Las enfermedades bacterianas siguen pisando con fuerza en las unidades carcelarias de Salta, esta vez cobrando una nueva vida en la Alcaidía, tal como ocurrió semanas atrás. Mismo lugar, mismas preguntas sobre el cuidado de los internos. En esta ocasión, la víctima era un paciente con diabetes, una condición que demandaba un control médico exhaustivo y continuo.
La confirmación del fallecimiento de un interno este martes en la Alcaidía General de la Provincia, ocurre en un contexto de alerta máxima por la propagación de la tuberculosis, especialmente en entornos de pobreza y hacinamiento. Este hecho se suma al aislamiento de una interna en la cárcel de mujeres debido a la misma enfermedad infectocontagiosa.
Sin embargo, el parte médico al que accedió Gente de Salta, abre un interrogante que será resuelto cuando estén los resultados de la autopsia: El paciente de 47 años ingresó el lunes a la tarde con un cuadro de hiperglucemia alta y síndrome neurológico, se lo internó y pasó a terapia descompensado durante la noche, sufrió cuatro paros cardíacos y falleció el martes al mediodía. No se descarta nada por ahora, entre las posibilidades también figura la meningitis.
Fuentes médicas consultadas por este medio advierten que, en el caso de la tuberculosis, una vez que se llega al aislamiento, existe un alto riesgo de contagio en el entorno del paciente en sus movimientos previos. Por lo tanto, se espera la activación de los protocolos preventivos, los cuales, según denuncias internas del Servicio Penitenciario, no se implementan de manera consistente en los últimos tiempos.
En el caso del fallecido, si fuera meningitis, se trata una enfermedad causada por infecciones virales o bacterianas, aunque también puede ser provocada por hongos, parásitos, ciertos medicamentos o cáncer, generando la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.
Las bacterianas son las más peligrosas y potencialmente mortales, transmitidas por el contacto cercano o secreciones respiratorias.

Fallecimiento en la Alcaidía General N°1: ¿Negligencia Médica?
Personal de salud independiente se comunicó con Gente de Salta para expresar su preocupación por la delicada situación. El temor a una propagación descontrolada de contagios motivó la búsqueda de información en los organismos oficiales, un intento que, lamentablemente, resultó infructuoso otra vez. La falta de respuestas y la ausencia de comunicación oficial solo incrementan la incertidumbre sobre la capacidad de las autoridades para enfrentar esta crisis sanitaria.
El interno fallecido se encontraba en la Alcaidía General N°1 y murió poco después de ser trasladado de urgencia al Hospital Arturo Oñativia. Los informes indican que el paciente sufría de diabetes y su deceso se habría producido a causa de una grave descompensación.
Fuentes internas aseguran que el interno no recibía los controles médicos necesarios ni el seguimiento especializado que su condición crónica requería. Esta negligencia, afirman, fue el detonante del fatal desenlace. Este caso pone de manifiesto la urgente necesidad de mejorar la atención médica dentro de las cárceles.
Alerta Roja en la Cárcel de Mujeres por Tuberculosis
La alarma también resuena en la Unidad Carcelaria N°4, la Cárcel de Mujeres, donde se confirmó un nuevo caso de tuberculosis (TBC), lo que obligó al aislamiento inmediato de una interna para intentar frenar la cadena de contagios.

Este caso se suma a la ya preocupante estadística de casos positivos de tuberculosis detectados en el Servicio Penitenciario de Salta en las últimas semanas. La falta de infraestructura sanitaria adecuada en contextos de encierro, donde el hacinamiento es una constante, aumenta exponencialmente el riesgo de un rebrote masivo. La comunidad carcelaria aguarda, con angustia, un informe oficial que revele la verdadera magnitud de la crisis, un informe que temen que nunca llegue, dejando a los familiares en la incertidumbre.
En resumen, la situación sanitaria en las cárceles de Salta se encuentra en un punto crítico. La combinación de falta de atención médica, ausencia de estudios preventivos y condiciones de hacinamiento crea un caldo de cultivo perfecto para la propagación de enfermedades y la pérdida de vidas. Esta realidad exige una respuesta urgente y contundente.
- Urgente necesidad de mejorar la atención médica en las cárceles.
- Implementación de protocolos preventivos efectivos.
- Transparencia y comunicación oficial para informar a la comunidad.
Respuestas del Gobierno con contradicciones
Quedó expuesta una diferencia en la información brindada por las autoridades provinciales respecto a los casos de tuberculosis en el Servicio Penitenciario, evidenciando una falta de interés por llevar calma a la gente.
Mientras el secretario de Justicia, Javier Mónico, aseguró que no tenía conocimiento de personal penitenciario afectado por la enfermedad, el jefe del Servicio Penitenciario, Enrique Torres, confirmó que actualmente existe “al menos” un efectivo con sintomatología compatible, quien se encuentra bajo tratamiento médico.
La discrepancia se dio en el marco de consultas por los siete casos detectados en internos alojados en distintas unidades carcelarias, todos —según se informó— en proceso de recuperación.
Torres sostuvo que el Servicio Penitenciario cuenta con “un sistema de salud que funciona las 24 horas”, donde los internos reciben asistencia permanente, y que aquellos casos que requieren mayor complejidad son derivados a los hospitales públicos.
Por otro lado, Gente de Salta buscó respuestas en organismos oficiales del área de Salud y Justicia, sin hallar respuesta alguna salvo por breves mensajes tales como “no tengo conocimiento”, “no ingresó ese dato, te averiguo”, "es que la jefa y la supervisora del programa están de licencia".
Esta situación abre interrogantes sobre la circulación interna de la información sanitaria dentro del sistema y la coordinación entre las áreas responsables.


