EconomíaDe Jujuy a Salta

Salvita compró una marca "vecina" que venía de cerrar una planta y despedir a 40 trabajadores

La operación marca un movimiento estratégico dentro del negocio alimenticio y se da luego de meses de dificultades en la firma adquirida, que había reducido su actividad en el norte argentino.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 30 Marzo de 2026
30 Marzo de 2026
Otito
Otito .

La histórica marca salteña Salvita, una gigante en el sector agroindustrial, hizo efectiva la compra, tras fuertes rumores que adelantaban el hecho, de Dulces Otito, que hace apenas cuatro meses anunciaba el cierre de una planta y la desvinculación de 40 empleados en San Pedro, Jujuy.

La información fue confirmada este lunes por la Comisión Nacional de Valores (CNV), donde Hijos de Salvador Muñoz S.A. —nombre legal de la firma—, en un comunicado oficial, informa que la operación se encuadra en una “estrategia de expansión hacia el sector alimenticio”, y así se hicieron con la marca, que hasta hace unos días le pertenecía a la histórica familia jujeña Galli.

Dulces Otito.
Dulces Otito.

Dulces Otito, fundada en 1954 y con 72 años de producción, cerró en noviembre una de sus plantas en Jujuy y despidió a 40 trabajadores, cuya indemnización se concretó enseguida, pues apenas un mes después anunciaba la transferencia de todo el capital propio de la firma, y libre de deuda, en favor de la familia Muñoz, dueños de la marca Salvita.

Los hermanos Salvador y Miguel Muñoz, quienes —además de Salvita— gestionan las marcas Sama y Sol del Norte, comunicaron ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) que la empresa avanzará en una integración operativa y comercial para “asegurar la continuidad de las actividades y del personal”, además de modernizar instalaciones y ampliar la oferta de productos.

Miguel y Salvador Muñoz.
Miguel y Salvador Muñoz.

Detrás de la compra, Hijos de Salvador Muñoz S.A. no es un actor menor. La empresa salteña concentra buena parte de su operación en Embarcación, donde montó un complejo industrial que reúne desde la planta procesadora de porotos —con exportaciones a Europa, África y Centroamérica— hasta el empaque de hortalizas, la elaboración de conservas y su red logística.

Ese despliegue se apoya en una base productiva extensa: más de 30.000 hectáreas en explotación, con foco en el cultivo de porotos, pero también con presencia en maíz, soja integrada a la actividad ganadera, frutas, hortalizas y bananas.

Justamente, la banana fue una de sus últimas apuestas. En 2019, la firma invirtió unos u$s 9 millones para meterse en ese negocio en Salta, y a fines de 2024 redobló la apuesta con la compra de un campo por alrededor de u$s 12 millones para fortalecer su producción de granos.

La historia del grupo, sin embargo, arranca mucho antes. Se remonta a 1920, cuando Salvador Muñoz Molina, un inmigrante español, comenzó a desarrollar la actividad hortícola en el norte. Con el tiempo, el proyecto fue pasando de generación en generación, hasta formalizarse en 1993 bajo el nombre actual, ya como un grupo agroindustrial consolidado.

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