MundoControversia y repudio

Indignación mundial por el nuevo Código Penal de Afganistán que permite pegarle a las mujeres y niños

El texto aprobado por el régimen del líder supremo Hibatullah Akhundzada generó malestar entre organizaciones internacionales. También habla esclavitud y la división de clases sociales.

13 Febrero de 2026
13 Febrero de 2026
Mujeres y niños, los más vulnerables del régimen talibán.
Mujeres y niños, los más vulnerables del régimen talibán. (Web)

El nuevo Código Penal en Afganistán provocó controversia y repudio, ya que permite golpear a las mujeres e hijos. La normativa establece que, en caso de que los ataques provoquen moretones visibles o fracturas, la sanción será únicamente de 15 días de prisión. 

El Artículo 32 establece que “si un esposo golpea a su esposa con violencia excesiva resultando en fractura, lesiones o la aparición de moretones en su cuerpo, y la esposa prueba su reclamo ante el juez, el esposo es considerado un criminal; el juez deberá sentenciarlo a quince días de prisión”. 

El documento aprobado por el régimen del líder supremo Hibatullah Akhundzada dicta también que la sociedad afgana estará dividida en cuatro categorías: los clérigos, la élite, la clase media y la baja. En esa línea, el castigo por un delito ya no se medirá por su gravedad, sino por la posición social del acusado. 

 El líder supremo Hibatullah Akhundzada tiene "poder absoluto".
El líder supremo Hibatullah Akhundzada tiene "poder absoluto".

Esto significa que por el mismo delito, la primera y segunda categoría recibiría una simple advertencia. Para la clase media, una citación judicial y prisión, mientras que la clase baja recibirá directamente “amenazas y golpes”. 

Además, el texto explica cómo deben aplicarse los castigos físicos. Por ejemplo, en caso de los latigazos, solo ese puede golpear hasta un máximo de 39 veces y no en una sola parte del cuerpo, así como tampoco en la cabeza o zonas sensibles. 

Mujeres en Afganistán
Mujeres en Afganistán

Por otro lado, en varios artículos se menciona la palabra “esclavo” con frecuencia y los separa legalmente de la gente “libre”. 

El código choca radicalmente con las normas internacionales de derechos humanos, al basarse en “confesiones” y “testimonios” sin investigaciones independientes, un marco propenso a la tortura. 

La situación social del país agrava el escenario. El 85 % de la población vive con menos de un dólar al día, el 69 % enfrenta inseguridad alimentaria y solo el 6 % de las mujeres participa en el mercado laboral formal. Estos factores refuerzan la vulnerabilidad de mujeres y niños frente a la violencia doméstica. 

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