La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. En Salta, eso se tradujo en un número histórico de locales cerrados en los shoppings de la ciudad. Entre concursos preventivos, plantas paralizadas y recortes de producción, varias empresas con peso en el sector comenzaron a ajustar su estructura en distintos puntos del país, los culpables, según dicen: caída del consumo y las importaciones.
Por efecto dominó, la crisis en las plantas y talleres de confección también pone en jaque a marcas de peso en las calles —entre ellas Nike y Adidas—, aunque a nivel local el impacto se extiende a toda la cadena productiva y alcanza incluso a franquicias con presencia comercial en Salta.

Se trata de Zhoue, una firma vinculada a la empresa Zowner S.A., dedicada a la producción y comercialización de indumentaria. La marca bajó definitivamente las persianas de sus locales en la ciudad luego de que la compañía decidiera discontinuar su operación en el país. Al hecho lo pudieron confirmar los mismos dueños de las franquicias que recibieron la información directamente de “arriba”, mientras otras sucursales del país todavía liquidan sus prendas.

Gigantes textiles en crisis
El retroceso del sector también se refleja en la situación de algunas de las compañías industriales más relevantes del país.
• Zowner S.A.
Como ya había informado Gente de Salta, la salida de Zhoue implicó el cierre de tres sucursales en la capital —una en cada shopping— y forma parte de un proceso más amplio que alcanzó a unas 50 franquicias en todo el país. Según comerciantes del sector, la empresa comunicó hacia fines del año pasado el cierre de sus talleres con sede en Buenos Aires, donde trabajaban alrededor de 180 empleados.
• Emilio Alal S.A.
Fundada en 1913, la histórica textil santafesina abrió recientemente su concurso preventivo tras paralizar su división industrial. La empresa cerró sus plantas productivas de hilados y telas en Goya (Corrientes) y su unidad de hilados en Villa Ángela (Chaco), lo que dejó al menos 260 trabajadores sin empleo. Durante décadas se especializó en la producción de hilados de algodón, telas e insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería.
• TN & Platex
El grupo de la familia Karagozian, uno de los mayores conglomerados textiles del país, cerró por tiempo indeterminado su planta de Los Gutiérrez (Tucumán) y suspendió a 190 trabajadores, además de reducir operaciones en otras instalaciones del norte argentino. Es también el proveedor detrás de las marcas Ciudadela, Tom, Xpirit y Dfac.
• Textilana S.A.
La firma marplatense propietaria de la marca Mauro Sergio también enfrenta tensiones operativas. Durante 2025 la compañía redujo su producción cerca de 20%, afectada por la caída del consumo y la creciente competencia de prendas importadas.
• Grupo Dass
La empresa dedicada al ensamblado de calzado deportivo en la Argentina volvió a ajustar su estructura productiva. En su planta de Eldorado (Misiones), donde fabrica zapatillas para marcas internacionales como Nike y Adidas, se registraron nuevos despidos durante el último año.

Una industria con fuerte capacidad ociosa
Los datos sectoriales ayudan a explicar el escenario. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad textil cayó 36,7% interanual en noviembre de 2025, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 29,2%, el nivel más bajo entre todos los rubros industriales.
Mientras tanto los empresarios que dialogaron con Gente de Salta, adelantaron que una de las estrategias de supervivencia del sector, en plena retirada industrial, sería dejar de producir en talleres locales -o hacerlo en una porción muy reducida- a importar los insumos de China y hacer solo el acabado en el país: del made in Argentina al estampado in Argentina.
Desde Salta, Sandra Zolezzi —comerciante del rubro textil con más de tres décadas de trayectoria y ex franquiciada de Zhoue— resume el problema con una frase que se repite cada vez más dentro del sector:
“No es que la ropa argentina sea cara —cuenta—, lo caro son los impuestos”.
“No sé quién va a quedar en pie”, cerró.


