Canasta básica economía consumo inflación
La Patagonia lidera

Salta quedó en el sexto lugar del ranking nacional y es una de las provincias donde más caro sale llenar el changuito

Las provincias registraron una dispersión en los precios. En qué puestos quedaron Mendoza y Buenos Aires.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 21 Enero de 2026
21 Enero de 2026

En los supermercados de la capital salteña y del interior provincial, el changuito se llena cada vez menos y cuesta cada vez más. En diciembre, una familia tipo necesitó $833.214 para cubrir una canasta mensual de alimentos y bebidas, lo que dejó a Salta en el sexto lugar del ranking nacional, superada únicamente por varias provincias patagónicas, tradicionalmente más caras por cuestiones logísticas y de costos de distribución.

El valor registrado en Salta no solo deja atrás a provincias como Mendoza ($807.177) y Buenos Aires ($803.800), sino que también se posiciona muy por encima del promedio de los distritos del norte y del centro del país, lo que refleja una presión significativa sobre el poder adquisitivo de los hogares salteños.

El avance de la inflación en los últimos meses impactó con fuerza en los precios de los alimentos y acentuó las brechas regionales, dejando a muchas familias salteñas con mayores dificultades para sostener el consumo básico.

Canasta básica: una familia necesitó $ 1.308.713 en diciembre para no ser pobre, según el INDEC
“Antes con $20.000 hacía una compra semanal bastante completa. Hoy con eso apenas cubrís lo básico”, contó María López

El aumento del costo del changuito no solo se refleja en los números, sino también en la experiencia cotidiana de los consumidores. “Antes con $20.000 hacía una compra semanal bastante completa. Hoy con eso apenas cubrís lo básico y tenés que dejar cosas para la próxima”, contó María López, empleada administrativa y madre de dos hijos, mientras hacía las compras en un supermercado del macrocentro salteño.

En la misma línea, Carlos Ríos, trabajador del sector de la construcción, explicó que el ajuste llegó directamente al consumo: “La carne ya casi no entra en la compra grande. Se compra menos cantidad o se reemplaza por pollo o fideos. Todo sube, pero el sueldo no acompaña”.

Desde el sector comercial también advierten un cambio marcado en los hábitos de consumo. José Herrera, dueño de un autoservicio en la zona sudeste de la ciudad, señaló que las ventas se sostienen, pero con tickets más bajos. 

“La gente viene, mira precios, pregunta mucho y se lleva lo justo. Antes llenaban el changuito; ahora compran por día o por semana”, afirmó. Según explicó, los aumentos en productos clave como carne, lácteos y artículos de limpieza generan un efecto inmediato: “Cuando suben esos rubros, se frena todo lo demás”.

Especialistas alertan por el impacto regional

Para economistas locales, el caso de Salta refleja una problemática más amplia del interior del país. “El problema no es solo que los precios sean altos, sino que los ingresos promedio en provincias como Salta son más bajos que en el AMBA”, explicó un analista económico consultado. “Eso hace que el impacto real de la inflación sea más fuerte y que el consumo se resienta más rápido”.

Una brecha de más de $100.000 entre provincias

De acuerdo con un informe de la consultora Analytica, un hogar necesitó en diciembre hasta casi $890.000 para cubrir la canasta básica de alimentos y bebidas, con una diferencia superior a los $100.000 entre la provincia más cara y la más barata del país.

El estudio, denominado “El Changuito Federal”, midió el costo de una compra mensual típica para una familia compuesta por dos adultos y dos menores. Para evitar distorsiones, la consultora aclaró que en todas las provincias se relevaron los mismos productos, con idénticas marcas y cantidades por empaque.

Carnes: el principal motor de las subas

Según el análisis de Analytica, uno de los factores que más incidió en el aumento del costo de la canasta fue el rubro carnes. El asado lideró los incrementos, con subas que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia.

Aumento en las carnes
Aumento en las carnes

En el caso de la carne picada, los aumentos fueron más moderados, entre el 4% y el 8%, aunque en provincias como Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego se registraron alzas cercanas al 16%. Estos incrementos impactaron de lleno en el gasto mensual de los hogares, especialmente en regiones donde el consumo de carne vacuna sigue siendo central.

Huevos estables, con excepciones puntuales

Otro dato relevante del informe es que el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable en la mayoría de las provincias. Las excepciones se dieron en la Ciudad de Buenos Aires (-3,1%), el Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), donde se observaron leves bajas, y en Chubut, donde hubo un aumento del 3,1%.

Huevos estables, con excepciones puntuales
Huevos estables, con excepciones puntuales

La Patagonia lidera los precios más altos

El relevamiento confirmó que la región patagónica concentra los valores más elevados del país. Santa Cruz encabezó el ranking como la provincia más cara para llenar el changuito, con un total de $890.350. Le siguieron Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602).

Recién después de ese grupo aparece Salta, como la provincia no patagónica con el costo más alto de la canasta alimentaria.

Relevamiento de precios en los supermercados
Relevamiento de precios en los supermercados

El contraste con las provincias más baratas

En el extremo opuesto del ranking aparece Formosa, como la provincia con el changuito más barato del país, con un costo de $783.302. También se ubicaron entre las más accesibles el Conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad de Buenos Aires ($796.000).

La comparación deja en evidencia que una familia salteña necesitó cerca de $50.000 más que una del AMBA para cubrir la misma canasta de alimentos, una diferencia que refuerza las desigualdades regionales en un contexto de alta inflación.

El dato de Salta refleja una tendencia que preocupa a economistas y analistas del consumo: el encarecimiento sostenido de los alimentos en provincias del interior, donde los ingresos suelen estar por debajo del promedio nacional. En ese escenario, el costo de llenar el changuito se convierte en una variable clave para medir el impacto real de la inflación en la vida cotidiana.

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