Rescate a medias

The Wall Street Journal asegura que los bancos de EE.UU. suspenden el rescate de Argentina

El periódico norteamericano reveló que se cayó el blindaje prometido por Bessent. Ahora negocian un “repo” de US$ 5.000 millones para enero.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili — (NA)

Un artículo del influyente diario The Wall Street Journal sacudió la City porteña este jueves al asegurar que los principales bancos de Estados Unidos decidieron "archivar" el plan de rescate financiero por 20.000 millones de dólares que el gobierno de Javier Milei negociaba para blindar su programa económico. 

Según se pudo saber, las entidades JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup desistieron de avanzar con el megapaquete que había sido impulsado originalmente por el secretario del Tesoro de Donald Trump, Scott Bessent. En su lugar, las conversaciones giraron hacia una alternativa mucho más modesta y de corto plazo.  

La publicación estadounidense detalla que los banqueros ahora evalúan una línea de crédito tipo "repo" por unos US$ 5.000 millones. El objetivo de este financiamiento reducido sería auxiliar a la Argentina exclusivamente para afrontar el pago de deuda soberana de enero, estimado en US$ 4.000 millones, ante la imposibilidad de cerrar el acuerdo mayor. 

Scott Bessent

El motivo del freno, según el reporte, radica en la falta de certezas sobre los colaterales. Los bancos privados no habrían obtenido la "orientación del Departamento del Tesoro sobre qué garantías podían utilizar para protegerse de posibles pérdidas", lo que elevó el riesgo de la operación y enfrió el entusiasmo inicial. 

La reacción de Caputo 

Este jueves se profundizó la caída en la bolsa neoyorquina ante las menores chances de nuevas bajas de tasas hasta fin de año y el Gobierno deberá activar planes alternativos para el pago de deuda de enero. 

La noticia generó inmediatez en las redes sociales. Ante la consulta de una cuenta partidaria ("El Oráculo de Trenque Lauquen") que compartía el cable de urgencia sobre la suspensión del plan, el ministro de Economía, Luis Caputo, respondió con sugestiva brevedad: "Excelente pregunta", evitando confirmar o desmentir categóricamente la información, pero sembrando dudas sobre la interpretación del mercado.   

La gran recuperación de los bonos argentinos luego del resultado de las elecciones legislativas dejó al Gobierno muy cerca de algo que no sucede desde 2018: el regreso del país al financiamiento voluntario de los mercados. Con el riesgo país en zona de 600 puntos básicos, falta muy poco, pero todavía resta un escalón que no luce del todo fácil de superar. 

El propio Javier Milei reconoció que la expectativa es refinanciar al menos parte de la deuda que vence con colocaciones de nuevos títulos. Sin embargo, también reconoció que no hay una fecha precisa para alcanzar ese objetivo. “La verdad es que no podemos saber cuándo se nos abrirán los mercados”, explicó el presidente. 

La colocación del Bono Tango por parte del Gobierno porteño también acercó como nunca esta posibilidad. El distrito consiguió USD 600 millones, pero se registraron ofertas por USD 1.700 millones, quedando mucha demanda insatisfecha. El rendimiento del nuevo título, cuya duración promedio es de 7 años, fue de 8,1% anual en dólares. 

Donald Trump con Javier Milei

Pero, aún con la suba de las últimas semanas, los bonos argentinos siguen algo lejos de estos niveles. Los rendimientos se mantienen en un rango de 10% a 11% anual en dólares, lo que resulta muy caro para salir a buscar financiamiento fresco. Por eso, el objetivo es que el riesgo país se acerque a la zona de 400 puntos básicos para salir a tasas más razonables y sostenibles en el tiempo. 

El objetivo de máxima es la reapertura del mercado para colocaciones de deuda antes de fin de año. De esta forma sería posible conseguir fondos de los inversores para enfrentar el pago de deuda que vence el 9 de enero. En esa fecha hay que hacer frente a vencimientos de capital e intereses de bonos por USD 4.300 millones y, de ese total, USD 3.600 millones están en manos de tenedores privados. 

Turbulencias en Wall Street 

El escollo que se presenta ahora es la incipiente turbulencia que empezó a afectar a Wall Street. Ayer, incluso, los principales índices abrieron con fuertes subas, pero promediando la rueda una ola de ventas los puso una vez más en terreno negativo. 

El índice Nasdaq, que agrupa a las acciones tecnológicas, ya acumula en el último mes una caída cercana al 4%. Y los otros índices también están negativos, aunque con mermas algo menores. 

Grandes bancos de inversión salieron a alertar sobre valuaciones demasiado altas en los mercados, especialmente en empresas cuyo principal negocio es la Inteligencia Artificial. JP Morgan y Goldman Sachs fueron algunos de los que salieron a advertir sobre el riesgo de una caída significativa en las cotizaciones. 

Las dudas respecto a la evolución del mercado en Wall Street afecta a los activos argentinos, tanto a bonos como a acciones. Esto sucede porque aumenta la aversión al riesgo de los inversores, que prefieren refugiarse en activos de poca volatilidad. La caída del Bitcoin por debajo de los USD 90.000 también es consecuencia, al menos parcialmente, de este clima de mal humor del mercado. 

En este contexto, no luce sencillo que el rendimiento de los bonos argentinos siga comprimiendo como lo hizo el último mes. Si no ocurre, entonces el Gobierno tendrá que buscar planes alternativos para conseguir fondos frescos y hacer frente a los próximos vencimientos. 

La opción más viable por estas horas es acordar un préstamo sindicado con un grupo de bancos internacionales. En lo que va del 2025, el ministro de Economía, Luis Caputo, logró cerrar dos préstamos por alrededor de USD 3.000 millones. Luce factible avanzar por montos parecidos para evitar en lo posible el uso de reservas para hacer frente a los vencimientos, lo que afectaría el balance del Banco Central. 

Además, antes de fin de mes vencen unos USD 1.000 millones con el FMI que seguramente impactarán en ese stock de reservas brutas, que podrían bajar de los USD 40.000 millones. 

La situación de los mercados complica además el cumplimiento de la exigencia del Fondo en relación al nivel de reservas netas, teniendo en cuenta que el BCRA debería acumular no menos de USD 7.500 millones para alcanzar ese objetivo.