Elio Ochoa, de 51 años, había ingresado a la Alcaidía Judicial en diciembre del 2024. Explicó que, desde un inicio, hizo notar su situación de salud, pues padecía diabetes y era insulinodependiente, por lo que su cuadro exigía un tratamiento integral.
La abogada de Damarís Pereyra Rivera, representante legal de Ochoa habló con Gente de Salta y reveló que su cliente estaba con prisión preventiva a la espera de juicio, el que recién se lo había fijado hace unos días atrás. Sostuvo que “los tiempos de la justicia son excesivamente extensos y el año pasado recién nos fijaron fecha de juicio para julio”.
Dado el fallecimiento de Ochoa, y con ello la extinción de la acción penal, la letrada evitó referirse a la causa penal que enfrentaba, aunque sí dejó en claro que no merecía la muerte que padeció. Indicó que, desde el minuto cero, la fiscalía y los jueces que intervinieron sabían de sus problemas de salud.

“Realizamos múltiples pedidos médicos de atención y rara vez se daba respuesta, a veces por negligencia judicial y otras por desinterés de la unidad penitenciaria”, resaltó la abogada al referirse a las diligencias llevadas a cabo para evitar el empeoramiento de la salud de Ochoa en su condición de encierro.
“Presenté dos habeas corpus para que lo lleven al médico”, pero en ninguno de los casos hubo una respuesta inmediata y acorde. Una de las presentaciones la hizo en este mes, pero no tuvo eco, por lo que aconsejó a Ochoa para que, de puño y letra, haga otro pedido similar, pero tampoco tuvo éxito.

Informó que Ochoa estaba alojado en el Pabellón “D”, sin que tuviera a lo largo de su estadía inconveniente alguno con los otros internos y mucho menos con el personal del Servicio Penitenciario de la Provincia. “Acá, lo sucedido tiene que ver con un problema de desidia de parte de quienes tenían el resguardo legal de mi cliente, aúna pesar de los continuos avisos, tanto de mi parte como de la familia”, destacó.
Planteos rechazados
Además de los habeas corpus, medida legal que exige un tratamiento urgente de la justicia, la abogada explicó que, oportunamente, planteó la morigeración de la prisión preventiva, bajo la modalidad de arresto domiciliario, pero en las tres ocasiones le fue denegada.
Sobre los argumentos de sus planteos, mencionó que no se trató de un capricho ni una estrategia para que Ochoa se desentienda de su situación procesal, sino que esa medida era la adecuada, dado su grave estado de salud, el cual, lejos de mantenerse, empeoró.
En todos los casos, presentó todas las certificaciones médicas y resaltó que su atención no pasaba solo por el hecho de que tenga su medicación, sino que, dada su dolencia, requería una atención integral, con un control exhaustivo de su salud, incluso de su alimentación.
En cuanto a cuál fue la razón de las distintas salas que se negaron a otorgarle el arresto domiciliario, señaló que “siempre alegaron que había riesgo de fuga, debido a que mi cliente no tiene arraigo en esta ciudad”, sin analizar a fondo su situación médica.
Las constantes denegatorias y demoras de la justicia en atender los pedidos relacionados a la salud de Ochoa, sumado a la “desidia” de parte del Servicio Penitenciario, derivaron en la muerte de su cliente, quien el martes pasado, cuando ya no podía sostenerse en pie, hubo un apresuramiento tardío por darle atención médica.
“Lamentablemente, no pudo salir adelante, sufrió varios paros cardíacos y falleció, sin que hasta el momento y, pese a que ya se hizo la autopsia por pedido nuestro, aún no nos informaron fehacientemente las causas del deceso, pues no podemos descartar que haya contraído tuberculosis”, explicó.
Lo considerado por la abogada Pereyra no es un dato menor, ya que, de haber sido contagiado con dicha enfermedad, u otra por contagio que se agravara por su estado previo de salud, se habría potenciado el riesgo de muerte, situación que pondría a la familia en una posición de demanda contra el Estado por las falencias cometidas en sus deberes de resguardo de las personas privadas de libertad.
La situación sanitaria en las cárceles de Salta se encuentra en un punto crítico. La combinación de falta de atención médica, ausencia de estudios preventivos y condiciones de hacinamiento crea un caldo de cultivo perfecto para la propagación de enfermedades y la pérdida de vidas. Esta realidad exige una respuesta urgente y contundente.
- Urgente necesidad de mejorar la atención médica en las cárceles.
- Implementación de protocolos preventivos efectivos.
- Transparencia y comunicación oficial para informar a la comunidad.



