Cuentapropismo: uno de los pocos tipo de trabajos que crece.
Mapa del empleo

“Tu propio jefe”: mientras se debate la reforma laboral, crece el "frágil" autoempleo en Salta

Un relevamiento privado revela una transformación sostenida en la composición ocupacional y plantea interrogantes sobre estabilidad económica y cobertura previsional.

Juan Ancalle
por Juan Ancalle 16 Febrero de 2026
16 Febrero de 2026

Mientras el Senado dio media sanción a la reforma laboral y el proyecto espera el pulgar arriba de Diputados para recibir luz verde definitiva, el mercado laboral salteño exhibe un cambio que se viene consolidando desde hace años. En ese escenario, Gente de Salta pudo saber, a partir de un informe privado, que hoy uno de cada cuatro ocupados en la capital provincial genera ingresos a cuenta propia, sin depender de un empleador más que si mismo.

El estudio, elaborado por la consultora Politikon Chaco, analiza la evolución de la estructura ocupacional urbana durante la última década y confirma que el fenómeno no responde solo al contexto actual. En Salta, el 26% de los ocupados son técnicamente cuentapropistas, una proporción superior al promedio nacional, lo que implica que una porción creciente de trabajadores depende de ingresos más variables, más expuestos al ciclo económico y con mayores interrogantes en materia de cobertura previsional y protección social.

Detrás de la estadística aparecen realidades diversas. El término cuentapropista refiere a personas que generan ingresos por su cuenta, sin relación de dependencia ni empleador directo. Dentro de esa categoría conviven monotributistas, autónomos inscriptos en el régimen general, profesionales independientes, pequeños comerciantes, técnicos y oficios tradicionales. También incluye a trabajadores de plataformas digitales, repartidores, prestadores de servicios y ocupaciones informales que no cuentan con registro impositivo.

Se trata de un universo heterogéneo: puede abarcar desde un médico con consultorio propio hasta un vendedor ambulante o un repartidor de aplicaciones. Lo que comparten es que asumen el riesgo económico de su actividad y no perciben un salario fijo mensual.

En el ranking nacional, Salta no lidera el fenómeno, pero se ubica por encima de la media y dentro del grupo de ciudades donde el empleo independiente tiene mayor peso relativo. En la última década, su participación creció más de cuatro puntos porcentuales.

En paralelo, el empleo asalariado perdió participación relativa y hoy representa el 70,2% de los ocupados en la capital provincial. Esta categoría incluye a quienes trabajan en relación de dependencia, tanto en el sector privado como en el público, y perciben un salario de un empleador. Allí conviven trabajadores registrados —con aportes jubilatorios, cobertura de salud y derechos laborales formales— y también asalariados no registrados, es decir, empleados informales que cobran un sueldo pero sin protección legal plena.

Aunque siguen siendo mayoría dentro del mercado laboral urbano, su peso relativo es menor que una década atrás, en un contexto donde el crecimiento del trabajo independiente modificó la estructura ocupacional.

El porcentaje restante, cercano al 3%, corresponde a empleadores y trabajadores familiares sin remuneración. Los primeros son personas que tienen personal a cargo; los segundos participan en actividades económicas de carácter familiar sin percibir salario formal. Si bien su participación es menor, completan la radiografía del mercado laboral urbano.

Saber que uno de cada cuatro ocupados en Salta trabaja por cuenta propia permite entender que la estructura del mercado laboral cambió más allá de las discusiones coyunturales. La reforma laboral que espera el pulgar arriba de Diputados está pensada, en gran parte, para relaciones de dependencia. Sin embargo, una proporción creciente de personas genera ingresos sin empleador directo, lo que plantea interrogantes sobre cobertura previsional, estabilidad de ingresos y sostenibilidad del sistema de protección social.

El dato también ayuda a leer la economía local en perspectiva. Un mayor peso del empleo independiente implica ingresos más variables y mayor exposición al ciclo económico, además de una estructura productiva más fragmentada. Al mismo tiempo, muestra diferencias regionales: mientras en el norte argentino el trabajo por cuenta propia tiene mayor participación, en la Patagonia predomina el asalariado. No se trata solo de un número, sino de una señal sobre cómo se reorganiza el empleo en la provincia.

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