PolicialesQuedó detenida

Agostina Páez, la joven de los gestos racistas en Brasil: "Me siento abandonada y desamparada por mi país"

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 5 Febrero de 2026
5 Febrero de 2026
Agostina Páez, la argentina presa en Brasil
Agostina Páez, la argentina presa en Brasil .

Agostina Páez, la argentina retenida en Brasil por injurias raciales, quedó detenida este viernes en Río de Janeiro. El arresto se concretó a 48 horas de que el Ministerio Público Fiscal de la ciudad carioca pidiera su prisión preventiva a pesar de que estuviera aislada en un departamento y con tobillera electrónica. 

La sombra del "riesgo de fuga" se cernía sobre Páez, una acusación formulada por el Ministerio Público de Río de Janeiro que, según Info del Estero, su defensa considera "una medida exagerada, ya que Agostina siempre estuvo a derecho y a disposición cada vez que la llamaron". La tobillera electrónica que portaba, pensada como garante de su permanencia en el país, no bastó para disipar las dudas de las autoridades.

La reacción no se hizo esperar. En un video cargado de angustia, compartido en su cuenta de Instagram, Agostina Páez buscaba desesperadamente una voz que la escuchara. "Estoy desesperada, estoy muerta de miedo y hago este video para que se hagan eco de la situación que estoy pasando", confesó.

En los breves 22 segundos de su mensaje, la joven delineaba su versión de los hechos: "Soy Agostina Páez, acusada de injuria racial en Brasil. En este momento he recibido una notificación que hay una orden de detención para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día 1. Se están vulnerando todos mis derechos".

Días antes, la joven había compartido con su padre, el empresario santiagueño Mariano Páez, el peso de la soledad y el desamparo. En sus palabras se percibía la profunda sensación de sentirse "abandonada y desamparada por mi país". La situación, lejos de amainar, parecía escalar a un punto crítico.

El origen de todo se remonta a mediados de enero, cuando un video se viralizó, capturando un instante que marcaría el destino de Agostina Páez. 

En las imágenes, se veía a la abogada imitando los movimientos de un mono, un gesto que evoca tristemente ciertos cánticos y actitudes vistas en encuentros futbolísticos entre equipos argentinos y brasileños. Mientras realizaba estos gestos y emitía sonidos guturales, sus amigas intentaban, casi a la fuerza, sacarla del bar, conscientes de la gravedad de la situación.

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