En un sombrío capítulo de la historia criminal de Salta, los lazos de sangre se entrelazan con la violencia de género. Los hermanos Herrera, junto al hijo de uno de ellos, cumplen condenas por femicidio e intento de femicidio en la Unidad Carcelaria 1 de Salta, ubicada en Villa Las Rosas.
Los protagonistas de esta trágica historia son: Gabriel Roberto “Chirete” Herrera, sentenciado a cadena perpetua por dos femicidios; su hermano, Wálter Jesús “Herrumbre” Herrera, también con prisión perpetua por un femicidio; y el hijo de "Chirete", Gabriel Armando “Chiretito” Herrera, tras las rejas por intento de femicidio.
El pasado lunes se cumplieron nueve años del brutal asesinato de Andrea Edith Neri, joven pareja de "Chirete". Durante una visita íntima en su celda de Villa Las Rosas, impulsado por los celos, "Chirete" arrebató de los brazos de su madre al bebé de dos meses que tenían en común y le asestó más de 36 puñaladas con una gubia.
“Ahí está, la maté. Se terminó la carnereada”, fueron las frías palabras de Gabriel “Chirete” Herrera tras cometer el atroz crimen. Luego, se lavó las manos ensangrentadas y regresó a la celda para dejar al bebé, liberando un odio visceral alimentado por una imagen de Andrea con otro hombre mostrada por un interno.
"Chirete" ya purgaba una pena desde 2003 por robo calificado. Debido a su mala conducta, fue trasladado desde la capital salteña al penal de Metán, donde en 2006 asesinó a Verónica Castro, madre de dos de sus hijos, uno de ellos es Gabriel Armando Herrera.

Chirete y Herrumbre: Femicidas aislados en la cárcel
Aproximadamente hace cuatro o cinco años, Wálter Jesús “Herrumbre” Herrera, hermano del doble femicida, fue arrestado por el asesinato de una joven, perpetrado junto a otro hombre.
El mayor de los Herrera recibió la máxima pena por el femicidio de esta joven, una adicta conocida como "piperita". Su cuerpo fue encontrado en un canal de la ciudad, tras ser brutalmente ultrajada.
Chirete Herrera y su hermano Wálter Jesús comparten celda en el pabellón “R” medio, una zona de aislamiento. Según fuentes del Servicio Penitenciario consultadas por Gente de Salta, este pabellón es "chico" y cuenta con dos celdas, una ocupada por los hermanos y la otra por otro delincuente condenado por un delito grave. En el centro, disponen de un "pequeño patio".
El aislamiento tiene como objetivo garantizar la seguridad de los hermanos Herrera, ya que en ocasiones anteriores, cuando compartían espacio con otros reclusos, "Chirete" sufrió intentos de asesinato.
En el ambiente carcelario, el asesinato de una mujer es considerado un acto de suma gravedad, casi "imperdonable". Por este motivo, "Chirete" es conocido como el “anticoncha” y su vida corre peligro entre la población carcelaria.
Diariamente, los hermanos Herrera disfrutan del patio del pabellón R, tienen acceso a un televisor y realizan actividades comunes, siempre aislados del resto de la población.
El Legado de un padre: La condena del hijo
Gabriel Armando Herrera, de 28 años, hijo de "Chirete" y la asesinada Verónica Castro, también se encuentra recluido en el penal de Villa Las Rosas desde 2018, cumpliendo una condena de 13 años y seis meses por violencia de género.
Tras recibir más de veinte denuncias por parte de dos de sus exparejas, incluyendo un intento de homicidio con arma de fuego contra la última, el joven fue condenado por diversos delitos, entre ellos: amenazas (cuatro hechos); coacción; lesiones leves agravadas por la relación de pareja y el género; y homicidio triplemente calificado por la relación de pareja y el género, en grado de tentativa, en concurso real y uso de arma de fuego en concurso ideal con portación ilegal de arma de fuego.
Armando Herrera se encuentra en el pabellón “K”, un sector relativamente nuevo, destinado a internos con buena conducta que no generan problemas. Muchos de ellos participan en actividades laborales o de otra índole, obteniendo beneficios a cambio.

Sin embargo, la situación es diferente para el hijo de "Chirete". Según relató a medios locales hace algunos años, fue aislado "por ser su hijo", después de que otro interno intentara atacarlo por los crímenes de su padre, el femicida serial. “Lamentablemente, tengo que cargar con esa mochila”, expresó.
La distancia entre el pabellón K y el pabellón R es considerable. Según fuentes de la Unidad Carcelaria 1, padre e hijo nunca se han cruzado ni se cruzarán dentro del penal de Villa Las Rosas.
Fuentes cercanas al caso revelaron que, al enterarse de la relación entre Andrea Neri y "Chirete", Armando intentó convencerla a través de cartas para que se alejara de su padre, a quien describió como un "monstruo".
El único encuentro entre padre e hijo en una dependencia policial, según Armando, tuvo lugar en 2017 en la Alcaidía General de la provincia, mientras "Chirete" estaba detenido por el segundo femicidio y su hijo fue llevado tras ser denunciado por violencia de género. “Hubo muchos insultos, mucho odio, nos dijimos de todo”, recordó.

