El 19 de abril de 2026, Shamar Elkins, de 31 años, mató a ocho niños de entre 3 y 11 años en el barrio Cedar Grove de Shreveport, Louisiana. Siete de los niños eran hijos suyos y uno era su sobrino. Su esposa y su exesposa resultaron heridas.

Elkins murió horas después durante una persecución policial que terminó en Bossier City, a unos 25 kilómetros del lugar del ataque. El hecho es el tiroteo masivo más letal de Louisiana en toda su historia y el más mortífero de Estados Unidos desde enero de 2024.
El martes 21 de abril, la Fiscalía Federal del Distrito Occidental de Louisiana anunció el arresto de Charles Ford, de 56 años, residente de Shreveport, imputado por posesión ilegal de arma de fuego en calidad de convicto y por haber hecho declaraciones falsas a agentes federales. Los cargos se vinculan directamente al rifle que Elkins utilizó para matar a los niños cuatro días antes.

La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) realizó una trazabilidad del rifle, identificado como un Mossberg 715P calibre .22 de estilo largo. La investigación determinó que una mujer había comprado el arma el 22 de febrero de 2025 y luego se la entregó a Ford para que la guardara mientras ella estaba internada en un hospital. Ese vínculo fue el punto de partida de la investigación federal.
Ford inicialmente negó ante los agentes del ATF haber tenido el arma en su poder, afirmando que no podía tenerla por ser un convicto. Más tarde admitió que sí la había tenido, que la guardaba bajo el asiento de su camioneta, y que creía que Elkins se la había robado. Según documentos judiciales, Ford notó que el arma había desaparecido de su vehículo alrededor del 9 de marzo, semanas antes de la masacre.
Bajo la ley de Louisiana, una persona condenada por uso ilegal de armas tiene prohibido poseer una por al menos diez años. Ni Elkins ni Ford podían tener un arma de fuego legalmente. Elkins había sido arrestado en 2019 por dos cargos: uso ilegal de armas y portar un arma en propiedad escolar. Sin embargo, ese antecedente no le impidió acceder al rifle con el que mató a sus hijos.

El fiscal federal Zachary Keller declaró que la muerte de Elkins privó a la comunidad de verlo responder ante la justicia, y que el procesamiento de Ford es el único camino disponible para brindar algo de responsabilidad penal por los hechos. Ford enfrenta hasta quince años de prisión por el cargo de posesión ilegal y hasta cinco años adicionales por las declaraciones falsas a los agentes federales.
Elkins se había desempeñado como especialista en la Guardia Nacional del Ejército de Louisiana entre 2013 y 2020, nunca fue desplegado al exterior y se retiró como soldado raso. Al momento del ataque trabajaba para la empresa de logística UPS. Un familiar declaró a medios locales que Elkins estaba angustiado porque su matrimonio estaba terminando y que le había dicho a su hermano que no quería perder a su esposa. Ambos debían comparecer ante un tribunal el lunes 20 de abril, al día siguiente del ataque.

