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Donald Trump en tanto, advierte a Miguel Díaz-Canel y a Gustavo Petro

Cuba admite que 32 soldados de esa nacionalidad murieron mientras defendían a Nicolás Maduro

Según información oficial en un comunicado de La Habana, los fallecidos cumplían misiones militares en representación de las Fuerzas Armadas del país caribeño, atendiendo una solicitud directa del Gobierno de Maduro.

5 Enero de 2026
5 Enero de 2026

La operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro ha revelado un costo en vidas significativamente mayor al inicialmente reconocido. El silencio oficial, tenso y preñado de incertidumbre, finalmente se rompió cuando Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, admitió que “gran parte” del anillo de seguridad presidencial fue abatido durante la incursión. 

La confirmación escalofriante llegó desde una fuente anónima citada por The New York Times: al menos 80 personas —entre militares y civiles— murieron como consecuencia directa del operativo lanzado por Estados Unidos. Una cifra que pesa como una lápida sobre la ya convulsa situación venezolana, aunque se ignora si ese numero de bajas incluye a los soldados cubanos muertos.

La captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, marca la mayor intervención directa de Washington en América Latina en décadas, abriendo de par en par las puertas a un escenario de extrema incertidumbre política, jurídica y militar. Un tablero de ajedrez geopolítico donde cada movimiento amenaza con desencadenar una tormenta. Y está Cuba. Y por lo tanto Rusia.

La admisión cubana

En ese contexto, el Gobierno de Cuba, con la voz cargada de luto y consternación, confirmó este domingo que 32 ciudadanos de su país perdieron la vida durante el ataque militar perpetrado por Estados Unidos contra Venezuela, un ataque que culminó con la detención y el traslado a Nueva York del presidente Nicolás Maduro. El eco de esta tragedia resuena con fuerza en la isla.

Los militares cubanos formaban parte de un cuerpo de élite conocido como las “Avispas negras”, un grupo que durante largo tiempo integró el círculo de seguridad más cercano a Maduro. Fueron ellos, en última instancia, quienes se enfrentaron al ataque final norteamericano que apresó al presidente venezolano. El enfrentamiento, breve pero brutal, selló su destino.

El comunicado oficial, reproducido por la agencia Prensa Latina, precisa que los cubanos “cayeron en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones”, tras ofrecer “férrea resistencia”. Palabras que intentan encapsular el heroísmo y el sacrificio en medio del caos y la devastación.

Una vez verificadas sus identidades, sus familiares fueron informados, sumiéndose en un dolor que traspasa fronteras. Recibieron las condolencias del general Raúl Castro, líder de la Revolución Cubana; del presidente Miguel Díaz-Canel, y de las jefaturas de las instituciones a las que pertenecían. Un consuelo oficial que, sin embargo, no atenúa la pérdida irreparable.

El Gobierno cubano calificó los hechos como un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado”, y subrayó que los combatientes “supieron poner en alto, con su actuación heroica, el sentir solidario de millones de compatriotas”. 

En honor a los combatientes caídos, el presidente Miguel Díaz-Canel declaró duelo nacional, que regirá desde las 6:00 a.m. (hora local) del lunes 5 de enero hasta las 12:00 de la noche del martes 6 de enero.

La advertencia de Trump

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo por la noche que Cuba está "a punto de caer" luego de la detención de Nicolás Maduro, debido a que sus problemas económicos pueden verse agravados al no poder contar con el petróleo de Venezuela.

"Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todo sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano", aseguró el mandatario estadounidense que ordenó el asalto final contra Maduro, que se ejecutó en cuestión de minutos y fue el punto culminante de una ofensiva prolongada. 

Trump también advirtió que podría enviar “una misión de Estados Unidos” a Colombia, en un mensaje dirigido a su par Gustavo Petro, al que acusó de estar vinculado al narcotráfico.

Las declaraciones fueron realizadas desde el Air Force One, en Florida, antes de regresar a Washington, y se dieron en un contexto de máxima tensión política en la región.

En diálogo con la prensa, Trump sostuvo que Colombia “está muy enferma” y que es gobernada por “un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y vendérsela a Estados Unidos”. Insistió además en que Petro “no lo hará por mucho tiempo” y afirmó que el país tiene “molinos y fábricas de cocaína”.

Consultado sobre la posibilidad de una operación similar a la realizada en Venezuela, Trump respondió: “Suena bien para mí”, frase que fue interpretada como una amenaza directa al gobierno colombiano.

Las declaraciones no fueron aisladas. El sábado, tras el operativo que terminó con la captura de Maduro, Trump ya había advertido a Petro que debía “cuidarse el trasero”, en el marco de una relación bilateral marcada por cruces públicos y acusaciones reiteradas.

