El sábado por la noche, la Policía desplegó un amplio procedimiento en la casa del baqueano en San Lorenzo, pero finalmente solo debía notificarlo de una medida cautelar.
La escena fue impactante y, para muchos, innecesaria. Una decena de efectivos policiales se presentó en la vivienda de Santos Clemente Vera, en San Lorenzo, en un procedimiento que en un primer momento fue interpretado como un operativo para su detención. Sin embargo, con el correr de las horas, la situación dio un giro que abre serios interrogantes sobre el accionar de las fuerzas de seguridad.
De acuerdo a la información confirmada a Gente de Salta, no existía una orden de detención contra Vera. El despliegue policial respondía, en realidad, a la necesidad de notificarlo de una medida cautelar –prohibición de acercamiento a la denunciante y su familia– en el marco de una denuncia por abuso sexual. La magnitud del operativo, sin embargo, contrasta con el carácter de la diligencia judicial.

La reacción fue inmediata. Sus abogados defensores, Roberto Reyes y José Vargas, se presentaron en la comisaría 9ª de San Lorenzo como apoderados de Vera y, tras su intervención, el procedimiento quedó sin efecto. No hubo detención, ni traslado, ni imputación formal en ese momento. Pero el daño, sostienen en su entorno, ya estaba hecho.
La reconstrucción de los hechos deja al descubierto una situación que, lejos de ser menor, reaviva el fantasma de lo ocurrido años atrás.
Vera —cuya historia judicial está atravesada por el emblemático caso del doble femicidio de Cassandre Bouvier y Houria Moumni— optó por resguardarse. Según fuentes cercanas, decidió ocultarse ante el temor concreto de que pudiera repetirse un escenario que ya conoce: una detención –con torturas de por medio- que luego no logre sostenerse en pruebas firmes.
Ese temor no es abstracto. En 2011, Vera fue detenido e imputado junto a Vilte Laxi y Gustavo Lasi por la violación y asesinato de las turistas francesas. Aunque en el juicio fue absuelto por la duda, años después el Tribunal de Impugnación revocó esa decisión y lo condenó a prisión perpetua, lo que lo mantuvo más de una década detenido en Villa Las Rosas.
Recién en diciembre de 2023, la Corte Suprema de Justicia de la Nación anuló esa condena por considerarla arbitraria, permitiendo su liberación tras un extenso proceso impulsado por su defensa y acompañado incluso por Jean Michel Bouvier y la organización Innocence Project Argentina.
Con ese antecedente, el operativo del sábado por la noche no aparece como un hecho aislado. Por el contrario, instala una nueva controversia: ¿Se trató de un procedimiento desproporcionado o de una acción deliberada? ¿Qué buscaban generar?
Mientras la denuncia que dio origen a la medida cautelar sigue su curso en la justicia, el episodio deja expuesta una nueva tensión en torno al exguía de la Quebrada de San Lorenzo. En el centro de esa tensión, vuelve a aparecer el nombre de Vera, atravesado otra vez por la sospecha, el miedo y el peso de una historia que aún no deja de resonar.
Los antecedentes del operativo
Una nueva denuncia por supuesto abuso sexual alcanzó a Santos Clemente Vera, el jardinero que en 2011 fue señalado por el doble crimen de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni.
De acuerdo con fuentes cercanas a Vera consultadas por Gente de Salta, el hecho por el que fue denunciado habría ocurrido en 2011, el mismo año en que las jóvenes francesas fueron halladas violadas y asesinadas en la Quebrada de San Lorenzo.
La acusación sorprendió a Vera, quien de inmediato otorgó poder a sus abogados, los letrados Roberto Reyes y José Humberto Vargas, presentes en su domicilio de San Lorenzo al momento de la primera notificación.

Por la denuncia de un presunto abuso sexual en perjuicio de una mujer, interviene la Fiscalía Penal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual N.º 3 del Ministerio Público Fiscal de Salta. La defensa de Santos Clemente Vera solicitó al fiscal el pleno e irrestricto acceso al expediente para ejercer el control de las actuaciones.
Los antecedentes de Vera
Lo de Santos Clemente Vera no es una historia más, se trata de uno de los tres hombres acusados en 2011 de haber asesinado y violado a las francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni. Además de Vera, en ese momento fueron acusados Gustavo Lasi y el albañil Daniel Octavio Vilte Laxi.
En 2014 se llevó a cabo juicio contra los tres hombres, tanto Vera como Laxi fueron absueltos por la duda, mientras que Lasi fue condenado con 30 años de prisión por ser considerado coautor de "abuso sexual agravado, robo calificado y homicidio calificado". Confesó haber violado a una de las jóvenes, pero culpó a los otros dos de los asesinatos.

A partir de ese momento, la historia de Clemente Vera se transformó en una de las más emblemáticas en la justicia salteña. De ser liberado por el beneficio de la duda, pasó a ser condenado a prisión perpetua en 2016. El Tribunal de Impugnación revocó lo resuelto por el tribunal de primera instancia y decidió, sin realizar un nuevo juicio, castigar con la máxima pena al baqueano sanlorenseño.
Tras más de una década en Villa Las Rosas, en diciembre de 2023 la Corte Suprema de Justicia de la Nación anula la condena de perpetua al considerarla arbitraria. Vera es liberado el 11 de diciembre tras casi 8 años seguidos en prisión (y más de 10 años en total sumando su detención preventiva). Dos años después dictaron su sobreseimiento definitivo por extinción de la acción penal.
En ese mismo año, en 2025, la Procuración General de Salta decidió crear una Unidad Fiscal especializada para volver a examinar la investigación del doble crimen, a los fines de buscar a los verdaderos responsables.

En ese sentido, y en el marco de las distintas pesquisas, la nueva etapa generó algunas tensiones luego de que la justicia citara a la esposa de Vera, Beatriz Yapura, para la extracción de ADN con el objetivo de cotejar muestras de la escena del crimen.
Una acción a la que los defensores, Reyes y Vargas, se opusieron desde un primer momento. Los defensores expresaron que se trata de una vulneración de derechos al intentar vincular nuevamente al entorno de un hombre ya declarado inocente.
Pero otra vez, para Vera, su suerte está en el aire.

