Sonrisas, negocios y advertencias

Xi Jinping y Donald Trump apuestan al diálogo, pero Taiwán vuelve a marcar el límite

Los mandatarios Xi Jinping y Donald Trump mantuvieron una conversación que dejó señales de distensión y voluntad de cooperación entre las dos mayores potencias del mundo, pero también ratificó que Taiwán continúa siendo el principal foco de tensión en la relación bilateral, con Beijing marcando límites claros a la política estadounidense en la región.

Por Redacción Gente de Salta

Xi Jinping y Donald Trump apuestan al diálogo, pero Taiwán vuelve a marcar el límite — .

El presidente de China, Xi Jinping, mantuvo este miércoles una conversación telefónica con su par estadounidense, Donald Trump, en la que ambos líderes coincidieron en la necesidad de encauzar las relaciones bilaterales a partir del “respeto mutuo” y la cooperación, aunque Beijing volvió a dejar en claro que la cuestión de Taiwán sigue siendo una línea roja para su política exterior.

Según informó el sitio RFI, Xi expresó su expectativa de que las diferencias entre las dos mayores economías del mundo —incluidas las comerciales— puedan resolverse de manera amistosa. “Abordando las diferencias una a una y fomentando continuamente la confianza mutua, podemos forjar un camino adecuado para que ambos países se lleven bien”, señaló el mandatario chino, de acuerdo con la cadena estatal CCTV.

En ese marco, Xi propuso que 2026 sea un punto de inflexión en el vínculo bilateral. “Hagamos de 2026 un año en el que China y Estados Unidos, como dos grandes Estados, avancen hacia el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para todos”, afirmó.

Donald Trump y Xi Jipinp

Desde Washington, Trump calificó el diálogo como altamente positivo. En una publicación en su red Truth Social, sostuvo que “la relación con China, y mi relación personal con el presidente Xi, es extremadamente buena”, y remarcó que ambos son conscientes de la importancia estratégica de mantener ese vínculo.

De acuerdo al presidente estadounidense, la conversación incluyó una amplia agenda de temas sensibles: comercio internacional, la situación en Taiwán, la guerra entre Rusia y Ucrania y la posibilidad de una futura visita oficial a China. Trump también detalló que se habló sobre Irán, la compra de petróleo y gas por parte de China a Estados Unidos, el incremento en la adquisición de productos agrícolas —con especial énfasis en la soja— y la entrega de motores de avión.

“Creo que se lograrán muchos resultados positivos durante los próximos tres años de mi presidencia relacionados con el presidente Xi y la República Popular China”, afirmó Trump, proyectando un escenario de entendimiento pragmático entre ambas potencias.

Sin embargo, el tono conciliador tuvo un límite claro. Xi subrayó que “el tema de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos” y advirtió que Washington debe actuar con “cautela” en la venta de armas a la isla, un punto de fricción permanente entre ambos países.

Lai Ching-te es el nuevo presidente de Taiwán

China y Taiwán permanecen separadas políticamente desde 1949, cuando las fuerzas nacionalistas lideradas por Chiang Kai-shek se refugiaron en la isla tras perder la guerra civil frente a los comunistas de Mao Zedong. Beijing considera a Taiwán parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, mientras Estados Unidos mantiene su apoyo militar y político a Taipéi.

La llamada entre Xi y Trump expone, una vez más, el delicado equilibrio entre cooperación y rivalidad que define la relación sino-estadounidense: diálogo abierto y pragmatismo económico, pero tensiones latentes en los asuntos estratégicos que siguen condicionando el tablero global.