Una extensa audiencia se desarrolló este jueves, en el marco del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023, en el barrio privado El Tipal, de la zona oeste de la ciudad de Salta, y uno de los testimonios más importante de la jornada fue el de la psicóloga que trató al acusado, el esposo de la víctima, José “Jota” Figueroa, después del hecho.
Se trata de la licenciada en psicología Alejandra López, quien declaró que Figueroa proviene de una familia “rígida y disfuncional”, con un perfil conservador y “buen nivel sociocultural”.
En ese contexto, señaló que las pruebas gráficas realizadas durante el tratamiento evidencian conflictos en sus vínculos primarios durante la infancia, los cuales no fueron resueltos y permanecen vigentes en su vida adulta.

En cuanto a su personalidad, indicó que presenta rasgos dependientes en su modo de vincularse con Kvedaras, y lo describió como una persona sumamente controlada, que regula constantemente sus pensamientos y emociones, descartando así una personalidad irascible.
Al mismo tiempo, lo definió como alguien autoexigente, estrictamente responsable y orientado a hacer las cosas bien, principalmente en beneficio de los demás.
Una persona de hábitos saludables y una importante capacidad de sublimación
La profesional destacó que Figueroa tenía hábitos saludables, tanto físicos como psicológicos, y una importante capacidad de sublimación —mecanismo de defensa considerado maduro— que le permitía canalizar tensiones a través de actividades como la lectura, el deporte y la vida social.
En ese sentido, sostuvo que, a su entender, “no se podía esperar un desborde de las características” del que derivó en los hechos del 4 de agosto de 2023, y remarcó que “no presenta indicadores de psicopatía”.
Respecto de su historia familiar, mencionó situaciones de maltrato vinculadas a la ausencia y el silencio de sus padres durante la infancia, lo que —según explicó— derivó en una tendencia a sobreproteger a sus propios hijos.
Sobre la relación con la víctima, afirmó que Figueroa la consideraba “el eje de su vida y de la vida de sus hijos”, y que incluso “soportaba situaciones de sometimiento” de parte de ella que otras personas no hubieran tolerado.

Estaba “triste y apenado” por la decisión de separarse
Luego, añadió que la pareja se encontraba en proceso de separación y que existía un acuerdo para sostener las condiciones de vida que tenían los hijos, aunque esa situación lo tenía “triste y muy apenado”.
Durante el tratamiento, el paciente también refirió presuntas infidelidades por parte de su esposa a lo largo de su matrimonio.
En relación al hecho, López explicó que, cuando comenzó a tratarlo —pocos días después del crimen, cuando ya estaba alojado en el servicio penitenciario—, Figueroa presentaba indicadores de un profundo episodio depresivo, asociado a un cuadro de estrés postraumático por la pérdida de su esposa, su familia y su vida tal como la conocía.
Señaló que la culpa estuvo presente en todo momento: “él se consideraba culpable de todo lo ocurrido y nunca encontró justificativo”. En esa línea, indicó que los mensajes que envió después del hecho reflejan esa sensación de “responsabilidad”.
Sobre su relato de lo ocurrido, la psicóloga mencionó la posible existencia de lagunas mentales o amnesias transitorias. Según le refirió el propio Figueroa, por esos días atravesaba dificultades para dormir y el 4 de agosto de 2023 se despertó en medio de gritos por una discusión en la casa, al punto de pedir que lo reemplazaran en el traslado de los chicos al colegio porque no se sentía en condiciones de manejar.

En este sentido, hizo alusión al inicio de una discusión con Kvedaras cuando los hijos salieron de la casa, y que lo último que puede evocar es una frase de ella, tras lo cual se le produce un “vacío de tiempo” que no logra precisar.
Finalmente, le reveló que, cuando se pudo incorporar, advirtió que la mujer ya estaba sin vida, y que quiso sacar el cuerpo de la casa para que las empleadas y los hijos no vieran ese cuadro.
Un desborde emocional o emoción violenta
La profesional sostuvo que, a su entender, el acusado pudo haber actuado bajo un estado de “emoción violenta” o “un desborde emocional”. También advirtió que, según los relatos y los resultados de los test que le practicó, existía una dinámica de violencia naturalizada entre ambas partes.
Asimismo, sostuvo que Figueroa nunca habló mal de su esposa y que solía expresar que ella “no merecía morir” y que ninguno “merecía estar en esa situación”.
Indicó que el acusado se siente culpable no solo por lo ocurrido, sino también por las consecuencias que el hecho tuvo en todas las personas de su entorno, aun cuando afirma no saber con precisión qué sucedió.
Finalmente, López reveló que durante su detención en el penal, Figueroa habría sufrido amenazas, coacciones y conductas intimidatorias, y advirtió que, si bien presenta momentos de estabilidad, continúa siendo un paciente en riesgo.
En otro tramo de su declaración, aclaró que no interpretó como un intento de suicidio el episodio ventilado durante el debate, vinculado a la finalización de una relación anterior de Figueroa.

Otros testigos
Antes de López declararon un tío del acusado, Gustavo Juncosa; un empleado de la finca que su otro tío, Enrique Juncosa, posee en la localidad de Rosario de Lerma, identificado como Ramón Jerez; la madre de un amigo de uno de sus hijos, Nora Figueroa; otro familiar del acusado y la psiquiatra Dorys Flores, todos testigos propuestos por la defensa.
Justamente la médica psiquiatra, que también atendió a Figueroa desde su alojamiento en la Unidad Carcelaria 1, coincidió con la psicóloga al advertir un “desborde emocional”, comparable con “un huracán”, al describir la reacción del acusado el día del hecho.
Al concluir la jornada de este jueves, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta mañana viernes, a las 8.30, para cuando están programados los últimos testimonios del juicio y la incorporación de la prueba documental, mientras que el siguiente paso en el proceso serán los alegatos, establecidos para el próximo miércoles 29 de abril.
El juicio
El debate, que comenzó el 1 de abril pasado, está a cargo del Tribunal de Juicio integrado por Cecilia Flores Toranzos, que lo preside, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, mientras que la acusación es sostenida por la fiscal de la Unidad de Femicidios (UFEM), Luján Sodero.
En representación de la querella interviene el abogado Jorge Ovejero, mientras que la defensa está a cargo de Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez, y participa la asesora de incapaces, Martha Bustos.

Con más de 80 testigos convocados, se estima que el juicio podría extenderse hasta los primeros días de mayo, y los alegatos se fijaron para el próximo 29 de abril, mientras que está previsto que este viernes, 24 de abril, concluya la ronda testimonial.
Figueroa llegó imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género.
El hecho
El 4 de agosto de 2023, el cuerpo sin vida de Mercedes Kvedaras fue hallado dentro de un vehículo Volkswagen Taos, en una calle del barrio privado El Tipal.
En el lugar también se encontraba Figueroa, con una herida profunda en el cuello y signos vitales débiles, en lo que fue interpretado como un intento de suicidio posterior al crimen.

Según la investigación, el hecho se habría desencadenado tras una discusión en la vivienda que compartían, en ese barrio cerrado, la cual escaló rápidamente hasta derivar en un episodio de violencia extrema.
La autopsia reveló que Mercedes murió por asfixia mecánica mixta, producto de un estrangulamiento y sofocación combinados, en un ataque prolongado que le arrebató la posibilidad de defenderse.



