El caso de Dante Daniel Laureano volvió a exponer una de las situaciones más cuestionadas en materia de justicia vial: la posibilidad de que un responsable de una muerte quede en libertad.
El joven fue atropellado en noviembre de 2023 en Rosario de Lerma. El conductor no solo provocó el siniestro, sino que además se dio a la fuga sin asistirlo. Durante siete días, Laureano luchó por su vida hasta que finalmente falleció a causa de las graves lesiones.

Sin embargo, el acusado, Sergio Martínez Gutiérrez, fue condenado a tres años de prisión condicional, es decir, no irá a la cárcel. La sentencia —dictada por la jueza Paola Marocco en un juicio abreviado— incluye reglas de conducta, inhabilitación para conducir y un resarcimiento económico a la familia.
La resolución judicial se encuadra en la figura de homicidio culposo agravado, que castiga hechos sin intención de matar, aunque medie imprudencia. En estos casos, cuando la pena no supera cierto límite, la ley permite que sea de cumplimiento condicional.
Aun así, el desenlace genera un fuerte malestar social: una vida perdida, un conductor que huyó y una condena sin prisión efectiva. La familia del joven, que encabezó marchas y pedidos de justicia, insiste en que este tipo de fallos no solo duelen, sino que también dejan un mensaje preocupante sobre la responsabilidad al volante.