Trascendieron más detalles del operativo contra Maduro

Durante meses, el Ejército estadounidense reforzó su presencia frente a las costas venezolanas y lanzó ataques reiterados contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, destruyéndolas de forma visible y letal, según informó la propia Casa Blanca. 

barcos hundidos en el Caribe
barcos hundidos en el Caribe

Esos operativos funcionaron, además, como cobertura para el despliegue gradual de capacidades militares en la región. Un juego de sombras y engaños que precedió al golpe final.

En paralelo, las agencias de inteligencia afinaron el seguimiento del mandatario venezolano. 

Equipos de la CIA operaron de forma encubierta desde agosto, reconstruyendo con detalle los movimientos cotidianos de Maduro: sus rutinas, residencias temporales, hábitos alimenticios, vestimenta y patrones de seguridad.

 Una paciente labor de espionaje que tejió una red invisible alrededor del presidente. Esa información permitió a las fuerzas especiales ensayar una y otra vez la misión en una réplica exacta del complejo presidencial, construida en secreto fuera del país. Un ensayo de lo que estaba por venir.

“Pensamos, desarrollamos, entrenamos y ensayamos una y otra vez”, explicó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. “No para hacerlo bien, sino para garantizar que fuera imposible equivocarnos”, afirmó. Una declaración que revela la frialdad y la determinación implacable detrás de la operación.

La noche del operativo

El visto bueno final se produjo el viernes a las 22.46, tras varios días de espera por condiciones meteorológicas favorables. Más de 150 aeronaves despegaron desde unas 20 bases del hemisferio occidental, entre ellas cazas F-35 y F-22, bombarderos B-1, drones, aviones cisterna y plataformas de guerra electrónica. 

Un despliegue de poderío aéreo que oscureció los cielos.

Bombardeo en Caracas

Los primeros ataques estuvieron dirigidos contra sistemas de defensa aérea venezolanos, un factor clave para permitir el ingreso de las fuerzas de extracción y que explicaría buena parte de las bajas militares confirmadas. 

Los helicópteros avanzaron a muy baja altura sobre el mar y alcanzaron Caracas cerca de las 2 de la madrugada. Según Caine, fueron atacados al aproximarse a la base militar donde residía Maduro. Uno de ellos recibió impactos de bala, aunque logró mantenerse operativo. Estados Unidos respondió al fuego “en defensa propia”. Un intercambio de disparos en la oscuridad que presagiaba la tormenta, según publicó La Nación.

A las 4.21 de la madrugada del sábado (6.21 en la Argentina), Donald Trump anunció en su red Truth Social que Estados Unidos había capturado a Maduro. Horas más tarde, desde su residencia en Florida, describió la misión como “oscura y mortal” y afirmó que amplias zonas de Caracas quedaron sin suministro eléctrico. Vecinos de áreas cercanas a instalaciones militares relataron detonaciones desde las 1.50 de la madrugada y al menos siete explosiones en distintos puntos de la capital. El rugido de la guerra resonando en las calles de Caracas.

La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, quien de acuerdo con la Constitución debería asumir el poder tras la captura de Maduro, reconoció en un discurso televisado que la operación estadounidense dejó víctimas fatales entre civiles y miembros de las fuerzas armadas. 

Delcy Rodríguez - vicepresidenta de Venezuela
Delcy Rodríguez - vicepresidenta de Venezuela

Sin ofrecer cifras precisas, admitió que los enfrentamientos y bombardeos provocaron muertes en distintos puntos del país y describió la situación como una “agresión sin precedentes”. Un reconocimiento tácito del caos y la devastación desatados.

Horas más tarde, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aportó más detalles al admitir que el operativo “neutralizó” a una parte sustancial del anillo de seguridad presidencial, lo que confirmó la magnitud del despliegue militar y su alto costo humano. Aunque evitó precisar números, sus declaraciones dejaron en claro que las bajas incluyeron efectivos encargados de la protección directa del mandatario, además de soldados y civiles alcanzados por los ataques.

Según fuentes extraoficiales, la mayoría de los muertos pertenecían al Batallón de Seguridad Presidencial número 6. Se trataba de jóvenes de rangos militares: tenientes, cabos, guardias de honor, sargentos e incluso alumnos que todavía no habían egresado de la Academia Militar.

Los ataques también dejaron decenas de heridos. Según un reporte de hospitales que realiza la Red de Médicos en Venezuela hasta las 14 (hora de Caracas) del 3 de enero se había registrado el ingreso de 90 personas heridas a distintos hospitales del Distrito Capital, producto de los bombardeos. El dolor y el sufrimiento extendiéndose como una sombra sobre la ciudad.

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