación preocupa especialmente a quienes cursan en horario nocturno y dependen del transporte público para volver a sus casas. Según los testimonios recogidos durante la protesta, el gasto adicional podría superar los $100.000 mensuales para estudiantes de la ciudad y alcanzar más de $340.000 para quienes residen en localidades alejadas del área metropolitana.

A esto se suma la incertidumbre sobre cómo se recuperarán las horas de clases que dejarán de dictarse tras la modificación de horarios anunciada para garantizar el regreso de alumnos y docentes.
La convocatoria comenzó cerca de las 19.30 en las inmediaciones de la Escuela Normal Superior General Manuel Belgrano, ex Normal. Luego los manifestantes se trasladaron hasta la Legislatura provincial y finalmente realizaron una sentada sobre Mitre y Entre Ríos, donde interrumpieron el tránsito para visibilizar el reclamo.

Además de estudiantes, participaron docentes y trabajadores de las instituciones educativas. Según señalaron durante la protesta, el problema no solo afecta a quienes cursan por la noche, sino también a maestros, administrativos y ordenanzas que utilizan el transporte público para regresar a sus hogares y no cuentan con recursos suficientes para afrontar diariamente el costo de remises o aplicaciones.
Costos que preocupan
Paola Carrizo, estudiante del Profesorado de Ciencias Políticas del Instituto 6001 y vecina de Campo Quijano, explicó que un viaje alternativo para regresar a su localidad ronda los $16.000.
"Mi educación depende de ese boleto", sostuvo durante la manifestación.
La estudiante señaló que eligió cursar en horario nocturno porque trabaja durante el día y advirtió que la situación afecta a numerosos alumnos que intentan completar sus estudios mientras sostienen otras responsabilidades laborales y familiares.

Otro estudiante de Campo Quijano aseguró que el colectivo es la única alternativa viable para acceder a la educación superior.
"Hay chicos que directamente no pueden venir o pagarse los pasajes", afirmó al remarcar que muchos estudiantes dependen de los servicios interurbanos para asistir a profesorados y tecnicaturas en la capital.
Entre los asistentes también hubo estudiantes de barrios periféricos de la ciudad, quienes estimaron que un viaje alternativo podría costar entre $4.000 y $5.000 por tramo. Aunque el gasto es menor que para quienes viven en el interior del área metropolitana, sostuvieron que tampoco se encuentra al alcance de la mayoría de los alumnos que cursan en horario nocturno.
Las horas de clase que nadie sabe cómo recuperar
Más allá del transporte, los manifestantes expresaron preocupación por las consecuencias académicas que podría generar la modificación de horarios dispuesta tras la suspensión del servicio nocturno.
Según explicaron, varias materias están programadas hasta las 23, mientras que las nuevas disposiciones obligan a finalizar las actividades presenciales a las 21 para permitir el regreso de estudiantes y docentes.
Los alumnos señalaron que todavía no recibieron precisiones sobre cómo se recuperarán esas dos horas de clases, qué ocurrirá con los parciales ya programados ni cómo se desarrollarán las prácticas obligatorias.

Durante la protesta también surgieron dudas sobre una eventual implementación de clases virtuales para compensar el tiempo perdido. Sin embargo, los estudiantes advirtieron que muchas materias incluyen actividades prácticas que difícilmente puedan reemplazarse por completo mediante esa modalidad.
"Nosotros salimos a las 11 y ahora quieren obligarnos a salir a las 9. Eso nos perjudica porque muchas materias tienen prácticas y todavía no sabemos qué va a pasar", expresó uno de los estudiantes presentes.
La situación se vuelve aún más compleja para quienes viven fuera de la capital. Algunos manifestantes señalaron que ni siquiera podrían permanecer hasta las 21, ya que deberían retirarse antes para alcanzar los últimos servicios hacia sus localidades. En esos casos, la reducción efectiva de horas de cursada sería todavía mayor.
El contexto del conflicto
La suspensión del servicio nocturno fue confirmada por SAETA en medio del conflicto salarial que atraviesa el sistema de transporte del área metropolitana.

Ante ese escenario, el Ministerio de Educación dispuso que las actividades presenciales de los niveles vespertinos finalicen a las 21 para facilitar el regreso de estudiantes y trabajadores de la educación.
Mientras esperan definiciones sobre la continuidad de las clases, la recuperación de contenidos y el futuro del servicio nocturno, los manifestantes insistieron en que el transporte público no representa únicamente un medio de movilidad.

Para muchos de ellos, constituye una herramienta indispensable para acceder y permanecer dentro del sistema educativo.